¿Quién manda en la junta directiva?

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¿Quién manda en la junta directiva?

Portrait of confident businesspeople standing outside office building

La respuesta a esta pregunta es fundamental para el óptimo funcionamiento de los gobiernos corporativos.

Uno de los mayores retos de las juntas directivas en algunas empresas familiares es definir quién manda. Lo que sucede, es que en algunos casos, el voto del presidente es el único que vale, lo que resta importancia a la participación de miembros externos.

¿Cómo afecta esa situación al desempeño de la empresa? De acuerdo con Santiago Dodero, director del Instituto de la Empresa Familiar de ADEN International Business School, influye significativamente porque los familiares, y el presidente en primer lugar, suelen ser poco conscientes de ello. “Los externos que integren la junta directiva se van a sentir poco motivados para dar sus opiniones cuando sepan que van a ser ignoradas por el presidente o por algunos familiares. Si así ocurre, la junta directiva desaprovecha la diversidad de opiniones para enriquecer el análisis y la toma de decisiones”, explica.

Con los cambios de paradigmas que la pandemia ha traído, se espera que la junta directiva aporte la dirección y el control para que haga sostenible el funcionamiento de la empresa, anticipándose o, al menos, adecuándose a los cambios.

Enrique Cordero, asesor de familias empresarias de EMCOR Consulting, considera que es normal que miembros externos sean invitados a la junta directiva con voz pero sin voto, en donde lo que se busca es tomar en cuenta su consejo a la hora de la toma de decisión por los miembros con voz y voto de la junta directiva. Sin embargo, con respecto al peso del voto del presidente, como todo en las empresas familiares, hay varias respuestas para todas las directivas de familias empresarias. Influye la etapa en la que está el gobierno corporativo. De acuerdo con la experiencia de este experto, el rol del presidente y el peso de su voto también depende de si se trata del fundador.

El traspaso de la primera generación a la segunda conlleva un gran cambio en la manera de gobernar las empresas que forman el patrimonio familiar. Si la generación al mando se preocupa muy poco por crear espacio para los miembros de la siguiente, está anticipando problemas que tarde o temprano aparecerán. Una junta directiva funcional y efectiva será el mejor legado que la generación gobernante puede dejar, porque logrará que la junta directiva funcione como un equipo de alto rendimiento.

“De la misma manera, es de vital importancia la gradual formalización del gobierno corporativo en los negocios de familia si se desea mantener ordenada la propiedad y la dirección en el tiempo. La propiedad, la dirección y la gestión deben irse adaptando al tamaño de la organización y circunstancias del entorno”, explica Cordero.

Agrega que muy pocas juntas directivas y sus miembros se capacitan para ejercer su función. Por eso es necesario un proceso de implantación e implementación de órganos de gobierno en cada sub-sistema. Esto facilita que los individuos tomen decisiones de acuerdo con el ámbito donde están analizando cada problema, sin mezclar sentimientos y necesidades. Todos estos cambios son difíciles de concretar sin la ayuda de alguien externo a la organización que esté marcando y visualizando lo que se hace fuera de lo establecido para el correcto funcionamiento del negocio, por lo que contratar a un asesor en gobierno corporativo para implantación e implementación de órganos de gobierno es muy importante.

Santiago Dodero cree que la mejor forma de balancear el poder en una junta directiva es buscar que los miembros externos a la familia sean independientes, es decir, que se evite sean empleados, proveedores o clientes de la empresa. Además, que gocen de prestigio, porque de esa manera serán libres de dar opiniones o propuestas contrarias a las de los familiares porque, en caso de sentirse ignorados, pueden renunciar libremente. Es probable que su salida genere algún tipo de crisis, pero es una buena forma de mostrar a los familiares que deben profesionalizar la junta directiva.

Estas situaciones supondrán un cambio cultural, porque la empresa familiar suele estar acostumbrada a un gobierno centralizado en el dueño, que es propio cuando todavía la organización es aun relativamente pequeña, y ésta se adapta a los requerimientos y al estilo de liderazgo del propietario.

