La economía circular es un modelo económico y productivo que busca priorizar la sostenibilidad mediante el uso eficiente de los recursos y las fuentes de energía.
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En un contexto donde el cambio climático, la contaminación y el agotamiento de los recursos naturales representan algunos de los mayores desafíos para la humanidad, la economía circular emerge como una alternativa capaz de transformar la manera en que producimos, consumimos y aprovechamos los recursos. Más que una tendencia, este modelo propone una nueva visión del desarrollo económico, en la que el crecimiento y la sostenibilidad pueden avanzar de forma conjunta.
De acuerdo con la Dra. Myriam Quiroa, docente de la Facultad de Ciencia, Tecnología e Industría (FACTI) de Universidad Galileo, la economía circular es un modelo económico y productivo que busca priorizar la sostenibilidad mediante el uso eficiente de los recursos y las fuentes de energía. «Se genera un círculo donde se producen bienes, se consumen y luego se reciclan, para iniciar un nuevo ciclo de producción, consumo y reciclado cuantas veces sea posible»;, explica la especialista, destacando que el objetivo es prolongar la vida útil de los recursos y minimizar el desperdicio.
A diferencia del modelo económico tradicional, basado en extraer, producir, consumir y desechar, la economía circular apuesta por estrategias como el rediseño, la reutilización, la reparación, el reciclaje y la regeneración de los recursos naturales. Este enfoque no solo reduce la presión sobre el medio ambiente, sino que también fortalece la competitividad de las organizaciones y promueve un desarrollo más responsable.
Beneficios que trascienden el medio ambiente
La implementación de la economía circular genera impactos positivos en diferentes dimensiones. Desde el punto de vista ambiental, contribuye a disminuir la extracción de materias primas, reducir los residuos sólidos, optimizar el consumo de agua y energía y mitigar las emisiones de gases de efecto invernadero.
En el ámbito empresarial, este modelo permite reducir costos de producción, mejorar la eficiencia operativa y desarrollar nuevos modelos de negocio basados en la innovación y la sostenibilidad. Además, impulsa la creación de oportunidades laborales vinculadas con el reciclaje, el ecodiseño, la valorización de residuos y la reparación de productos.
La Dra. Myriam Quiroa resalta que «la economía circular genera una serie de beneficios integrales que impactan positivamente tanto en el ámbito ambiental, económico y social», lo que convierte a este modelo en una herramienta estratégica para enfrentar los retos del desarrollo sostenible.
Los desafíos de transformar el modelo económico
Aunque sus beneficios son evidentes, la transición hacia una economía circular enfrenta importantes obstáculos. Muchas organizaciones continúan operando bajo esquemas lineales que priorizan el consumo inmediato, mientras que en numerosos países persisten limitaciones como la falta de infraestructura para el reciclaje, escasos incentivos económicos, marcos regulatorios insuficientes y una limitada cultura ambiental.
Ante este escenario, la docente de FACTI señala que «para lograr superar estos desafíos se requiere un esfuerzo coordinado entre gobiernos, sector privado, instituciones académicas y sociedad civil . La colaboración entre estos actores resulta esencial para impulsar políticas públicas, promover la innovación sostenible, fortalecer la educación ambiental y facilitar la adopción de tecnologías limpias”.
“La economía circular no depende únicamente de las decisiones gubernamentales o empresariales. Cada persona puede contribuir mediante acciones cotidianas que generan un impacto colectivo significativo. Reducir el consumo innecesario, reutilizar materiales, separar adecuadamente los residuos, evitar plásticos de un solo uso y apoyar empresas comprometidas con prácticas sostenibles son hábitos que fortalecen este modelo”, añade la Dra. Quiroa.
Asimismo, fomentar la educación ambiental dentro del hogar, compartir o donar productos que aún pueden utilizarse y optar por bienes elaborados con materiales reciclados son decisiones que ayudan a construir comunidades más responsables y resilientes.
Construir el futuro comienza hoy
Adoptar la economía circular implica transformar la cultura del desperdicio en una cultura del aprovechamiento inteligente de los recursos. Significa comprender que cada decisión de producción, consumo o inversión tiene efectos sobre el bienestar de las generaciones presentes y futuras.
La Dra. Myriam Quiroa finaliza diciendo que «actuar hoy es la mejor garantía para preservar el planeta y ofrecer mejores oportunidades a las futuras generaciones. Este llamado invita a empresas, instituciones, gobiernos y ciudadanos a asumir un compromiso compartido con el desarrollo sostenible”.
Frente a los desafíos ambientales y económicos del siglo XXI, la formación de profesionales capaces de diseñar soluciones sostenibles será cada vez más necesaria. Estudiar una carrera relacionada con la sostenibilidad, la gestión ambiental, la economía, la ingeniería, la administración o la innovación, representa una oportunidad para liderar la transformación hacia un mundo más responsable. Prepararse académicamente en estas áreas no solo abre nuevas oportunidades profesionales, sino que también permite contribuir activamente a la construcción de sociedades más competitivas, resilientes y comprometidas con el futuro del planeta.
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