El músico guatemalteco combina su faceta empresarial con una trayectoria que incluye The Tefeatles, The Doors of Perception y su proyecto de música original, Tremellia.
Por Milagros Sánchez Pinell
Paradójico, rebelde y cercano al público, así describe Chaz Rollazz la personalidad que asume cada vez que sube a un escenario, una faceta que mantiene intacta sin importar si interpreta canciones de The Beatles, The Doors o presenta su propia música.
Fuera del escenario, reconoce que su personalidad es muy diferente, una dualidad que compara con Clark Kent y Superman para explicar la distancia entre su faceta ejecutiva y el personaje rebelde que aparece cuando sube al escenario.
“Lo más importante para mí es demostrar el cariño que le tengo al público. Es un honor para mí tener a cualquier público escuchándome y siempre doy el 100 % para ellos”, asegura.
Su seguridad sobre el escenario contrasta con sus primeros acercamientos a la música, ya que aunque desde joven quería cantar, durante mucho tiempo el pánico escénico le impidió ponerse frente a un público.
Su relación con el rock, según su relato, comenzó durante los años ochenta, cuando junto a su hermano visitaba el apartamento de su tío Jake para escuchar su extensa colección de discos de The Beatles en vinilo, una experiencia que despertó su afición por el rock and roll.
A esas influencias se sumaron las horas que pasaba viendo MTV, cuando la música ocupaba buena parte de su programación, un interés que lo llevó a aprender a tocar la guitarra y posteriormente a formar parte de algunas bandas durante sus años de colegio.
“En el fondo siempre quise ser cantante, pero tenía pánico escénico solo de pensar en ello. Un día, luego de regresar de mis estudios de maestría, me tiré al agua y canté por primera vez en una banda. A la gente le gustó y decidí que eso es lo que haría desde ese momento”, recuerda.
La música, sin embargo, es solo una parte de su vida, pues su principal actividad profesional está en el mundo empresarial y es padre de dos hijos, a quienes considera su mayor prioridad.
Alrededor de 2006, cuando decidió lanzarse como vocalista, comenzó a utilizar el nombre de Chaz Rollazz, con el que desde entonces ha desarrollado su trayectoria sobre los escenarios.
The Tefeatles, un proyecto familiar
Antes de The Tefeatles, Chaz era vocalista de Rock Box, una banda de covers a cuyas presentaciones solía asistir su tío Jake, el mismo con quien años atrás había descubierto la música de The Beatles.
De aquellas conversaciones entre ambos surgió la posibilidad de crear un proyecto juntos, aprovechando que varios integrantes de la familia, entre ellos su hermano y algunos primos, tocaban instrumentos.
“Se nos ocurrió formar un tributo a la banda que los dos amábamos y así surgió nuestro tributo a The Beatles”, recuerda el músico, quien junto al grupo realizó sus primeros conciertos en 2009.
El proyecto familiar, con el tiempo, trascendió los escenarios guatemaltecos y llevó a The Tefeatles al International Beatleweek de Liverpool, donde participó por primera vez en 2012 y al que ha regresado en distintas ediciones, con presentaciones en espacios como el legendario The Cavern Club.
“Fue uno de los logros más importantes que he alcanzado como músico. Siempre llevamos la bandera de Guatemala y la colocamos en algún lugar del escenario para demostrar lo orgullosos que estamos de representar a nuestro país”, señala sobre una experiencia que, según relata, ha vivido en seis ocasiones.
Nuestro chairman, Roberto J. Argüello, tío de Chaz, también celebró su participación más reciente en Liverpool y destacó en sus redes sociales que el músico fue considerado uno de los mejores vocalistas del International Beatleweek, celebrado del 26 de agosto al 1 de septiembre de 2026, al tiempo que expresó que “es un orgullo para la familia Tefel”.
En 2014 vivió otro de los episodios más memorables de su carrera, cuando tuvo la oportunidad de cantar junto a Paul McCartney durante una prueba de sonido en Costa Rica.
Chaz y los integrantes de The Tefeatles asistieron al soundcheck con varios carteles, uno de ellos con un mensaje en el que mencionaban sus presentaciones en The Cavern Club y expresaban su deseo de interpretar una canción junto al músico británico.
La petición tuvo una respuesta inesperada, McCartney los invitó a subir al escenario y les propuso tocar Get Back, una canción que conocía por haberla interpretado anteriormente con The Tefeatles.
“Me dijo que subiera al micrófono y que la cantara yo. Sin pensarlo llegué al micrófono y la canté al pie de la letra como debe ser. Al final intercambiamos púas de guitarra. Fue una experiencia inolvidable que llevaré conmigo para el resto de mi vida. Solo algunos pueden decir que cantaron con un Beatle viviente”, relata.
La personalidad rebelde que proyecta el músico guatemalteco sobre el escenario terminó abriéndole las puertas a otro proyecto musical durante una de sus participaciones en International Beatleweek.
Allí, una persona le comentó que The Tefeatles parecía una combinación entre un tributo a The Beatles y uno a The Doors, precisamente por la manera en que se desenvolvía como vocalista.
A su regreso a Guatemala, aquella observación lo llevó a crear The Doors of Perception, un proyecto dedicado a la música de The Doors y en el que mantuvo la misma personalidad que mostraba con The Tefeatles.
“Creo que esa diferencia es lo que hace interesante a The Tefeatles, pero cuando estoy en el escenario mi personalidad es la misma independientemente de la banda en la que esté”, explica.
El paso hacia su propia música
Después de años interpretando la música de otras agrupaciones, encontró en Tremellia la oportunidad de explorar otra faceta que siempre había querido incorporar a su carrera, la composición de canciones propias.
El proyecto surgió junto al guitarrista Alejandro Alvarado, conocido como Aleta, quien le propuso formar una banda de rock original y posteriormente le envió un demo instrumental de guitarra sobre el que escribió la melodía y la letra de su primera canción juntos.
La colaboración dio paso a Tremellia y a un primer álbum homónimo disponible en plataformas digitales, con una propuesta en la que, según explica, confluyen influencias del rock clásico y el grunge de los años noventa.
Entre las canciones que ha compuesto, Squirm in a Mire ocupa un lugar especial por haber nacido durante un período turbulento de su vida y convertirse en una reflexión sobre la importancia de superar las dificultades y seguir adelante.
El equilibrio y los próximos escenarios
Combinar la música con su vida personal y profesional ha sido uno de sus mayores retos, especialmente al dividir su tiempo entre tres bandas, su trabajo y su papel como padre.
“Lo hago por mi pasión y creo que esa es la mejor enseñanza. Si uno quiere algo, tiene que trabajar duro en ello para alcanzarlo. Nada es regalo en esta vida y el que persevera alcanza”, sostiene.
En el futuro espera regresar con The Tefeatles al International Beatleweek, retomar The Doors of Perception y continuar componiendo con Tremellia, proyecto con el que sueña llegar a festivales como South by Southwest, en Austin, y darse a conocer fuera de Guatemala.
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