Al frente de CorosDev, el joven hondureño ha ampliado su mirada hacia el talento, el liderazgo y la inversión, mientras imagina nuevas formas de aportar al desarrollo de Centroamérica.
Por Milagros Sánchez Pinell
A los 18 años, mientras la pandemia de COVID-19 obligaba a cerrar negocios y miles de personas buscaban distintas maneras de ayudar, Carlos Hernández comenzó a preguntarse desde su habitación en Honduras qué podía hacer con aquello que sabía.
Salir de casa implicaba exponer a familiares que debían protegerse del virus, así que encontró en la tecnología una forma de aportar, ayudando gratuitamente a pequeños negocios a trasladar sus operaciones al mundo digital para que pudieran continuar funcionando.
La iniciativa terminaría convirtiéndose en CorosDev y marcaría el inicio de un recorrido que años después lo llevaría a trabajar con clientes internacionales, formar un equipo de jóvenes profesionales y extender sus operaciones fuera de su país natal.
Relata que desde pequeño mostró facilidad para la tecnología reparando computadoras de vecinos y conocidos de sus padres, despertando su curiosidad a medida que escuchaba a otros decirle que era bueno con los sistemas.
Aunque durante algún tiempo imaginó su futuro en la medicina, una profesión que todavía le apasiona, terminó inclinándose por la ingeniería en sistemas al descubrir que aquello que había comenzado casi de manera intuitiva podía convertirse en su camino profesional.
Sus primeros años universitarios transcurrieron entre las aulas de la Universidad Tecnológica Centroamericana (UNITEC) y un trabajo de tiempo completo en un call center que le permitía cubrir sus gastos, mientras aprovechaba los espacios disponibles para estudiar por su cuenta y adquirir las habilidades necesarias para avanzar profesionalmente.
“Fue bien duro porque es muy difícil para los jóvenes que estudian y trabajan a tiempo completo”, recuerda el joven sobre una etapa que también le enseñó a organizar su tiempo y mantener el enfoque.
En marzo de 2020, estaba a punto de comenzar un trabajo relacionado con su carrera cuando la pandemia paralizó la contratación, aunque poco después consiguió empleo remoto como desarrollador mientras ayudaba a pequeños negocios a encontrar soluciones digitales.
Así comenzó a tomar forma CorosDev, primero alrededor de los clientes que atendía personalmente y luego como una empresa que necesitó sumar talento cuando la demanda de proyectos superó su capacidad para asumirlos solo.
Recuerda que los primeros en recibir su llamada fueron varios compañeros de universidad, quienes poco a poco dieron forma a un equipo que actualmente integran diez personas y que describe como “un hermoso grupo de jóvenes talentosos” unidos por las ganas de aprender, crear y crecer.
A medida que CorosDev creció, también tuvo que transformar su papel dentro de la empresa y dejar atrás buena parte del trabajo como ingeniero de software para concentrarse en el negocio, los clientes, las alianzas y el seguimiento de los proyectos junto a su equipo.
Al mirar el panorama tecnológico actual, considera que atraviesa una etapa especialmente fértil para quienes están dispuestos a transformar una idea en una solución.
“Estamos viviendo la mejor etapa en la historia de la tecnología, donde puedes construir, mejorar tu empresa, crear cosas nuevas y ayudar a la gente. Estamos viviendo la mejor etapa del creador”, sostiene.
Desde esa visión, CorosDev acompaña principalmente a pequeñas y medianas empresas en sus procesos de digitalización mediante soluciones orientadas a agilizar operaciones, reducir costos y ayudarlas a responder a los cambios tecnológicos.
Su evolución profesional también lo llevó a Praga, República Checa, donde cursó una maestría y estableció conexiones que facilitaron la entrada de CorosDev en el mercado europeo.
La inquietud por emprender tampoco comenzó con CorosDev, pues aclara que desde muy joven disfrutaba buscar productos a buen precio en plataformas como eBay para luego revenderlos, comenzando con auriculares y teléfonos celulares.
Su interés por los negocios continuó acompañándolo con proyectos como Grupo HASA, Snapay y Vorzana, iniciativas diferentes entre sí, pero vinculadas por una manera de emprender que parte de identificar una necesidad y buscar cómo resolverla.
Ese hábito de identificar necesidades también se refleja en un cuaderno que llama su Problems and Needs Journal, donde anota posibles soluciones y proyectos que quizá algún día pueda convertir en realidad.
Crecer levantando a otros
El fundador y CEO de CorosDev entiende el liderazgo desde una reflexión sobre las características que buscaría en un mentor y la manera en que él mismo puede convertirse en esa figura para quienes apenas comienzan.
“Tu creces en la vida ayudando a otros a levantarse y eso es parte del liderazgo que manejo en CorosDev. Tratamos de motivar a nuestros colaboradores para que ellos también se conviertan en líderes y puedan llevar esas cualidades más allá de la empresa, a su hogar, a la universidad o a cualquier espacio de su vida”, sostiene.
Considera que las oportunidades difícilmente vuelven a aparecer de la misma manera, por lo que procura asumirlas con determinación aun cuando impliquen salir de la comodidad y enfrentarse al riesgo de fracasar, una filosofía que en su propio recorrido significó renunciar a la seguridad de recibir un salario desde el inicio y aceptar que los resultados podían tardar meses o incluso años.
Conectar personas y descubrir talentos
Al hablar de aquello que más orgullo le produce de su recorrido, Hernández destaca su capacidad para conectar personas y formar comunidades alrededor de un propósito.
Esa cualidad también procura transmitirla a su equipo, al que invita a convertirse en “magnetos” capaces de atraer a quienes tengan curiosidad, ganas de aprender y deseos de crecer.
Parte de esa satisfacción proviene de ver a sus colaboradores encontrar lo que realmente los apasiona, como ocurrió con un joven de su equipo que quería explorar distintas áreas y a quien animó a probar el marketing, donde terminó descubriendo una vocación con la que se sentía mucho más identificado.
“Esa es mi meta y de eso me siento orgulloso, de que mi equipo sea feliz; siempre hay buenos y malos tiempos, y ahí es donde sabes que hiciste un buen trabajo como líder, cuando las personas están al pie de la bandera porque disfrutan lo que hacen y están aprendiendo. Es allí donde sabes que eres un empresario exitoso”, sostiene.
Esta visión adquiere una dimensión regional a través de iniciativas como Central America Tech, con la que busca conectar el ecosistema de emprendedores tecnológicos de Centroamérica y acercarlo a inversionistas de distintas partes del mundo, un interés que también lo ha llevado a explorar el mundo de la inversión, el venture capital y las aceleradoras.
Su propósito, explica, es convertirse en una voz fuerte en lugar de generar ruido, utilizando su experiencia para “plantar semillas” en personas con ideas y animarlas a creer en sus capacidades y comenzar a trabajar en ellas desde ahora.
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