La empresa convierte más de 140 años de trayectoria, innovación y sostenibilidad en una marca de impacto que genera confianza y valor duradero.
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La empresa cumple 140 años de trayectoria empresarial, con presencia en 25 países y un portafolio que supera las 75 marcas repartidas entre cerveza, agua, bebidas, alimentos, empaques, retail e inmobiliaria. Detrás de esa escala hay un propósito que la compañía tiene como brújula, y es acompañar cada etapa de la vida de sus consumidores, desde el primer sorbo de agua hasta los brindis que celebran los momentos más importantes.
Este propósito coincide con la definición de las marcas de impacto, que son aquellas que construyen valor mucho más allá de sus productos, integrando la sostenibilidad, la innovación, la reputación y el compromiso social como pilares de largo plazo.
Pocas trayectorias regionales ilustran ese concepto con la escala de Castillo Hermanos.
Convertir un propósito corporativo en decisiones concretas, explican voceros de la compañía, es un proceso en constante crecimiento.
“Entendemos que el propósito debe traducirse en acciones concretas. Esto se refleja en la manera en que desarrollamos productos, impulsamos iniciativas de sostenibilidad, promovemos el bienestar de las comunidades e implementamos la innovación como motor de crecimiento”, afirman.
Más que un mensaje institucional, ese propósito orienta la relación de cada marca con sus consumidores y su aporte al desarrollo de los países donde opera el grupo.
Sobre el eterno dilema entre desarrollar productos o construir cercanía con el consumidor, la respuesta de Castillo Hermanos es que ambos desafíos son inseparables.

“En Castillo Hermanos buscamos innovar tanto en la propuesta de valor como en la experiencia, utilizando datos, tecnología y escucha activa para construir relaciones más cercanas y relevantes. Los productos evolucionan, pero la confianza y la conexión con las personas son los elementos que generan valor sostenible en el tiempo”, agregan.
Esa filosofía se materializa, entre otros frentes, en las acciones del grupo por la economía circular. En 1995, Castillo Hermanos creó la primera planta industrial de reciclaje de plástico en Centroamérica, hoy convertida en ECOPET, capaz de procesar 3,2 millones de envases PET diarios y transformarlos en materia prima aprobada por la FDA. A ello se suma Juguemos Limpio, un programa creado en 2007 que se involucra en actividades de acopio de materiales reciclables a más de 900 mujeres voluntarias de comunidades costeras del Pacífico guatemalteco.
“La economía circular nos permite hacer un uso más eficiente de los recursos y generar impactos positivos en toda la cadena de valor”, explican, mientras describen los beneficios que alcanzan tanto a las marcas como a los consumidores finales.
Ese mismo horizonte de largo plazo guía iniciativas sociales como Guatemaltecos por la Nutrición. “La clave está en abordar los desafíos desde una visión de largo plazo, y con un enfoque basado en evidencia”. En el grupo precisan que el objetivo consiste en impulsar soluciones integrales y sostenibles, construidas junto a comunidades, instituciones y expertos, capaces de perdurar y generar bienestar para las futuras generaciones.
La fórmula que Castillo Hermanos propone para construir marcas de impacto es producto de la experiencia acumulada durante casi siglo y medio. Las compañías que logran conectar propósito con ejecución son las que construyen relaciones más sólidas con sus consumidores, fortalecen su reputación y generan crecimiento sostenible en el largo plazo.

Los datos de Castillo Hermanos
• Fundación: 1886.
• Presencia: más de 25 países.
• Portafolio: más de 75 marcas.
• Colaboradores: más de 22 000.
• Programas:
-ECOPET: capacidad para reciclar 3,2 millones de envases PET diarios.
-Juguemos Limpio: más de 900 mujeres voluntarias en comunidades costeras de Guatemala.
-Guatemaltecos por la Nutrición: en las comunidades intervenidas se registró la reducción de la desnutrición aguda del 6 % al 0,38 %, y la desnutrición crónica tuvo una disminución de 17 puntos porcentuales, según la investigadora y auditora externa Dra. Sophia Aguirre, de la Universidad Católica de América en Washington.
Tres claves para convertir propósito en confianza
Castillo Hermanos resume en tres principios los pasos que una empresa puede seguir para fortalecer la confianza:
• Poner al consumidor en el centro: orientar la estrategia del negocio a partir de sus necesidades, expectativas y experiencias.
• Actuar con consistencia: mantener coherencia entre lo que la empresa comunica y lo que realmente hace, además de medir los avances y rendir cuentas.
• Construir valor compartido: impulsar alianzas entre empresas, comunidades, emprendedores, gobiernos y organizaciones para resolver desafíos comunes y generar transformaciones.
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