Es un grupo multilatino con presencia en cinco países de Centro y Suramérica. Con más de 2800 colaboradores, opera en varios giros vinculados a la industria del acero y a soluciones para la construcción, con operaciones industriales estratégicas. Entre sus empresas están Aceros de Guatemala, Tubac, Distun y Mega Productos en Guatemala y Bia Alambres, Vicson, Ideal Alambrec y Grupo AG Honduras, fuera del territorio guatemalteco.
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Grupo AG tiene una aspiración clara: que todo lo que hagan tenga una triple dimensión, que cada decisión —operativa, estratégica o cultural— incorpore de manera natural lo ambiental, lo social y lo económico “porque, en el fondo, esa integración define si una empresa es realmente sostenible”.
Así lo afirma Gabriela Roca, directora de Asuntos Corporativos y Sostenibilidad, de Grupo AG, quien explica que, durante mucho tiempo, la solidez de una empresa se ha medido por sus resultados financieros.
“Hoy sabemos que eso solo cuenta una parte de la historia. Los estados financieros hablan del presente; los indicadores ESG, en cambio, indican si esa empresa tiene la capacidad de seguir existiendo en el futuro”, afirma Roca.
Responsabilidad: lenguaje del desarrollo
De acuerdo con la ejecutiva, los criterios ESG (ambientales, sociales y de gobernanza, por sus siglas en inglés) le han brindado a la compañía un “lenguaje común” para algo que muchas empresas en América Latina ya venían haciendo desde hace años, operar con responsabilidad, cuidar a su gente, adaptarse y construir relaciones de largo plazo.
“La diferencia hoy es que podemos estructurarlo, medirlo y gestionarlo con mayor claridad. En nuestro caso, ESG lejos de ser una lista de requisitos, constituye una forma de entender el negocio. Lo hemos traducido en tres ideas muy concretas: personas que prosperan, relaciones de valor con nuestros grupos de interés, cuidado real del entorno y una organización sana”.

Colaboradores que prosperan
Para la ejecutiva, al final, los criterios ESG bien entendidos dejan de ser un tema técnico para convertirse en una
forma más completa de leer la salud de una empresa, permiten ver aquello ausente en un balance y determinan si una organización tiene futuro, como su cultura, su ética, su capacidad de generar confianza y su forma de tomar decisiones.
“La sostenibilidad se vuelve real cuando deja de ser un discurso y se convierte en decisiones cotidianas. En nuestro caso, esto se materializa a través de pilares muy claros. Por un lado, creemos en colaboradores que prosperan. Eso implica bienestar, seguridad, desarrollo y diversidad y, también, entender que para una empresa resulta imposible crecer sin el crecimiento paralelo de su gente. Al mismo tiempo, buscamos agregar valor a nuestros clientes, proveedores y comunidades, como una relación de doble vía. Creemos en un ecosistema donde el crecimiento es compartido, porque ahí se construye la verdadera sostenibilidad”, dice la ejecutiva.
Impacto ambiental
En el tema ambiental, la compañía parte del cumplimiento, pero va mucho más allá, trabajando en optimizar procesos, en hacer un uso más consciente de los recursos, en incorporar mejores prácticas, en avanzar hacia la economía circular y en explorar modelos más evolucionados como la simbiosis industrial. “Es una invitación constante a preguntarnos: ¿qué podemos hacer mejor, distinto, más responsable?”.
Una organización sana
En materia de gobernanza, para la compañía, hay un punto que resulta fundamental: ser una organización sana.
“Esto va más allá del cumplimiento. Significa operar con estándares éticos que, incluso, superan lo requerido, con transparencia y con coherencia, porque creemos que sí es posible hacer bien las cosas, ser rentables y que esa combinación es la que realmente sostiene a una empresa en el tiempo”, asegura Roca.
Mucho más que un discurso
De acuerdo con Gabriela Roca, directora de Asuntos Corporativos y Sostenibilidad, de Grupo AG, la reputación, lejos de construirse desde un discurso, se hace “desde la consistencia”.
“Los grupos de interés (colaboradores, clientes, comunidades, inversionistas) observan cada vez más cómo opera una empresa, en lugar de solo qué resultados tiene. Y ahí es donde ESG se vuelve visible. Cuando una organización demuestra que cuida a su gente, que genera valor en su entorno, que es responsable con el medioambiente y que actúa con integridad, lo que construye es confianza”, dice Roca.
Para ella, también, hay un desafío importante y es que muchas empresas hacen bien las cosas desde hace décadas, pero lo callan. “Parte de la reputación hoy pasa por ser capaces de evidenciar, con datos y con hechos, ese valor que ya se genera. Y, nuevamente, los indicadores ESG juegan un rol clave, ya que permiten demostrar si esa confianza tiene bases reales y si puede sostenerse en el tiempo”.
Por un futura sostenible
Para Gabriela Roca, directora de Asuntos Corporativos y Sostenibilidad de Grupo AG, hay una convicción que guía su compañía: las empresas que han logrado permanecer durante 70 años o más necesariamente han sido sostenibles, incluso antes de que se utilizara el término. “Han sabido adaptarse, construir relaciones de confianza y tomar decisiones con una visión de largo plazo. El desafío ahora es evolucionar esa base hacia un modelo aún más integrado y estratégico. Para nosotros, el futuro de la sostenibilidad implica que deje de ser una agenda paralela y se convierta en un criterio central para definir nuevos negocios, inversiones y decisiones estratégicas. Es decir, que cada nueva oportunidad se evalúe tanto por su retorno financiero, como por su impacto ambiental, social y de gobernanza”, dice la ejecutiva.
Grupo AG avanza hacia un enfoque de doble materialidad, lo que significa entender con mayor profundidad cómo el entorno impacta a la empresa en términos de riesgos y oportunidades y cómo sus operaciones impactan al entorno.
“Este enfoque nos permite anticipar mejor los riesgos, gestionarlos de manera más estructurada y tomar decisiones más informadas, pero también nos ayuda a identificar oportunidades de innovación, eficiencia y generación de valor en el largo plazo. En definitiva, el futuro de la sostenibilidad en Grupo AG está en integrar completamente esta lógica en el negocio: medir mejor, decidir mejor y construir una empresa rentable y capaz de adaptarse, evolucionar y seguir siendo relevante en un entorno cada vez más exigente”, asegura Roca.
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