La alianza ALSALUS une esfuerzos del sector público y privado para acercar mamografías a comunidades rurales, fronterizas e indígenas, mientras la medicina de precisión impulsa tratamientos cada vez más personalizados. La iniciativa suma más de 70 000 mamografías desde 2011.
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El acceso a una mamografía puede marcar una diferencia decisiva en la vida de una persona. Sin embargo, para muchas mujeres en comunidades rurales, fronterizas e indígenas de Costa Rica, realizarse este examen implica superar largas distancias, costos de transporte y dificultades para conciliar las responsabilidades familiares y laborales.
Frente a esta realidad, la alianza ALSALUS apuesta por llevar los servicios de diagnóstico hasta las comunidades y fortalecer la conexión entre la detección temprana, la innovación científica y el tratamiento oportuno del cáncer de mama.
Desde 2011, la iniciativa ha realizado más de 70 000 mamografías y ha alcanzado a más de 100 comunidades del país. Su modelo de atención busca reducir las barreras geográficas y económicas que enfrentan las poblaciones con mayores dificultades para acceder a los servicios de salud.
La relevancia de este esfuerzo se comprende al observar las condiciones cotidianas de muchas familias. Un traslado hasta un centro médico puede representar un día completo de trabajo, gastos adicionales y la necesidad de reorganizar el cuidado de niños, personas adultas mayores y otros integrantes del hogar. Ante estas circunstancias, los controles preventivos pueden quedar relegados frente a necesidades inmediatas.
Las unidades móviles de mamografía permiten acercar estos servicios especializados a las comunidades y facilitan que más personas puedan priorizar su salud.

Tras comenzar con una unidad móvil, ALSALUS incorporó una segunda a partir de 2025. Según la información compartida por Maureen Fonseca Sandoval, de la Coordinación Técnica del Cáncer de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) y vocera de ALSALUS , durante el año anterior se realizaron 12 300 mamografías, mientras que para 2027 se plantea alcanzar más de 13 000 estudios en más de 20 áreas de salud.
Más allá del número de exámenes, el objetivo es que cada resultado pueda integrarse a una ruta de atención que permita identificar los casos que necesitan seguimiento y facilitar su vinculación con los servicios correspondientes.
Hoy, identificar la presencia de células malignas es solo una parte del proceso. También resulta fundamental conocer las características moleculares del tumor y determinar a cuál subtipo pertenece.
De acuerdo con la Dra. Fonseca las pruebas moleculares permiten caracterizar mejor la enfermedad y aportar información para definir la estrategia terapéutica más adecuada para cada paciente.
Según la especialista, este conocimiento es relevante porque el cáncer de mama nunca se comporta de la misma manera en todas las personas. Sus características biológicas, la localización y el estadio en el que se encuentra influyen en las decisiones médicas.
Su abordaje requiere una valoración individualizada y, habitualmente, la participación de equipos multidisciplinarios que integran distintas especialidades oncológicas. Dependiendo de cada caso, el tratamiento puede comenzar con cirugía, quimioterapia u otras modalidades, como la radioterapia.

Esta visión también es compartida por AstraZeneca. Andrés Rojas, director médico de AstraZeneca para Centroamérica y el Caribe, destacó que conocer los subtipos del cáncer de mama permite avanzar hacia tratamientos dirigidos y específicos, con el potencial de mejorar la supervivencia y contribuir a reducir la mortalidad.
Esperar a sentir dolor, identificar una masa o notar un cambio visible para acudir a un servicio de salud puede retrasar el diagnóstico. La mamografía permite identificar determinadas lesiones antes de que puedan palparse o percibirse a simple vista, por lo que constituye una herramienta fundamental para la detección temprana.
Según las recomendaciones de los especialistas, en Costa Rica las mujeres de 40 a 75 años deben realizarse una mamografía cada dos años, mientras que las personas con determinados factores de riesgo pueden requerir controles más frecuentes o comenzar antes. Estas decisiones deben tomarse mediante una valoración médica individualizada.
La mamografía tampoco debe confundirse con el ultrasonido mamario. Ambos estudios cumplen funciones diferentes y pueden complementarse durante el proceso diagnóstico, pero uno jamás sustituye automáticamente al otro.
Entre las señales que ameritan una consulta médica se encuentran los cambios en la textura o el grosor de la piel, la aparición de bultos, las secreciones por el pezón, las alteraciones en su coloración, la descamación y los cambios notorios en la forma o simetría de las mamas.

