Una cura específica para cada persona

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Una cura específica para cada persona

La medicina personalizada usa la genética, los datos y las características de cada persona para los tratamientos de diversas enfermedades.

Durante años, los tratamientos del cáncer eran la cirugía, la quimioterapia y la radioterapia. En los años recientes, han surgido otros tratamientos, como la inmunoterapia, que se define como terapias que fortalecen al sistema inmune para atacar los tumores.

Uno de los planteamientos de inmunoterapia es la terapia de células T con CAR (CAR T-cells), en el que las células T (tipo de célula del sistema inmune) del paciente se modifican en el laboratorio para que ataquen a las células cancerosas. Las células T se extraen de la sangre del paciente y en los laboratorios se les añade el gen de un receptor especial que se une a cierta proteína de las células cancerosas del paciente.

Esto es parte de la medicina personalizada, que usa los últimos avances tecnológicos y el análisis de información para agilizar la investigación biomédica y determinar los tratamientos adecuados para cada paciente.

Este es uno de los temas que trataron varios expertos en la Conferencia de Medicina Personalizada, que se lleva a cabo todos los años en la Escuela de Medicina de Harvard, en la que Vida y Éxito estuvo presente en su edición más reciente.

Medicina viva

Las células T con CAR es algo similar a dar a los pacientes un medicamento vivo.

Esta terapia comienza con las propias células del paciente y después las convierte en asesinas de células cancerígenas, utilizando ingeniería genética.

La terapia necesita la extracción de sangre de los pacientes y la separación de las células T. Luego, con el uso de un virus, estas células se manipulan genéticamente para producir receptores en sus superficies llamados receptores de antígeno quimérico, conocido como CAR.

El doctor Carl June (izquierda) es uno de los científicos más prestigiosos del mundo en medicina personalizada.

Estos receptores son “moléculas sintéticas, no existen naturalmente”, explica el doctor Carl June, del Centro Oncológico Abramson de la Universidad de Pensilvania y uno de los panelistas de la Conferencia de Medicina Personalizada. El doctor June ha dirigido una serie de estudios clínicos de células T con CAR, sobre todo en pacientes con leucemia.

El paso final es la infusión de las células T con CAR en el paciente. Las células manipuladas se multiplican en el cuerpo del paciente y reconocen y destruyen a las células cancerosas.

“Los primeros pacientes que tratamos en el 2010 todavía tienen estas células después de una infusión, entonces es muy diferente a los medicamentos tradicionales, donde se metabolizan y tienen que seguir suministrándolos una y otra vez. Entonces, es más como una vacuna. Si usted fue vacunado de pequeño, puede estar protegido durante más de 50 años contra enfermedades como la varicela”, explica el doctor June.

Este experimentado científico trabaja con el VIH, porque puede infectar sin causar enfermedades. “Lo usamos como una herramienta para poner la molécula CAR en las células T del paciente. Es un virus que ha sido tratado por la ingeniería para evitar que cause una enfermedad, pero que usamos como herramienta segura”, añade.

La gran ventaja es que el mundo está prestando cada vez más atención a este tema. “La medicina personalizada se está democratizando y está llegando a todos los lugares. Antes era un poco elitista, pues solo estaba en los hospitales académicos de mayor prestigio y ahora estamos viendo que se está haciendo muy accesible”, señala Raquel Yotti, directora general del Instituto de Salud Carlos III, de España.

La medicina personalizada mejora la efectividad de los medicamentos al analizar las características únicas de cada paciente.

La doctora Eugenia Cordero, profesora de Farmacia de la Universidad de Costa Rica y MSc en Ciencias Biomedicas con énfasis en Farmacología, explica que, aunque las enfermedades tienen un origen común, actúan diferente en cada persona y por eso requiere tratamientos diferentes y personalizados.

“Así va a cambiar el curso y la evolución de la enfermedad. Por ejemplo, un cáncer de pulmón actúa diferente en cada persona y por eso el tratamiento debe analizar la genética de la persona y los datos. Así se logra conocer el tratamiento específico y las dosis que requiere”, añade.

“Tenemos por un lado conocer la composición genómica para poder adaptar la terapia, pero también hay muchos más datos disponibles. A través de las historias clínicas electrónicas tenemos todos los datos clínicos del paciente, como antecedentes familiares y personales, datos demográficos, del diagnóstico y de los estudios de imagen digitalizados”, comenta Maria Clara Horsburgh, directora Médica para Centroamérica y El Caribe de Roche.

“Antes, si tenías cáncer de pulmón, la misma terapia aplicaba para todos los enfermos con cáncer de pulmón… Tenías cáncer de mama, la misma terapia para todas las enfermas de cáncer de mama… lo mismo para el colon, para sarcomas, y todos los tipos de cáncer. En algunos casos el tratamiento funcionaba más que en otros, pero la efectividad era baja. A partir de que las terapias se volvieron más a la medida, la posibilidad de las personas de recuperarse aumentó”, puntualiza Horsburgh.

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Luis Diego Quiros

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