El papel del dueño de la empresa en la junta directiva

Los expertos consideran fundamental que el presidente tenga claro cuáles son los objetivos y funciones de una junta directiva y, en particular, del presidente, diferenciando claramente los roles de los miembros que la integran respecto de las gerencias, en particular, de la gerencia general.

En segundo lugar, que la junta directiva esté compuesta por personas que cuenten con las competencias profesionales que la organización y los negocios requieran.

Se espera que la junta directiva aporte la dirección y el control para que haga sostenible el funcionamiento de la empresa, anticipándose a los cambios.

“También, sacar el máximo provecho del trabajo en equipo de los integrantes de la junta directiva, especialmente a través de que las reuniones sean productivas y fortalezcan la unidad y la colegialidad del gobierno de la empresa”, señala Dodero.

En la misma línea está Enrique Cordero, quien añade que el dueño debe percibir con claridad que hay diferentes roles que se desarrollan en el gobierno corporativo y de la familia empresaria. El principal obstáculo es que, muchas veces, además de dueño, es presidente de la junta directiva y a la vez es el CEO o gerente general. Estas múltiples responsabilidades en una misma persona causan confusión y conflicto sobre el papel que debe fungir, dependiendo de lo que amerita el momento. En el caso de que el dueño principal tenga también el rol de presidente de la junta directiva, debe estar claro que su voto es uno más, y que la toma de decisiones es por mayoría, promoviendo en todo momento la transparencia, la justicia, y la equidad.

Claridad en los roles

Es importante reconocer que el rol principal de la junta directiva es gobernar la empresa, mientras el de la gerencia es implementar la estrategia aprobada por la junta.

Si la gerencia entiende que su jefe es la junta, y los accionistas respetan y apoyan ese rol, la empresa podrá sacar adelante su estrategia, contar con mejor actitud de los colaboradores, habrá menos conflictos y se lograrán mejores resultados económicos.

Fuente: expertos consultados

¿Cómo debe actuar el Presidente de la Junta Directiva?

• En las reuniones de junta directiva conviene que el presidente sea el último en dar su opinión o decisión para evitar influir sobre los demás.

• Debe ser el garante de que se vivan las buenas prácticas de gobierno que, en el caso de empresas familiares, son más complejas por las frecuentes superposiciones de roles de accionistas con miembros de la junta directiva y gerentes.

• El liderazgo del presidente es vital para el bien andar y el éxito de la junta directiva y sus resultados.

• El presidente de la junta debe tener muy presente que su actuar debe de velar por rendición de cuentas (accountability), promover una discusión saludable y en armonía, ya que de la discusión salen las mejores decisiones.

• Promover el consenso en las decisiones sin paralizar resoluciones, la transparencia, y lograr que la junta funcione como un equipo de alto rendimiento.

Fuente: Santiago Dodero, director del Instituto de la Empresa Familiar de ADEN International Business School, y Enrique Cordero, asesor de familias empresarias de EMCOR Consulting

¿La  Junta Directiva es una democracia?

Santiago Dodero, director del Instituto de la Empresa Familiar de ADEN International Business School, considera que para llamarse democracia debe asegurarse que en la junta directiva estén sólo miembros con las competencias profesionales adecuadas y, además, que el presidente sea un líder respetado y reconocido por su estilo y ejemplaridad frente a los demás.

Por otro lado, Enrique Cordero, asesor de familias empresarias de EMCOR Consulting, opina que implantar e implementar las buenas practicas de gobierno corporativo en una empresa familiar es definitivamente una necesidad para incluir a los futuros sucesores y por ende democratizar el poder de la toma de decisiones al criterio de varios, y finalmente la decisión de mayoría, aunque en la empresa familiar, el consenso es aun más deseable.

“La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ha establecido las buenas prácticas en gobierno corporativo que, como resultado final, promueve la democratización del poder y la protección del patrimonio de los socios promoviendo transparencia, justicia y equidad”, puntualiza.

 

luisdiego@vidayexito.net

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