Gobierno Corporativo y Juntas Directivas

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Gobierno Corporativo y Juntas Directivas

Las empresas que tienen una excelente junta directiva y gobierno corporativo organizado son las más exitosas en el tiempo. Una junta directiva es un instrumento imprescindible para fortalecer el gobierno y el core business de una organización, para discutir y definir los principales objetivos estratégicos, para evaluar los riesgos y enfrentar situaciones de crisis.

¿Por qué son importantes las juntas directivas?

Con este reportaje, Vida y Éxito da inicio a una serie de artículos sobre juntas directivas y gobierno corporativo.

El análisis de las juntas directivas y el gobierno corporativo es un tema que toma fuerza en nuestros países. Una organización que cuenta con estas figuras de trabajo evidencian credibilidad, estabilidad y crecimiento.

“Una junta directiva efectiva, profesional e independiente es un elemento esencial para un fuerte gobierno corporativo. Actúa en el mejor interés de la compañía, aprueba la visión, los valores, la estrategia y la dirección de la empresa y protege los derechos de los accionistas. La junta directiva también delega autoridad y supervisa a los órganos ejecutivos, monitorea la implementación de planes y determina el enfoque a riesgos. Es importante que las responsabilidades y las funciones de la junta directiva sean formuladas claramente y que sus miembros cumplan su función de manera diligente y teniendo en mente los mejores intereses de la compañía”, indican Veronika Seibt, oficial de Gobierno Corporativo del Banco de Desarrollo Alemán (DEG), y Alejandro Saravia, asesor de la misma institución en Centroamérica y El Caribe.

Para ellos, la junta directiva es un elemento clave para las empresas. Su composición dependerá de las necesidades de cada organización, teniendo en cuenta su estrategia y sus planes para el futuro.

“Las mejores juntas directivas están formadas de un grupo diverso de personas con conocimientos y experiencia relevantes para la empresa, y buscan mejorar la forma de trabajar juntos. Es importante que este equipo esté preparado para cuestionar las ideas del equipo ejecutivo y de sus colegas de forma productiva, y al mismo tiempo dar el apoyo necesario a la gerencia general y su equipo. La persona clave en esto es quien ocupe la presidencia”, añaden.

Por otro lado, el gobierno corporativo se entiende, de acuerdo con el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF), como el conjunto de prácticas que rigen las relaciones entre los administradores y aquellos que invierten recursos en la empresa. Se agrega que es imprescindible para que las organizaciones tengan una estructura clara, líneas de responsabilidad definidas y procedimientos eficaces de identificación, gestión, control y comunicación de riesgos.

“Un sistema de gobierno corporativo permite guiar a la organización en sus principales directrices estratégicas, reforzar la confianza de los inversores, acreedores y clientes y por lo tanto mejorar la eficiencia económica y la sostenibilidad, asegurando la creación de valor en el largo plazo”, explica Andrés Oneto, director de Gobierno Corporativo y Competitividad de CAF.

Conforme las organizaciones evolucionan, deben ampliar el número de herramientas de gobierno corporativo. Un ejemplo es la junta directiva, que le permite al propietario de la empresa separar sus funciones como gerente general, de las referidas a su rol como dueño, de manera que se pueda evaluar la estrategia de largo plazo, así como la gestión de riesgos.

Mejorar sus funciones

Los profesores de INCAE, José Nicolás Marín y Eduardo Luis Montiel, en el artículo Juntas directivas: consejeras y guardianas de la empresa de hoy, explican que en América Latina, estas figuras reflejan una visión limitada en alcance y profundidad. En la mayoría de las empresas observadas, durante el curso normal de sus operaciones, los directores realizaban tres funciones tradicionales: informar sobre las condiciones del entorno, asesorar al gerente general y evaluar la ejecutoria de la empresa.

Los autores proponen que, además de lo señalado anteriormente, una junta eficiente y responsable debe participar en la concepción de la estrategia del negocio.

“Deberá revisarla periódicamente para determinar su validez y usarla como marco de referencia para otras decisiones importantes. Además, los directores deben recibir información pertinente al entorno, competidores, consumidores, proveedores, productos sustitutos, recursos disponibles y los coeficientes financieros relevantes. Una vez realizadas las exposiciones y analizada la información deberán propiciarse discusiones exhaustivas, francas y objetivas sobre la posible estrategia y sus repercusiones para la empresa”, añaden.

Para Jorge Iván Gómez, profesor de INALDE Business School, se requiere liderazgo por parte del presidente de la junta directiva, lo cual implica equilibrio y capacidad de articular intereses, generar consensos e impulsar a la organización. Por eso, tan importante como elegir un CEO es la elección de un buen presidente de junta directiva.

“Gobernar una empresa implica compartir el poder y generar una institucionalidad inclusiva: varias personas pueden tener poder y, a la vez, ser totalmente responsables de sus decisiones. El buen directivo se reconoce por su capacidad de compartir el poder y por su condición de estar abierto a las diferencias de criterios y opiniones”, comenta Gómez.

Ventajas de los directores independientes

Un aspecto importante en las juntas directivas es contar con miembros externos. Ellos tienen como labor fundamental brindar una perspectiva exterior sobre la estrategia y el control. Eric Alfaro, socio líder de Servicios Financieros de KPMG Costa Rica, incluye que los directores independientes agregan habilidades y conocimientos, ofrecen un punto de vista objetivo e independiente a los accionistas, crean equilibrio al servir como jueces objetivos en los conflictos y aportan contactos y conexiones comerciales.

 

 

Luis Diego Quiros

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