La economía después del coronavirus

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La economía después del coronavirus

El virus microscópico e invisible que recluyó a la humanidad en sus hogares, cerró centros de producción y cambió la forma en que se comercializa, se consume y se interactúa con los clientes.

En un panorama tan incierto como el que presenta la emergencia sanitaria del Covid-19 y que afecta a todos los países del planeta en distintas proporciones, lo único cierto es que la forma de realizar intercambios de mercancías cambiará en el futuro.

Y es que la incertidumbre es uno de los factores que conforman un “problema perverso”, como se le conoce técnicamente a situaciones donde “el conocimiento es incompleto, contradictorio, incluye a muchas personas, muchas opiniones y, por lo general, acarrean un daño económico espantoso, con un ambiente enorme de incertidumbre donde es muy difícil saber las consecuencias de lo que decida, que podría parecer bueno”.

Así lo asegura Juan Carlos Barahona, profesor asociado del INCAE, de Gestión de la Innovación y la Tecnología y director de las maestrías de Marketing y Transformación Digital, quien afirma que ante una de las características de los problemas perversos –su carencia de antecedentes–, “cada uno va a tener que resolver desde sus valores”.

De acuerdo con Barahona, las empresas, en el siglo pasado, estuvieron acostumbradas a un sistema de administración basado en la ingeniería, con métodos establecidos para la toma de decisiones y “para domesticar problemas”.

“Con la revolución digital, hemos tenido que pasar de productos a experiencias y a entender al consumidor. Entre más nos toca pensar en la gente, más nos damos cuenta de que no hemos dedicado tiempo a entenderlos. Y nos pasó a los economistas y nos pasó a los gerentes. Por eso, es que los economistas cada vez más están haciendo modelos de economía del comportamiento con sicólogos, pero los gerentes hemos tenido que recurrir a los diseñadores. Por eso, ahora Desing Thinking ya no es una novedad, sino una habilidad que hay desarrollar entre los muchachos.

“Le toca a las familias, empresas y países pensar muy a fondo cuál es su identidad, sus valores, sus competencias, cuáles son sus aspiraciones, porque cuando a usted se le desbaratan todos los sistemas es para que pueda decir voy a hacer esto porque es lo justo”, afirma Barahona.

Durante su paso por la administración pública, en el ministerio de Educación, un profesor mentor de INCAE, Eduardo Dorian,  “me hizo un gran favor en la vida, él decía ‘no te enredés, que esto no es como el sector privado. En el sector público hay reglas, normas y limitaciones de recursos. Dentro de los objetivos que hay, entienda bien todas las restricciones y esa cosita que puede hacer ¡hágala, porque es importante! En el gobierno se viene a ser efectivo, no eficiente. Eso viene de los romanos’. Hoy, a todo el sector privado, hay que darle la misma receta: dentro de lo que pueda hacer hoy ¡hágalo!”, recomienda Barahona.

Distintos escenarios

De acuerdo con Ronald Xirinachs, socio de Asesoría Financiera de Deloitte Costa Rica, su compañía maneja varios posibles escenarios futuros.

En el primero, la pandemia sacude a la sociedad, pero se tiene una respuesta de salud y política efectiva que erradica el virus más rápido de lo esperado. A pesar de esto, la economía mundial entra en recesión y se exacerba la inequidad socioeconómica, al evidenciarse la capacidad desigual de las personas para soportar la crisis.

Ronald Xirinachs, socio de Asesoría Financiera de Deloitte Costa Rica.

“Las empresas medianas y pequeñas sufrirán y, aunque los paquetes gubernamentales de estímulo las ayudarán a retener empleados, la cuarentana obligará a muchas a cerrar. Muchos trabajadores no esenciales de cuello azul permanecerán desempleados en el largo plazo. Habrá empresas que se adaptarán y serán más resilientes hacia crisis futuras”.

En un escenario intermedio, la pandemia persiste más allá de las proyecciones iniciales y la crisis prolongada golpea fuertemente la economía. Las empresas grandes son más resilientes, mientras que las pequeñas son adquiridas o encuentran dificultad para mantenerse operando. Las empresas rezagadas en tecnológica y conectividad serán menos prominentes o podrán quebrar. Las alianzas público-privadas surgen porque las empresas dan un paso adelante como parte de la solución global. Empresas más grandes tomarán algunas de las funciones anteriormente realizadas por el sector público y trabajarán para revitalizar sus comunidades y proveer soporte durante la recesión económica.

“El escenario más dramático requiere creer que el Covid-19 continúa mutando para evadir su erradicación. Ciudadanos ceden libertades a los gobiernos en nombre de la contención del virus y éstos refuerzan las políticas aislacionistas. La economía global se recuperaría hasta el 2022, con diferentes tasas de recuperación por país”, explica Xirinachs.

Para el representante de Deloitte, el teletrabajo se extenderá en algunas industrias, lo que favorecerá a los padres y madres que se quedan en casa con sus hijos y a las personas con discapacidades.

Con él coincide Barahona quien dice que la cuarentena le ha permitido a muchos reencontrar a sus familias “o darse cuenta de lo desencontrados que están”, lo cual podría generar un regreso a una vida con jornadas de trabajo más cortas “o por lo menos con un día menos de trabajo. Tal vez no hacía falta ir tanto a la oficina”.

En ese sentido, Barahona dice que el acceso a Internet y a la electricidad comenzará a verse como el acceso al agua potable, “como un derecho universal”. Además, para el académico, la pandemia pone fin a la discusión de si necesitamos un sistema de salud universal.

