• septiembre 15, 2022

Los soldaditos de plomo de Guillermo Vargaslugo Gaytán

Los soldaditos de plomo de Guillermo Vargaslugo Gaytán

Por Milagros Sánchez Pinell

Guillermo Vargaslugo Gaytán solía pintar soldaditos de plomo como un pasatiempo de fin de semana hasta que se convirtió en una pasión que lleva más de veinte años, pero  que dio a conocer al público hace tan solo siete años.

Hasta hoy, calcula haber pintado alrededor de 2.000 soldaditos que visten diferentes uniformes militares, en su mayoría de México. Tiene del heroico Colegio Militar, del Ejército Mexicano, Guardias Presidenciales, Fuerzas Armadas de la Marina, Fusileros y Paracaidistas, Policía Militar, entre muchos más.

Vargaslugo como buen mexicano se declara 100% nacionalista, amante de la historia de su país y un pintor empírico. Es licenciado en Derecho y acumuló 30 años de experiencia en la administración pública, donde desempeñó actividades en el área administrativa, recursos humanos, desarrollo social y particularmente como Ombudsman.

De pequeño jamás tuvo inclinación por las manualidades. Si bien jugaba como cualquier niño con soldaditos de plomo, fue de adulto que probó a pintar una pieza que compró en mal estado y luego restauró. Esa experiencia le resultó fascinante.

Actualmente, alejado del trabajo de oficina, dedica los siete días de la semana a leer y pintar soldados de plomo que miden entre tres y 15 centímetros en el taller de su casa.

Para Vargaslugo su pasión va más allá de pintar un soldadito de plomo, es también rescatar parte de la historia de México porque aprovecha cada figura para proporcionar información sobre el personaje o un hecho histórico como la Batalla de Puebla, la Guerra de los Pasteles, Independencia de México y Guerra contra Estados Unidos en 1847, entre otros.

“Disfruto mucho el pintar soldaditos de plomo, pero hay un adicional en todo esto, ya que cada pieza y cada uniforme pertenecen a una época. Son parte de la historia y es importante conocer y entender su significado”, subrayó.

Curiosamente, nuestro chairman Roberto J. Argüello, comparte la misma afición de coleccionar soldados y miniaturas históricas. Gracias a este pasatiempo entablaron una amistad a través de grupos de coleccionistas de soldados en Facebook.

“El señor Vargaslugo Gaytán diseña y produce piezas únicas de calidad mundial en el mercado mexicano. Y he sumado a mi colección múltiples piezas que le he comprado”, añadió.

Un trabajo minucioso para colección

El artesano, cómo él se autodefine, aclaró que cada figura es una pieza de colección, en donde cuida minuciosamente los detalles del uniforme que porta la figura o del rostro con ayuda de pinceles, alfileres, clips y palillos.

“Yo digo que soy inexperto porque nadie me enseñó a pintar. Mi fuerte son los uniformes y la combinación de los colores. Lo difícil es pintar la carita. ¡Híjole, eso es un batallal! Prácticamente la dejo hasta el final porque es bien complicado. Trato de hacer lo mejor posible viendo fotos y figuras”, dijo.

Explicó que cada figura le toma aproximadamente seis horas en pintarla a mano, hasta convertirla en una pieza bonita y muy bien elaborada. Incluso, los entendidos en la materia dirán que es arte en miniatura.

“Soy una persona muy apasionada a la hora de pintar. Disfruto tanto en mi estudio que pongo música y puedo pasar horas pincelando. Aunque estoy claro que debo cuidar el tiempo que invierto en la pintura, ya una vez por excederme me infiltraron la mano derecha”, relató.

Los soldaditos que pinta Vargaslugo en su mayoría son de plomo, exclusivamente para conservar. Sin embargo, para ampliar su afición decidió incursionar en figuras de plástico para que los niños pudieran jugar con ellos.

“Por lo general estas piezas son para apreciarlas, conservarlas y recordar de esa forma la historia de nuestro país. Considero que es muy significativo el tener en casa o en la oficina algún símbolo patrio, ya sea un soldadito o una bandera de México”, recalcó.

Vargaslugo relató que suele adquirir en diferentes lugares piezas en mal estado que luego restaura y modifica con diferentes materiales y pegamentos.

También, los adquiere de personas que tienen moldes de figuras de plomo ya listas para pintar. Luego las transforma para que luzcan en diferentes posiciones o expresiones, como por ejemplo, haciendo el saludo militar o portando el fusil o espada de diferentes formas.

Cabe destacar que originalmente lo único que deseaba era distraerse y coleccionarlos para sí mismo, pero sus soldaditos de plomo atravesaron la vitrina de la sala de su casa para formar parte de las exposiciones “Las fuerzas armadas en México” en el 2017 y en el 2018 con un promedio de 600 figuras en cada muestra.

“Lo que yo hacía era pintarlas para mí. Nunca consideré venderlas, era como un pasatiempo de fin de semana y lo que me interesaba era distraerme. Pero, producto de las entrevistas en las revistas Militar Armas y Sentinel y en el periódico El Reforma; el Corporativo Liverpool, empresa con alto contenido social que al mismo tiempo se distingue por su participación altruista apoyando el talento de los artesanos mexicanos, me invitó a realizar estas exposiciones que resultaron muy exitosas y la gente mostró interés en conocer más de la historia de México y claro, adquirían una pieza.” dijo.

Fue así como estas pequeñas obras llegaron a comercializarse en el Castillo de Chapultepec, Secretaría de la Defensa Nacional y en la Secretaría de Marina, hasta que llegó la pandemia del COVID-19 o surgieron cambios en la administración de estos lugares.

Sin embargo, Vargaslugo consciente de la importancia de las redes sociales se unió a las plataformas de Instagram (lossoldadosguillermo), Tik Tok (@soldadosguillermo) y Facebook (Los Soldados de Guillermo) para mostrar sus figuras, su talento y compartir experiencias con otros apasionados por el tema.

“Voy incluyendo una o dos veces por semana las nuevas figuras que estoy pintando. A través de esos medios me preguntan características, uniformes, tamaño de las piezas y si están a la venta. En ocasiones me piden alguna figura o batallón en especial,” indicó.

Cada pieza viene en una base de madera o puede ir recubierta en un estuche de cristal. El cliente puede adquirir un solo soldadito o un set de hasta 35 piezas o más, si así lo solicitan.

Tercera exposición en agenda

Por otra parte, el artesano mexicano anunció que realizará una tercera exposición del 12 al 30 de septiembre en el Centro Comercial Perisur, al sur de la Ciudad de México. La muestra tendrá alrededor de 500 piezas e incluirá soldados con uniformes de la independencia del año 1810, pero también de la época actual.

En cuanto a su faceta de artesano y también de recopilador de la historia, su esposa Lillian y sus hijos Guillermo y Carolina también juegan un papel importante. “Mi esposa y mis hijos me acompañan a las exposiciones, me apoyan con la comercialización, y difusión en redes sociales”, reconoció.

Por lo pronto, Vargaslugo espera continuar pintando hasta sus últimos días y hacerlo cada vez mejor. Considera que cada figura es un nuevo reto y todavía le quedan muchos uniformes más que pintar, hasta que sus manos lo permitan. Si desea más información puede escribirle al correo electrónico [email protected]

Etiquetas: Arte / colección / figuras / guerra / hobbie

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