• 16 octubre, 2014

La destitución de Noriega

La destitución de Noriega

El gran poeta español Antonio Machado escribió: “Virtud es fortaleza, ser bueno es ser valiente: escudo, espada y maza llevar bajo la frente: porque el valor honrado de todas armas viste: no sólo para, hiere y más que aguarda, embiste”.

Recuerdo como si fuera hoy cuando en 1988 recibí la llamada de Antonio Toño Domínguez hijo, mi compañero de cuarto de universidad y uno de mis mejores amigos. Me contó que el general Noriega había sido destituido como Jefe de las Fuerzas Armadas de Panamá por Jaime Alemán. No podía creer lo que escuchaba de Toño, ya que me quedaba más que claro que la vida de él y la de su familia peligraba.

Coronel Omar Torrijos.
Coronel Omar Torrijos.

Recordemos que, durante la época de los 80, los países de Centroamérica y Panamá, con la excepción de Costa Rica, eran gobernados por juntas militares.

En Panamá, el 11 de octubre de 1968, el entonces coronel Omar Torrijos y el mayor Boris Martínez derrocaron al gobierno civil del presidente Arnulfo Arias, el cual había tomado posesión 11 días antes del golpe de Estado.

El dominio de los militares panameños duraría 21 años. El general Omar Torrijos seguiría en su posición de hombre fuerte de Panamá hasta su muerte en un accidente de aviación el 31 de julio de 1981.

Fue sucedido como jefe de la cúpula militar, primero por los coroneles Florencio Flores y Rubén Darío Paredes y, posteriormente, por el general Manuel Antonio Noriega. Los mencionados militares siempre designaban a un presidente civil de dedo y este era reemplazado cada vez que ellos lo estimaran conveniente.

En mayo de 1984, se celebraron en Panamá las elecciones presidenciales. La percepción generalizada fue que los militares manipularon los resultados electorales para favorecer a su candidato, Nicolás Ardito Barletta, y así despojar del triunfo al doctor Arnulfo Arias.

Es interesante que el gobierno del presidente Ronald Reagan mantuvo absoluto silencio ante las graves irregularidades cometidas por la cúpula militar panameña en las elecciones presidenciales. El encargado del Consejo de Seguridad Nacional de EE. UU., el coronel Oliver North, tenía como agenda desgastar a la izquierda de Latinoamérica y para ello se apoyó en gobiernos controlados por militares afines a Estados Unidos.

El 13 de septiembre de 1985, el cadáver del médico opositor Hugo Spadafora fue encontrado mutilado en la frontera que divide Costa Rica y Panamá. El cuerpo estaba sin cabeza y con signos de haber sido torturado salvajemente. Se culpó de forma inmediata del asesinato a Noriega.

Spadafora había denunciado un complot para asesinar al general Omar Torrijos, orquestado por Noriega. Además, denunció a través de los medios de comunicación el supuesto vínculo de este con el tráfico de drogas, la utilización de Panamá como puente, así como la corrupción de las fuerzas armadas.

La noticia del asesinato de Spadafora conmovió a la sociedad panameña a tal punto que, el 28 de septiembre de 1985, el presidente Ardito Barletta tomó la decisión (sin haber consultado con la cúpula militar panameña presidida por Noriega) de designar una comisión investigadora de la muerte del guerrillero. En cuestión de horas, el presidente Barletta fue obligado por los militares a renunciar y fue reemplazado por su vicepresidente Eric Delvalle.

El 6 de junio de 1987, el coronel Roberto Díaz Herrera, quien había sido destituido por Noriega días antes como uno de los más altos jefes de las Fuerza Armadas, hizo tres graves denuncias a través del canal 13 de televisión.

Acusó a Noriega de la muerte de Spadafora, del fraude electoral de mayo de 1984 y de estar involucrado en actividades de narcotráfico. Las declaraciones de Díaz Herrera causaron un gran revuelo en Panamá, lo que creó una gran cruzada civilista nacional, que tuvo como objetivo fundamental rescatar la institucionalidad del país.

El médico y guerrillero Hugo Spadafora.
El médico y guerrillero Hugo Spadafora.

Recordemos que Noriega se había convertido en un valioso aliado de los Estados Unidos durante la guerra que financiaba la administración del presidente Ronald Reagan en contra del régimen sandinista.

El general Noriega permitía que el suelo panameño se utilizara como conducto de dinero y armas para el grupo de rebeldes nicaragüenses, conocido como La Contra.

