Especialistas de SAS advierten que reducir esta brecha impulsa la inclusión y fortalece la competitividad de Centroamérica en la economía global basada en datos y analítica avanzada.
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La brecha en habilidades tecnológicas, especialmente en áreas como analítica de datos, inteligencia artificial (IA) y ciencia de datos, sigue siendo una realidad en América Latina y particularmente en Centroamérica. Sin embargo, especialistas del sector tecnológico coinciden en que el enfoque para reducirla debe evolucionar; es decir, dejar de verla únicamente como un desafío social y comenzar a tratarla como una estrategia de desarrollo económico basada en datos y talento digital.
De acuerdo con Nelly Marina, Senior Global Academic Program Manager para SAS Latinoamérica, el déficit de talento en áreas STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) refleja la magnitud del reto que enfrenta la región en un momento en que la economía global está acelerando su transformación hacia la inteligencia artificial.
Según el estudio New Economy Skills: Building AI, Data and Digital Capabilities for Growth del Foro Económico Mundial, citado por Marina, menos de un tercio de la fuerza laboral en áreas STEM está ocupado por mujeres, mientras que el 92% de los perfiles de hombres analizados en el informe reportan habilidades vinculadas con inteligencia artificial. Esta diferencia evidencia una brecha significativa en la disponibilidad de talento preparado para la nueva economía digital.
Ante este escenario, la experta plantea que el cierre de esta brecha debe entenderse como una estrategia de competitividad regional, especialmente cuando la IA redefine los perfiles profesionales más demandados por los mercados.
Tres recomendaciones para cerrar la brecha tecnológica
Desde la perspectiva de SAS, empresa especializada en analítica avanzada e inteligencia artificial, existen tres acciones clave que pueden acelerar la formación de talento digital en la región. La primera es fomentar la inversión de tiempo en el desarrollo de habilidades tecnológicas, tanto por parte de estudiantes como de profesionales.
Entre estas capacidades la especialista destaca inteligencia artificial y big data; ética en tecnología, diseño de experiencia de usuario; programación; alfabetización tecnológica; y redes y ciberseguridad.
Además, el desarrollo de estas competencias debe evolucionar hacia un enfoque sectorial. Es decir, dominar herramientas tecnológicas de manera general, sino aplicarlas en industrias específicas como el sector financiero, asegurador u otros sectores productivos.
La segunda recomendación consiste en impulsar procesos de especialización tecnológica acompañados por certificaciones o microcredenciales que validen las habilidades adquiridas. Precisamente, señala Marina, en la actualidad, el mercado laboral tecnológico muestra una creciente competencia por demostrar conocimiento técnico a través de certificaciones otorgadas por empresas tecnológicas.
“Existe una competencia inmensa por demostrar habilidades a través de certificaciones, insignias y microcredenciales que respalden que realmente sabes aplicar estas tecnologías”, explicó Marina.
Añade que estas credenciales benefician a estudiantes próximos a egresar, también a profesionales que buscan diferenciarse en el mercado laboral. SAS ha desarrollado diferentes rutas de formación en habilidades digitales que incluyen certificaciones tradicionales y microcredenciales adaptadas a las nuevas dinámicas de aprendizaje. Las certificaciones están dirigidas a profesionales que pueden dedicar alrededor de 40 horas de estudio para dominar herramientas de programación y presentar un examen estandarizado internacional.
En paralelo, la empresa ha impulsado un modelo de microcredenciales, cursos de menor duración que permiten validar habilidades específicas mediante evaluaciones rápidas y prácticas.
Entre las opciones de capacitación que SAS ha desarrollado se encuentran microcredenciales de Fundamentos de Inteligencia Artificial, con énfasis en inteligencia artificial generativa y ética en el uso de estas tecnologías; Programas especializados para el sector financiero; y próximamente se contará con microcredenciales enfocadas en la industria de seguros.
La tercera recomendación es comenzar la formación tecnológica desde etapas educativas tempranas, sin esperar a que los estudiantes lleguen a la universidad. En este sentido, la Senior Global Academic Program Manager para SAS Latinoamérica, sostiene que las habilidades digitales deberían integrarse de forma estratégica en los planes educativos.
“Las universidades deben integrar estas habilidades en el mapa curricular sin importar el programa académico, porque hoy la industria está solicitando perfiles humanísticos con habilidades digitales desarrolladas”, explicó Marina.
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