• marzo 31, 2021

Un aporte financiero insuficiente

Un aporte financiero insuficiente

Para generar un aumento en la liquidez internacional, se propone una emisión de Derechos Especiales de Giro, DEGs, que representan la moneda virtual con la cual el Fondo Monetario Internacional realiza sus transacciones con sus países miembros.

Por Luis Manuel Piantini*

En los dos artículos anteriores me referí a una propuesta de la secretaria del Tesoro Americano, Janet Yellen, remitida en una carta a sus colegas del G-7 durante su reciente reunión, motivando un aumento de la liquidez mundial para ayudar a los gastos de salud y de pago de deuda de los países en desarrollo, y principalmente de los 73 países más pobres del mundo, la cual a diciembre del 2019 alcanzaba el monto total de US$744.000 millones. De este valor de deuda US$178.000 millones era deuda bilateral, o sea con otros estados, donde el 63% era deuda con China.

En dicha reunión del G7, para generar ese aumento en la liquidez internacional, la señora Yellen proponía una emisión de Derechos Especiales de Giro, DEGs. Estos DEGs representan la moneda virtual con la cual el Fondo Monetario Internacional realiza sus transacciones con sus países miembros desde que fue creada en el año 1969. El valor de dicha moneda lo determina el precio en el mercado de una canasta de cinco monedas que se ponderan de acuerdo con su peso como moneda de uso en las transacciones internacionales de bienes, servicios y capitales. El dólar estadounidense tiene una ponderación de 41,7%; el euro de 30,9%; el yuan chino de 10,9%; el yen japonés de 8,33% y la Libra esterlina de 8,1%. El DEG varía diariamente su valor de acuerdo con las cotizaciones diarias en el mercado de Londres de esas cinco monedas, y al 29 de marzo se cotizaba en US$1,42 por cada unidad de DEG.

La última distribución de DEGs para los 190 estados miembros, se realizó en el 2009 para enfrentar sus problemas de liquidez, como consecuencia de la Crisis Financiera Global de ese año. El valor distribuido fue de US$182.600 millones de DEGs, equivalente al 89% del total de los DEGs asignados en las cuotas de los países desde su creación hace 50 años. La distribución se realiza por el porcentaje en el total de cuota que tenga cada país miembro. Estados Unidos es el de mayor cuota y posee el 17,44% de la totalidad, los países del SICA el 0,52% (la República Dominicana el 0,10%). La aprobación del aumento de cuotas necesita el 85% de la totalidad de los votos de los miembros, y solo los Estados Unidos podrían vetar dicha aprobación, pues siendo el de mayor poder de voto poseen el 16,51% del total.

A raíz de la reunión del G7, el Financial Times señalaba que la posible operación sería por un valor de unos 600.000 millones. Sin embargo, el Wall Street Journal, en un editorial publicado la semana del 21 de marzo pasado, señalaba que el monto a considerar era por un valor de 1 billón de DEGs ( US$1,42 billones en nuestro valor de expresión de las cantidades, o su equivalente  americano de US$1,42 trillones) el cual sería dividido para aprobarse en dos partes; una en este año  por valor de 650.000 millones de DEG (este valor fue señalado por la gerente del FMI Señora Kristalina Gueorguieva en reunión de la ONU sobre deuda externa el pasado 30 de marzo); y otra por valor de 350.000 millones de DEG el próximo año. El diario señalaba que esta división se realizaba para evitar llevar al congreso estadounidense la aprobación de una nueva emisión de DEGs. La ley estadounidense señala, que si la emisión de DEGs realizada por el FMI lo asignado a Estados Unidos supera el valor de DEGs 173.000 millones, dicha emisión deberá de ser aprobada por el congreso. Así que reduciendo el valor a DEG 650.000 millones en la primera partida de dos, le correspondería a EUA un valor asignado de 125.000 millones de DEGs, valor inferior al tope señalado.