La creciente brutalidad de Noriega expuesta en los medios de comunicación por todo el mundo lo convirtió en un pasivo del cual tenía que deshacerse de forma casi inmediata el gobierno del presidente Reagan.

El general Noriega fue acusado de narcotráfico y crimen organizado por dos jurados federales en Florida. La Agencia Central de Inteligencia (CIA) lo sacó de su nómina. La imagen de Noriega como dictador brutal fue reforzada en términos extremos cuando candidatos opositores en la elección presidencial fueron detenidos y golpeados por miembros de los Batallones de la Dignidad, fundados y dirigidos por el militar panameño.

El Gobierno de Estados Unidos buscaba la forma de que el general Noriega fuera destituido de forma legal de su cargo de Jefe de las Fuerzas Armadas. De acuerdo con las leyes de Panamá, la destitución debía formalizarse jurídicamente lo que requería que se preparara un decreto firmado por el presidente Delvalle y su ministro de Gobierno y Justicia.

El problema era que el entonces ministro de Gobierno y Justicia, era incondicional amigo de Noriega y, en consecuencia, este jamás firmaría el decreto. El presidente Delvalle quería destituir a este ministro y, de forma inmediata, nombrar a otro que firmara la destitución.

Dos personas se presentaron como voluntarios ante el presidente Del Valle para firmar: los hermanos Jaime y José Miguel Alemán. Jaime, al sentirse responsable de proteger a su hermano menor, y con el apoyo de su esposa, Pilar, decidió firmar el documento el 25 de febrero de 1988.

Cuenta Jaime en su libro recién publicado La honestidad no tiene precio: “El presidente Delvalle preparó el decreto nombrándome como ministro de Gobierno y Justicia y lo firmó esa misma noche. Acto seguido, Delvalle y yo firmamos el decreto destituyendo a Noriega como comandante de las Fuerza Armadas. Firmamos también un decreto permitiendo las manifestaciones públicas y eliminando la censura a los medios de comunicación”.

“La Asamblea Legislativa condenó la acción del presidente Delvalle y lo removió de su cargo nombrando presidente a Manuel Solís Palma. Sin embargo, el Gobierno de Estados Unidos apoyó a Delvalle como el presidente legítimo y anunció acciones económicas contra Panamá. Fui a pedir asilo en la Embajada de Estados Unidos, al embajador Davis, quien con razón me dijo que eso no se vería bien y que tenía que esconderme en algún lugar para continuar en forma clandestina la lucha contra Noriega. Fue entonces cuando terminé de darme cuenta del lío en que me había metido”.

Jaime Alemán permaneció escondido varios meses en casas y apartamentos de amigos y eventualmente salió, como muchos panameños, al exilio. Sobrevivió económicamente gracias al apoyo que le dieron su padre, suegros y sus compañeros en Alemán, Cordero, Galindo y Lee. Su esposa, Pilar, lejos de criticarlo por su valiente acción, lo apoyó decididamente y trabajaba para poner comida en la mesa.

Todo exilio es muy duro y sé lo que Jaime y Pilar vivieron. Lo que sí me llamó la atención es cómo, ambos unidos, enfrentaron el reto de estar lejos de su patria y cómo era el amor que irradiaba entre ellos en circunstancias adversas.

Increíblemente, Jaime y Pilar tienen la osadía de volver a Panamá cuando consiguen a través de Pablo Thalassinos, hoy día muy amigo de ambos, un salvoconducto de los militares para poder regresar al país. Jaime viaja al país el 20 de diciembre de 1988.

Un año después de su regreso, el 20 de diciembre de 1989, está presente cuando las tropas del ejército de Estados Unidos liberan al país del yugo militar de Noriega.

Asume de inmediato la presidencia Guillermo Endara, quien había ganado las elecciones de mayo de 1988 con el 62,5% de los votos. Noriega se negó a reconocer a Endara como presidente y lo reprimió junto con su vicepresidente electo Billy Ford. Esto fue utilizado por el presidente George Bush como excusa para justificar la invasión de Panamá. Endara fungió como presidente desde 1989 hasta 1994.

A raíz del establecimiento de la democracia en Panamá, el apoyo de la comunidad internacional se volcó a proveerle una gran cantidad de ayuda, lo que hizo que la economía comenzara a crecer de forma sustancial.

 

Etiquetas: Creadores de riqueza / Jaime Alemám / Negocios / Panamá

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