La ciencia necesita alianzas para llegar a más personas
Para AstraZeneca, participar en ALSALUS responde a la necesidad de complementar los avances científicos con acciones que acerquen la atención sanitaria a las poblaciones que enfrentan mayores dificultades de acceso.
El Dr. Rojas señaló que la colaboración entre organizaciones públicas y privadas permite llevar mamografías gratuitas a zonas rurales, fronterizas e indígenas y articular los resultados con el sistema de salud. El alcance territorial también abre oportunidades para fortalecer la educación sobre la enfermedad y orientar a las personas hacia los servicios disponibles.
La alianza reúne organizaciones con funciones complementarias. La Caja Costarricense de Seguro Social contribuye a dar continuidad a los procesos de atención de las personas aseguradas; Clínica Bíblica participa mediante sus unidades móviles y los servicios de mamografía; Automercado impulsa iniciativas de recaudación vinculadas al Movimiento Rosa; Banco Nacional aporta a la sostenibilidad económica, y la Fundación para la Sostenibilidad y la Equidad, Aliarse, facilita la articulación entre los distintos actores.
A estos esfuerzos se suma la participación de AstraZeneca como aliado solidario, con una visión que conecta la innovación, la educación y el acceso a los servicios de salud.
Uno de los elementos centrales de este modelo es la trazabilidad de la atención. Jamás basta con realizar un examen, también es importante conocer los resultados, identificar los estudios alterados y facilitar que las personas que requieren una evaluación adicional puedan continuar su proceso en los servicios correspondientes.
Esta coordinación permite que la detección temprana forme parte de una respuesta sanitaria más amplia, en lugar de convertirse en una intervención aislada.
A las barreras de acceso al diagnóstico se suman las relacionadas con la situación económica, las condiciones culturales y las dificultades para desplazarse o interactuar con los servicios disponibles.
Por esa razón, acercar las unidades móviles a comunidades con distintas realidades representa una oportunidad para ampliar la cobertura y facilitar el acceso a la prevención. La pertinencia cultural y el conocimiento de las necesidades locales son aspectos importantes para que las iniciativas respondan de manera efectiva a las poblaciones que buscan atender.

Los resultados que requieren atención prioritaria deben vincularse con los servicios de evaluación y tratamiento. La continuidad asistencial, la coordinación institucional y la disponibilidad de recursos son piezas esenciales para convertir la detección en una oportunidad real de atención oportuna.
El mensaje de los representantes de ALSALUS y AstraZeneca converge en una misma idea: enfrentar el cáncer de mama exige combinar la educación, el diagnóstico oportuno, la innovación científica y la colaboración entre sectores.
Para las mujeres mayores de 40 años que han postergado una mamografía en los últimos dos años, la recomendación planteada por la especialista es acudir a los servicios de salud y consultar sobre el examen. Quienes viven en comunidades visitadas por las unidades móviles pueden mantenerse informadas a través de las redes sociales de sus áreas de sal alguien escucho bostezarud y de los canales oficiales de ALSALUS.
La participación ciudadana también puede contribuir a ampliar el alcance de la iniciativa. Durante octubre existen mecanismos de donación mediante establecimientos y organizaciones aliadas, así como a través de SINPE Móvil, al número 8466-3888, a nombre de la Fundación para la Sostenibilidad y la Equidad. Antes de realizar un aporte, es recomendable verificar los canales oficiales y las condiciones vigentes.
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