• 20 marzo, 2016

Relación de confianza

Relación de confianza

Conocí al doctor Marvin Díaz-Lacayo a través de su primo hermano Néstor Terán, casado con mi tía Claudia Osorio de Terán, quien estaba preocupada por mi salud, dado que veía que esta se desmejoraba rápidamente y que los principales neurólogos de Miami no diagnosticaban correctamente la enfermedad que se desató de la noche a la mañana, cuando mi cabeza giraba sin control, a velocidades increíbles, lo cual me doblegaba del dolor.

Habían pasado tres semanas desde me habían comenzados estos movimientos involuntarios en mi nuca y ninguno de los más famosos neurólogos de Miami sabía lo que me pasaba.

Mis tíos Néstor y Claudia llegaron a mi casa a presentarme al doctor Marvin Díaz-Lacayo, médico de fama mundial en temas de oncología. Había leído que Marvin era graduado de la Universidad de Miami y que se había dedicado a salvar a personas afectadas por el cáncer. Me dio una enorme curiosidad qué podía hacer un oncólogo conmigo, que tenía una enfermedad en el cuello y en el cerebro.

Al verme y examinarme, Marvin me dijo: “creo saber lo que tienes, pero me reservo el diagnóstico. Quiero que te vea mi amigo neurólogo, Morton Corin”, cosa que hice de inmediato.
El doctor Corin me diagnosticó una enfermedad llamada distonía, en el cuello, en el cual tenía una cantidad de nervios dañados, lo que me causaba movimientos involuntarios cada segundo, lo cual hacia que mi nuca se moviera de un lado al otro sin control alguno de mi parte.

Basado en ese diagnóstico, fui a la Universidad de Miami a recibir un tratamiento experimental, que culminó con una operación de ocho horas enMontreal, Canadá, realizada por el neurocirujano canadiense Guy Bouvier, único especialista en operar la distonía en el cuello.

Desde que el doctor Marvin Díaz- Lacayo diagnosticó correctamente esa rara y extraña enfermedad, he venido siguiendo de cerca sus pasos. He notado que, además de ser una persona
de grandes cualidades humanas, es un excelente esposo y padre. Me encanta verlo al lado de su esposa, de 45 años, Alicia, ya que parecen novios.

Lo que me motiva a escribir sobre este gran hombre es que, al retirase, lo hace con un espíritu de seguir salvando vidas, esta vez vía la telemedicina o prestación de servicios médicos distancia. La telemedicina puede ser tan simple como el contar con dos profesionales de la salud discutiendo un caso por teléfono, hasta la utilización de tecnología de avanzada en comunicaciones e informática para realizar consultas, diagnósticos o cirugías a distancia y en tiempo real.

Me alegró inmensamente saber que este médico sabio utilizaría su retiro para apoyar a médicos Latinoamericanos a combatir el cáncer vía telemedicina, proveyendo segundas opiniones
sobre pacientes con cáncer. Esto es un verdadero lujo ya que los pacientes Latinoamericanos podrán recibir, vía teleconferencia, la opinión de uno de los médicos más famosos del mundo
en temas de oncología, lo cual ahorra dinero y tiempo.

El doctor Marvin Díaz-Lacayo es una persona muy especial, un verdadero héroe en todo el sentido de la palabra, quien aún en su retiro, innova con la telemedicina para continuar salvando
vidas.

Etiquetas: Centroamérica / Creadores de riqueza de Centroamérica y Panamá. / Dr. Marvin Díaz-Lacayo / Latinoamerica

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