Al igual que lo que habíamos expresado en los dos artículos anteriores, la administración ha preferido obviar los procesos legislativos pues los congresistas republicanos se opondrían a dicha aprobación,  en vista de que los DEGs serían distribuidos a todos los países miembros según sus cuotas como lo señalan las reglamentaciones y entre ellos a países que como Irán, Siria y Venezuela tienen por diferentes razones restricciones en el uso de fondos internacionales impuestos por los estadounidenses. Indicando dicho diario que los ciudadanos americanos pagarían con sus propios impuestos dichas asignaciones en dólares estadounidenses.

Es importante señalar que los DEGs son asignados para el uso de reservas en la moneda de convertibilidad internacional que determine cada país miembro. En el caso de la República Dominicana, esta ha girado sobre su cuota asignada utilizando el dólar estadounidense, tal y como sucedió el pasado año, cuando el Banco Central utilizó en dólares estadounidenses su cuota asignada por unos 477 millones de DEG, para financiar parte de las necesidades del país que surgieron como consecuencia del COVID-19.

En esta oportunidad con una emisión de 650.000 millones de DEGs, unos US$923.000 millones, le corresponderían a los países del G7 el 43,5% de esa emisión, US$401mil millones, países que ya han emitido de su propia moneda valores por un monto de US$16 billones para enfrentar la pandemia. En la reunión del G7 estos externaron su disposición de destinar una gran parte de esa asignación para donarlos a los países de bajos ingresos altamente endeudados. De destinarse esos recursos a la condonación de deuda de los $744.000 millones que acumulan, se eliminaría el 54% de la totalidad de esa deuda. Pero la deuda bilateral de esos países, como señalábamos anteriormente, es de solo US$178.000 millones. De todos modos, este valor representaría un enorme apoyo en termino de nuevos espacios fiscales en esos países, para destinarlos a enfrentar sus graves problemas sociales generados por la pandemia.

Pero miremos el caso de los países de ingresos medios, y específicamente concentrémonos en los ocho países miembros del SICA que acumulan una cuota de 0,52%. Con ese porcentaje, dichos países recibirían asignaciones por valor de 3.380 millones de DEGs, unos US$4.800 millones (la Rep. Dom. recibiría 650 millones de DEGs) Estos países del SICA al final del 2020 tenían una deuda global estimada de unos US$236.000 millones, de los cuales unos estimados US$25.000 millones serian producto de la pandemia. Por lo que se puede observar que la nueva asignación de DEGs a ese conjunto de países representaría el 2% del total de su deuda, y alrededor del 20% del endeudamiento generado por las necesidades de financiar los gastos de la pandemia solo en el 2020. Por lo que esa pírrica solución de liquidez financiera debe ir acompañada por medidas innovadoras de los organismos multilaterales, que ayuden a reducir el peso de la deuda sobre el gasto presupuestario, para generar espacios que sean utilizados a combatir los desbastadores efectos de la pandemia sobre los sectores sociales. El sobrante de la cuota del G7 después de saldarse la deuda bilateral de los 73 países de menores ingresos, podría destinarse al alivio también de la deuda de los países de ingresos medios como otro mecanismo de reducción.

Este tema de buscarle una solución global a la deuda agudizada por el endeudamiento extraordinario originado por la pandemia viene siendo tratado con insistencia desde mediados del 2020, por importantes personalidades latinoamericanas como Alicia Bárcena, secretaria general de la CEPAL, y los expresidentes Ricardo Lagos, de Chile, y Leonel Fernández, de la República Dominicana. A los que se les ha unido el secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, quien junto a Jamaica y Canadá, organizó una reunión sobre el tema llevada a cabo por dicho organismo el pasado 30 de marzo. El cambio de un nuevo liderazgo en el gobierno estadounidense ha hecho posible que nuevos temas en la búsqueda de soluciones globales para problemas globales, estén siendo importantizados nuevamente en la agenda global del liderazgo mundial.

**Luis Manuel Piantini  es economista y laboró 34 años en el Banco Central de República Dominicana, de los cuales nueve fue como vicegobernador y un año y medio como miembro Titular de la Junta Monetaria. Laboró durante 16 años en organismos multilaterales tales como el FMI como Director Ejecutivo Alterno, Asesor en el BM, Embajador ante la OMC y la UNCTAD, de la que fue presidente.

Etiquetas: FMI / liquidez internacional / moneda virtual / préstamos

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