• 17 septiembre, 2026

¿Cómo los riesgos agropecuarios impactan a las empresas?

¿Cómo los riesgos agropecuarios impactan a las empresas?

Diferencias en áreas cultivadas, cambios en rendimientos, enfermedades o variaciones en la producción pecuaria pueden generar efectos sobre ingresos, costos, valoración de activos y decisiones empresariales.

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Una diferencia entre las hectáreas registradas por una empresa y las que realmente existen en campo puede parecer, en principio, un asunto operativo. Sin embargo, cuando esa información forma parte de las estimaciones de producción o de la valoración de activos, la diferencia adquiere una dimensión financiera.

Esta conexión entre la realidad productiva y los resultados empresariales cobra especial relevancia en compañías agrícolas y pecuarias, donde factores como rendimiento, enfermedades, plagas, mortalidad, condiciones del suelo, riego o manejo de los cultivos pueden modificar las expectativas sobre el desempeño de una operación.

“La información financiera tiene detrás una realidad productiva. Por eso es importante validar qué está ocurriendo realmente en el campo y analizar si existen situaciones que puedan representar un riesgo para la operación y que posteriormente tengan incidencia financiera”, explicó Jorge Murcia, ingeniero agrónomo Senior de EY Centroamérica, República Dominicana y Panamá.

Del dato registrado a la realidad del campo

En una operación agrícola, una revisión puede incluir la validación del área cultivada, el tipo y edad de los cultivos, su estado, las condiciones de nutrición del suelo, fertilización, enfermedades, plagas y sistemas de riego.

El objetivo consiste en contrastar la información reportada por la empresa con las condiciones observadas y determinar cómo esas variables pueden relacionarse con el rendimiento esperado y con la valoración o recuperabilidad de los activos.

La superficie cultivada constituye un ejemplo concreto. Una diferencia entre el área registrada y la encontrada durante una inspección puede modificar las estimaciones de producción y rendimiento y, posteriormente, incidir en cálculos financieros.

La tecnología se ha incorporado como una herramienta complementaria para estas evaluaciones. Imágenes satelitales y drones permiten observar la evolución de la vegetación y determinadas condiciones de los terrenos, además de identificar áreas que requieren una revisión más detallada. Situaciones como posibles inundaciones o procesos de erosión requieren posteriormente una verificación en campo.

USA, Kansas, Dodge City

El riesgo también se mide en la producción pecuaria

En las actividades pecuarias, los indicadores cambian de acuerdo con las características de cada operación. En una producción de huevos, por ejemplo, pueden revisarse los niveles de producción y mortalidad, junto con variables relacionadas con agua, temperatura y humedad.

“En una producción de huevos, por ejemplo, pueden considerarse indicadores como los niveles de producción y mortalidad, además de condiciones relacionadas con agua, temperatura y humedad. Una variación en estos indicadores puede representar un riesgo para el rendimiento de la operación”, señaló Murcia.

Este tipo de análisis requiere combinar conocimientos de agricultura y producción pecuaria con capacidades financieras y de auditoría. La información obtenida directamente en las operaciones permite complementar la revisión de los estados financieros y ampliar la comprensión sobre los activos y riesgos que respaldan las cifras reportadas.

La relación entre productividad y finanzas también está contemplada en el tratamiento contable de los activos biológicos. La NIC 41 establece criterios para su medición y reconoce que variables como las condiciones de mercado y las expectativas de producción pueden incidir en su valor y, por tanto, en los resultados financieros.

Para las empresas agropecuarias, este enfoque puede resultar relevante en procesos relacionados con control interno, financiamiento, inversión, valoración de activos y expansión. Una revisión que conecte los datos financieros con lo observado en campo permite identificar diferencias, documentar riesgos y aportar elementos para la toma de decisiones.

La experiencia señalada por EY comprende trabajos en Costa Rica, Honduras, Nicaragua, Panamá, Guatemala y Ecuador, en actividades como banano, cacao, café, palma, caña de azúcar, cardamomo y teca, además de operaciones pecuarias de producción de huevos y aves de engorde.

“Si una empresa reporta una determinada cantidad de hectáreas y cuando llegamos al campo encontramos una diferencia, esa situación debe analizarse. El área es uno de los factores que intervienen en la información relacionada con el rendimiento y posteriormente en los cálculos financieros”, concluyó Murcia.

 

Redaccion
Etiquetas: activos biológicos / auditoría / Empresas / Finanzas / riesgos agropecuarios

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