“Las empresas están aprendiendo a hacer más con menos y estas eficiencias podrían trasladarse al período post-crisis. Además, puede haber un salto en innovación que impulse la creación de nuevos modelos de negocio”, asegura Xirinachs.

El ejecutivo dijo además que la resiliencia ante las crisis debe convertirse en un elemento clave en el diseño de modelos de negocio.

“Las cadenas de abastecimiento deben tener planes de contingencia en caso de que proveedores en otras geografías, como China, entren en dificultades. Los contratos laborales serán más flexibles. Las empresas que aún no han abrazado el comercio en línea tendrán que hacerlo para mantenerse relevantes. Además, las empresas que desarrollen modelos de suscripción lograrán generar ingresos más predecibles. Todo lo anterior debe capturarse en proyecciones de flujo de caja con distintos escenarios, incluyendo el modelaje de situaciones de crisis”, explica Xirinachs.

Otra forma de ver la vida

El profesor del INCAE dice que la pandemia les recuerda a los ejecutivos la necesidad de practicar ejercicios para imaginar futuros posibles -juegos de escenarios-, ya que, al ser un problema perverso, no bastará con tres escenarios posibles.

Juan Carlos Barahona, profesor asociado del INCAE, de Gestión de la Innovación y la Tecnología y director de las maestrías de Marketing y Transformación Digital.

“A lo mejor ninguno se parece o tres se parecen en algo pero, con mucha gente participando, que trae distintas perspectivas, por lo menos puede entrenar su cerebro a cómo pensar en un mundo nuevo, porque lo que más nos va a costar a los empresarios -que nos encanta decirle a todo el mundo qué hacer, a los gerentes que, desde que estábamos chiquitillos escogimos gerencia porque se nos ocurrió que éramos las personas adecuadas para decirle a los demás qué hacer-, resulta que el mundo que dejamos no va a volver a existir y, lo que sea que vayamos a decidir va a tener que ser, ¡vea qué difícil! voy a tener que aprender y razonar apoyándome más en lo que me imagino que va a ser, que en lo que fue. Mis posiciones respecto al gasto público, qué está bien gastado y qué no, ya no pueden ser las que tenía antes. Mis ideas sobre el derecho a la movilización y el derecho al libre tránsito, para mí eran clarísimas, ya no sé cuáles son. Puedo imaginar escenarios y claramente, ya no me gusta el tránsito irrestricto, porque puede haber alguien contaminando a medio pueblo”.

Para Barahona, las personas tendrán que renunciar a todas sus agendas, a todo su expertise, a todas sus posiciones políticas anteriores, a sus ideologías, “porque pertenecen a un mundo que ya no es”.

“Si usaba palabras como el asistencialismo o el comunismo para criticar programas de distribución de comida, hoy más bien necesitamos una eficiencia increíble para garantizar que el hambre no creará generaciones de niños con problemas de aprendizaje”, asegura Barahona.

Posibles adaptaciones que traiga el Covid-19

Barahona dice que la crisis sanitaria redirigirá los ojos de los consumidores a los mercados locales, ya que “el comercio internacional va a quedar muy dañado”.

“Con más elegancia o con menos elegancia, los países han tomado decisiones muy duras para el comercio internacional, que se van a agravar, restricciones en la movilización de equipos, de medicamentos… pronto vamos a ver restricción en alimentos. Como todos vamos a salir golpeados, todos vamos a querer apoyar a nuestros productores nacionales. No es que desaparecieron las ventajas del comercio internacional, pero reestablecer relaciones será medio complicado”.

El académico del INCAE dice que la pandemia abre la posibilidad de preparar habilidades de comunicación y de colaboración, entre el personal. “Pueden usar la encerrona en medios digitales para capacitar más a los empleados. Ya la revolución digital nos traía esa presión, el mundo se volvió colaborativo, pero creo que ahora esta emergencia lo hizo más evidente. Si tenemos esa interdependencia y es la que funciona, yo creo que desde ya deberíamos estar estudiando las metodologías”.

Barahona también afirma que es tiempo de revisar los incentivos a los trabajadores pues, muchas veces, “las empresas están llenas de KPIs en torno al trabajo individual, no al trabajo colaborativo”.

También recomienda repensar y aprovechar el coaching a la fuerza de ventas pues, a veces se les insiste a los vendedores para ‘escuchen más al cliente’, “pero la única capacitación que les damos es para que hablen más del producto. La habilidad de escucha en la fuerza de ventas y en general es muy importante”.

“Se vienen problemas complejos, entonces necesitamos entrenamiento para trabajar entre varios en la solución. Todo esto va a ayudar. Es un buen momento para entrenarse en metodologías ágiles, cómo llevar esas formas de pensar y de trabajo a todos los departamentos de la empresa”.

“Tenemos que muy rápido sentarnos el sector privado, el sector público y el resto de la sociedad civil, no solo para saber cómo vamos a acampar, salvando a los más débiles, sino para reconocer que estuvimos durante 100 años con un modelo de sociedad que no era sostenible. Tal vez, lo único bueno de este virus maligno es que nos recordó a todos nuestra vulnerabilidad personal. Vamos a tener que hacer una sociedad distinta. Lamentablemente, lo único que nos va a guiar es el virus, al que no conocemos. Cualquiera que le diga cuánto va a durar esto está apelando a la fantasía posiblemente, no a la ciencia”, asegura Barahona.

Arturo Castro Barrantes

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