Las juntas directivas en las pymes

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Las juntas directivas en las pymes

Portrait of confident businesspeople standing outside office building

Estamos acostumbrados a tener juntas directivas solo en grandes empresas locales o multinacionales, pero llegó el momento de incluir a las pymes.

Las ventajas de contar con una junta directiva en la empresa son innumerables y prácticamente se ha vuelto un requisito para alcanzar mayor sostenibilidad y éxito en los negocios.

Ahora bien, también es importante ser realista y entender que una junta directiva eficiente requiere inversión de tiempo, por lo que es necesario contar con los recursos adecuados para lograrlo. Es aquí donde nos preguntamos si las pequeñas y medianas empresas (pymes) son candidatas para contar con una junta directiva.

En las empresas familiares su rol cobra aún mayor relevancia, ya que son un pilar clave para fortalecer y garantizar la continuidad de la compañía.

Ventajas de una junta directiva en una pyme

La junta directiva en una pyme tiene la gran ventaja de la mirada diferente de los distintos integrantes del directorio. En general, el fundador o dueño está en todos los quehaceres cotidianos, e incluso en muchos casos, en tareas operativas, sin dejar tiempo para pensar, planificar y diseñar una estrategia a mediano y largo plazo que permita tener un rumbo definido de la empresa.

“Siempre es recomendable que la junta sea heterogénea o que aglutine distintas miradas o enfoques, de lo contrario se traducen en reuniones que solo asienten lo que dice el dueño o fundador. Esa diversidad de puntos de vista puede ser por distintas formaciones e incluso por temas generacionales”, explica Luis Elaskar, especialista de ADEN International Business School.

La mirada de otros, y darse ese espacio para la junta directiva, se traduce en una ventaja competitiva y una palanca del crecimiento de la empresa.

Es recomendable que la junta sea heterogénea, de lo contrario se traducen en reuniones que solo asienten lo que dice el dueño o fundador.

Enrique Cordero, asesor a familias empresarias de EMCOR Consulting, considera que, si partimos de que el propósito principal de las juntas directivas es representar y cuidar los intereses de los socios, velar por la creación de valor y democratizar la toma de decisiones, entonces se puede concluir que una junta directiva es oportuna y agrega valor cuando el marco jurídico de la empresa contempla socios. Por eso, para tener una junta directiva en una pyme y que sea funcional, debe tener como mínimo dos socios.

Por otro lado, algunas líneas de pensamiento dicen que, desde el punto de vista de asesoría, la junta directiva es importante en una pyme, pero en nuestros países, generalmente están controladas por un fundador y su familia, que se va integrando a trabajar en ella, por lo que la junta directiva es poco funcional.

“En el espectro del tamaño de empresas en nuestros países, podemos decir que, en general, la mayoría de las empresas son micro. Si tiene socios, la empresa probablemente cuenta con una figura jurídica que requiere, por su legalidad, órganos de gobierno, por lo que también requiere una junta directiva como requisito legal. Esto es importante para mantener el orden, la armonía y la dirección correcta de la empresa, y para buscar la formalidad independientemente del tamaño de la empresa. Esta llega por tener los órganos de gobierno implantados que requieren tener reuniones frecuentes a diferentes niveles: de gestión (gerenciaI), de dirección (juntas directivas) y de socios (asambleas de socios)”, explica Cordero.

Luis Elaskar, especialista de ADEN International Business School.

Lo que hace que esto se vuelva poco práctico es que generalmente, los socios, los directivos y los puestos claves de gestión están a cargo de las mismas personas. Para que una junta directiva sea práctica debe funcionar como parte de un sistema de gobierno, que en el mediano plazo, resulta ser una ventaja competitiva e indispensable si se considera la sucesión y la continuidad del negocio más allá del dueño o los dueños actuales.

Luis Elaskar, profesor de ADEN considera que es práctico tener una junta directiva en una empresa mediana, pero en una pequeña, probablemente solo sea necesario tener reuniones con sus colaboradores destacados o mandos medios para tratar los temas estratégicos. En este último caso es mas informal.

Agrega que la practicidad está asociada a la simpleza del funcionamiento de esa junta directiva, tanto en espacios de tiempo como en objetivos definidos, de manera tal que sea más que un conversatorio o reuniones sin valor para la organización.

El reto de evitar la burocracia

Otro aspecto que se debe tener en cuenta es cómo evitar que una junta directiva genere más burocracia en una pyme. Luis Elaskar, de ADEN, considera que eso depende de cómo se instrumente en una pyme la función de la junta directiva, ya sea para la toma de decisiones cotidianas o para definir y comunicar la estrategia para su ejecución por el equipo gerencial, además de supervisar que se cumpla.

Enrique Cordero, asesor a familias empresarias de EMCOR Consulting.

“Bajo este esquema deberíamos evitar que se vuelva burocrática, ya que las decisiones o la gestión diaria se ejecuta sin la participación de la junta directiva. Es importante destacar que esa junta directiva es más bien estratégica ya que la flexibilidad y la rapidez en la toma de decisiones es una ventaja competitiva que tienen las pymes frente a las grandes empresas o corporaciones donde la toma de decisiones suele ser mas lenta y burocrática”, agrega.

“Si la pyme tiene socios, entre más sean, los órganos de gobierno funcionales se vuelven de mayor relevancia, independientemente del tamaño. Ahora bien, si la junta directiva es poco funcional, entonces puede sentirse que la directiva carece de propósito y la empresa sufre de la falta de una dirección adecuada, o es asumida por naturaleza por el socio mayoritario de manera unilateral, saltando todas las formalidades que los órganos de gobierno demandan”, puntualiza Enrique Cordero.

¿LAS JUNTAS DIRECTIVAS SON COSTOSAS?

Luis Elaskar, especialista de ADEN International Business School, considera que si se trata de una pyme familiar en la que los integrantes de la familia trabajan en la empresa y al mismo tiempo participan de la junta directiva, implicaría muy pocos costos adicionales para la empresa.

Por otro lado, si la empresa es unipersonal, la figura de junta directiva se traduce en reuniones con los gerentes o mandos medios, los cuales ya cobran un sueldo por su función.

De forma similar opina Enrique Cordero, asesor a familias empresarias de EMCOR Consulting, quien considera que, normalmente, los directivos en una pyme participan sin recibir dieta, aunque recomienda que reciban aunque sea una cifra simbólica.

“Si el tamaño y las características de la empresa es propicia, y tiene un marco jurídico que amerita legalmente los órganos de gobierno, la pregunta sería cuán costoso puede ser para la empresa y sus dueños carecer de una junta directiva funcional. Lo que sí se ha identificado es el poco conocimiento del funcionamiento de los órganos de gobierno y el rol que juegan, independiente del tamaño de la pyme”, explica.

 

luisdiego@vidayexito.net

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