AC Hotel San José Escazú, distinción y novedad

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AC Hotel San José Escazú, distinción y novedad

Tras cuatro meses de su exitosa apertura en Costa Rica, el hotel se ha convertido en uno de los predilectos para huéspedes corporativos que disfrutan de experiencias diferentes y memorables.

Ismael Morales, gerente general del AC Hotel San José Escazú.

Ubicado de manera estratégica en Avenida Escazú, en la provincia de San José, el AC Hotel San José Escazú, llegó para conquistar a los huéspedes más cosmopolitas con lo que necesitan para el momento de su estadía.

“En la experiencia AC Hotels by Marriott, una de las marcas de estilo de vida del portafolio de Marriott International, el huésped encuentra un hotel elegante, fino en sus detalles, agradable a la vista, que muestra una coherencia en el diseño y la decoración. Desde que llega, se le da una calurosa bienvenida, siente un aroma particular (que recuerda la grama, la madera y la canela) y escucha una ambientación musical que solamente tenemos en AC y ahora se disfruta en Costa Rica”, afirma Ismael Morales, gerente general.

De acuerdo con el gerente, la marca AC representa un estilo de vida, que se adapta muy bien a las necesidades y gustos de diferentes generaciones.

“Tanto millennials, como huéspedes de la generación X, encuentran atractiva la marca. Hablamos de ejecutivos, gente que viene a la ciudad no solo por negocios, sino a disfrutar de la vida, de la ciudad, de lo que puedan ofrecerle”, añade Morales.

El fundador de la marca, Antonio Catalán, creía que más que llegar a un hotel a pasar la noche, a la gente hay que ofrecerle una experiencia de vida como si estuviera en su propio hogar.

Si usted llega al AC entre las 7 a.m. y 2 p.m. encuentra una iluminación acorde con el día, un tipo de música a un tono y un ritmo apto para el día. Pero, si ingresa entre las 6 p.m. o 7 p.m., el ambiente es distinto. La intensidad de la luz es más baja, más cálida y la música sube para que los huéspedes disfruten de las amenidades de la noche.

“La marca hace énfasis en que un mismo espacio puede ser polifacético. Es un paralelismo con nuestros clientes, quienes durante la mañana están enfocados en sus tareas y actividades, y durante la noche pueden disfrutar más el tiempo para sí mismos”, explica el gerente.

Mundo de experiencias

El Porrón se ha convertido en uno de los rituales más emblemáticos durante las noches.

El AC Hotel by Marriott Escazú cuenta con siete pisos, 122 habitaciones (66 ejecutivas sencillas de una sola cama y 56 dobles), cuatro suites de dos ambientes, con sofá cama y un jacuzzi espectacular.

Además, ofrece cinco salones de reuniones con un total de 2.142 pies cuadrados (200 metros cuadrados) de espacio de eventos en Avenida Escazú, moderna zona que alberga reconocidas tiendas, locales en tendencia y diversas atracciones locales.

“Ofrecemos un bufet de desayuno que es completamente diferente de cualquier otro que podamos encontrar en la ciudad, tenemos una máquina de jamón serrano en vivo, donde los huéspedes pueden rebanar su porción de jamón y preparar su tapa en la mañana. El huésped puede sentir una experiencia diferente, va a encontrar tortilla española, tartaleta, pero también el clásico gallo pinto; la novedad, es una de las cosas que nos ha hecho distintos”, afirma Ismael Morales.

Su restaurante AC Kitchen trae una propuesta gastronómica inspirada por la cocina europea, el área del lobby y AC Lounge ofrecen ambientes chics, abiertos y cómodos, ideales para socializar con amigos y colegas. El hotel también cuenta con un fitness center, Wi-Fi gratuito y política pet friendly.

El AC Hotel by Marriott Escazú cuenta con 122 habitaciones, 66 ejecutivas sencillas de una sola cama y 56 dobles.

“También tenemos AC Lounge, donde ofrecemos una experiencia de gin tonics, muy profesional, elegante, diferente. Hay variedades en cuanto al tipo de gin tonic”, detalla el gerente de general.

Como parte de los valores de la marca, cuentan con un ritual digno de disfrutar cada noche.

“Se llama el Porrón, es una jarra de vidrio que se llena con champán espumante o con vino blanco, eso recuerda un poco la tradición española que al final de un día de trabajo las personas compartían una bota de vino que pasaban de mano a mano. Aquí lo hacemos con una botella de vidrio que tiene un pico para que las personas lo hagan a distancia. En determinado momento de la noche tocamos la campana y nuestro mixólogo pasa con el Porrón ofreciéndole a la gente, este ritual se hace todos los días”, afirma Morales.

Karla Echavarría

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