• 10 febrero, 2026

Caficultores hondureños capitalizan los desafíos climáticos de sus fincas

Caficultores hondureños capitalizan los desafíos climáticos de sus fincas

Productores al occidente del país trabajan por reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en sus cafetales, mientras los grandes compradores del grano aromático endurecen las exigencias.

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Los efectos del cambio climático ya se sienten en el ciclo cafetalero hondureño, alterando los patrones de precipitación, la temperatura y la radiación solar, factores que incluyen tanto en la calidad como en el rendimiento del grano.

“Imagínense la cantidad de emisiones de dióxido de carbono que se generan en el despulpado y en el transporte de la producción. Tenemos que buscar alternativas que permitan producir de manera más amigable con el ambiente”, explicó Luis Alfredo Rivas, especialista en descarbonización de Solidaridad Latinoamérica, durante un webinar sobre café climáticamente inteligente organizado por la Universidad Zamorano.

Granos de café arábica en una finca al occidente de Honduras.
Granos de café arábica en una finca al occidente de Honduras.(Foto: Inloher Honduras)

También está el reto de cómo manejar los residuos del café, debido a que la mayoría de los pequeños productores carece de infraestructura adecuada para tratar la pulpa y las aguas mieles, subproductos del procesamiento que generan metano durante su descomposición.

Algunos cafetaleros han comenzado a tomar cartas en el asunto, como la cooperativa Capucas, al occidente del país, que está transformando la forma de cultivar su grano mediante la adopción de prácticas regenerativas y la medición de la huella de carbono en más de 100 fincas, para certificar que su café es amigable con el ambiente.

El modelo se basa en el proyecto Net Zero, una iniciativa que busca reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) a niveles cercanos a cero y compensar las emisiones restantes mediante procesos de reabsorción natural o tecnologías de captura.

El plan, que se ejecuta en alianza con la empresa escocesa Matthew Algie y el apoyo técnico de la organización Solidaridad, utiliza herramientas digitales como Cool Farm Tool para medir la huella de carbono, de tal manera que puedan identificar el impacto que la cadena de suministro agrícola de las fincas tiene en el medio ambiente.

Otro caso de cómo las fincas cafetaleras pueden convertirse en sumideros de carbono con ciertas prácticas es el del beneficio Inloher Honduras, al occidente del país. En 2021, se convirtió en la primera empresa cafetera hondureña en ser carbono neutral, compensando 1.000 toneladas de CO₂ al año con 70 hectáreas de bosque.

“Si un productor demuestra que implementa prácticas climáticamente inteligentes y mide su huella de carbono, habrá empresas internacionales dispuestas a pagar un plus por ese café”, afirmó Rivas.

Asegurar la ganancia

La discusión de cómo rentabilizar la acción climática cobra mayor relevancia en el país centroamericano donde el café es un pilar económico.

Honduras, tercer mayor productor de arábica en América Latina, luego de Brasil y Colombia, exportó más de 6,1 millones de quintales de café oro en la cosecha 2024-2025, generando más de US$2.100 millones en divisas, equivalentes al 5% del PIB nacional.

Sin embargo, el 92% de los productores son pequeños caficultores con menos de 3,5 hectáreas, muchos de ellos con acceso limitado al crédito y alta vulnerabilidad climática.

Además de los desafíos ambientales, el sector enfrenta una creciente presión de los mercados internacionales, con las grandes empresas compradoras, como Nestlé, Starbucks, Lavazza y Nespresso, que buscan activamente café bajo en carbono y regenerativo para cumplir sus propias metas corporativas de sostenibilidad.

Asimismo, la Unión Europea, que absorbió el 54% de las exportaciones de café hondureño en la cosecha pasada, está exigiendo que los productos que ingresan a su mercado provengan de áreas libres de deforestación.

Ya en mayo de 2025, el país envió 457 quintales de café al mercado europeo cumpliendo con las nuevas normas gracias a una plataforma de código abierto y, aunque el Parlamento Europeo decidió posponer hasta diciembre de 2026 la entrada en vigor del Reglamento sobre Deforestación, la prórroga sin que reduzca la urgencia.

Entre tanto, el sector, representado por la Asociación de Exportadores de Café de Honduras (Adecafeh), se ha propuesto garantizar que todo el aromático comercializado cumpla con estándares de cero deforestación.

Fuente: Bloomberg en línea

Redaccion
Etiquetas: Caficultores hondureños capitalizan los desafíos climáticos de sus fincas / cómo manejar los residuos del café / Huella de Carbono / sostenibilidad

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