El trabajo del mañana se determina en el presente

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El trabajo del mañana se determina en el presente

En un mundo acelerado y marcado por el desarrollo de la robótica y la inteligencia artificial, las decisiones que se tomen hoy en formación y educación serán fundamentales para el futuro del mercado laboral

El futuro nos genera mucha emoción, pero también a veces nos quita el sueño, y hasta nos provoca pesadillas, en donde visualizamos a robots realizando nuestro trabajo, desplazando a los humanos al último lugar en la escala productiva.

Si bien ese mundo está muy lejano, y tal vez nunca sea una realidad, hay que analizar lo que nos espera en algunos años, y en vez de lamentarnos, podemos sacar provecho de la ola tecnológica.

Según un artículo de BBC en 2017, hace algunos meses había cerca de 1,63 millones de robots en funcionamiento en el planeta. En países como Estados Unidos esta tendencia amenaza a aproximadamente el 47% de la fuerza laboral. Y en nuestra región también existe ese riesgo, en especial en países como Guatemala o El Salvador, donde ese porcentaje aumenta hasta el 75%.

Las máquinas son competencia

Los datos muestran grandes cambios en áreas de manufactura e industria, donde los robots pueden suplir a un humano para realizar tareas repetitivas y de alta precisión. Hay que ser realistas: muchos empleos van a ser sustituidos por máquinas, pero esto también desarrollará nuevas oportunidades para el desarrollo de habilidades que solo los humanos tenemos.

37% de los trabajadores está preocupado sobre cómo la automatización pone en riesgo los trabajos. Fuente: PwC

Para evitar que las máquinas sean un problema en vez de una ayuda, en nuestra región es necesario fortalecer la inversión en el capital humano.

El futuro del trabajo dependerá de la capacitación que se le brinde a los jóvenes en aquellas habilidades que los diferencian de los robots: valores, pensamiento individual y trabajo en equipo.

Dahiana Arias, gerente de país de ManpowerGroup Costa Rica, cree que el avance de la tecnología más bien mejorará las oportunidades laborales, en especial en sectores ligados a la automatización y la necesidad de desarrollo de habilidades blandas, como las tecnologías de la información y el servicio al cliente.

“Según estudios de ManpowerGroup, no se establecen las carreras específicas que estará demandando el futuro, pero sí áreas o industrias en las que se prevé y se reporta un mayor crecimiento de personal. Muchas de las carreras del futuro aun ni siquiera existen o no las conocemos, estas se irán dando conforme surjan las necesidades del mercado”, añade Arias.

Según el estudio de ManpowerGroup: Revolución de las Habilidades 2.0, las fortalezas humanas más requeridas y difíciles de encontrar en los candidatos son colaboración, organización, servicio al cliente, comunicación, solución de problemas, liderazgo y gestión.

Cómo la inteligencia artificial está cambiando el mundo laboral

Una de las características que definen nuestra época es su capacidad de sorprender. Sin embargo, algunas firmas consultoras desarrollan posibles escenarios del trabajo en el futuro.

Ese es el caso del informe Cuatro mundos del trabajo para 2030, desarrollado por PwC, que habla sobre lo que podrían ocurrir en los próximos años y cómo denemos prepararnos para estos panoramas.

Las plataformas digitales y la inteligencia artificial juegan un papel esencial en el desarrollo de esos cuatro escenarios.

La inteligencia artificial es la que cambiará más las cosas en niveles laborales más sofisticados. Los asistentes digitales, los chatbots y el aprendizaje automático, que entienden, aprenden y luego actúan en función de esa información cambiarán nuestras oficinas.

Es útil pensar en tres niveles de inteligencia artificial: la inteligencia asistida, ampliamente disponible en la actualidad, mejora lo que las personas y las organizaciones ya están haciendo. Un ejemplo es el GPS en los autos, que ofrece instrucciones a los conductores y se ajusta a las condiciones de la carretera. El segundo nivel es la inteligencia aumentada, que emerge para ayudar a las personas y a las organizaciones a hacer cosas que de otro modo no podrían hacer. El tercer nivel es la inteligencia autónoma, desarrollada para el futuro, que establece máquinas que actúan por sí mismas. Un ejemplo serán los vehículos de conducción automática.

El lado optimista de todo este avance es que la inteligencia artificial podría crear un mundo donde las máquinas ayudan a la humanidad a procesar, analizar y evaluar la abundancia de datos que crea el mundo actual, permitiendo a los humanos dedicar más tiempo al pensamiento de alto nivel, creatividad y decisión.

Luis Diego Quiros

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