• 23 septiembre, 2025

Síndrome del Impostor: El fenómeno silencioso que vive más del 80% de los profesionales

Síndrome del Impostor: El fenómeno silencioso que vive más del 80% de los profesionales

El 81% de los profesionales ha experimentado el síndrome del impostor en algún momento de su carrera.

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¿Piensa constantemente que sus éxitos o logros se deben a la buena suerte? Y qué, tarde o temprano, le descubrirán como un fraude, aun cuando existen evidencias claras de su capacidad para desempeñar actividades propias de su profesión o actividad laboral, informa RRHHDigital.

Si la respuesta es sí, debe saber que usted, al igual que otros profesionistas, está pasando por un síndrome, más conocido como el síndrome del impostor. El síndrome del impostor, es un fenómeno emocional conformado por pensamientos y sentimientos negativos, que crean una realidad distorsionada de sus propios logros, es decir, subestima sus capacidades y por ende, desconoce que es capaz de reconocer sus propios méritos, viviendo con el miedo a ser expuesto como un incompetente.

Las primeras apariciones del síndrome ocurrieron en 1978, derivado de un estudio realizado por Pauline R. Clance y Suzanne A. Imes, a un grupo de mujeres exitosas, en donde se descubrió que pesé a ser altamente competentes eran incapaces de interiorizar sus logros y se percibían como un fraude. Siendo desde entonces, un común denominador que se encuentra con frecuencia en las carreras profesionales de mujeres de éxito.

Sin embargo, aunque ese primer estudio fue realizado en mujeres, es un hecho, que este síndrome no tiene distinción de género, edad o profesión, ya que al menos 38% de los colaboradores en posiciones júnior o aquellos que comienzan un nuevo empleo, han vivido el síndrome del impostor. Aunado a que, un 81% de los profesionistas han experimentado el síndrome en algún momento de su carrera profesional, según el estudio más reciente de “HAYS 2024.”

“De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) el síndrome del impostor no es un trastorno mental ni una enfermedad, sino un fenómeno psicológico común, que es cien por ciento modificable, y que le permite al colaborador saber que el conocimiento, la información y la experiencia que lleva consigo para desempeñar una tarea específica, lo hace más que suficiente y capaz para ese puesto o trabajo”, apuntó Melhina Magaña, Co-fundadora & Managing Partner en Daucon.

El síndrome del impostor  está comprobado que de la fuerza laboral remunerada, solo las personas de alto rendimiento, son quienes sufren de esta selectiva afección. Por ello, enlistamos a continuación, los cinco tipos de impostores que Valerie Young sugiere y le ayudarán a detectar el tuyo.

  • El perfeccionista. Este colaborador define su valor a través de la excelencia. Debe realizar todas y cada una de las tareas, manteniendo siempre un alto estándar de calidad y metas sumamente altas, que al no lograrlas, demeritan su trabajo, trayendo consigo una falta de confianza sobre sus habilidades y conocimientos.
  • El experto. Se caracteriza por pensar todo el tiempo que ha engañado a sus superiores y vive con el miedo de ser descubierto como incompetente. Sus conocimientos nunca son suficientes y siempre está pendiente a no ser expuesto.
  • El superhéroe: El colaborador superhéroe se caracteriza por mostrar un alto empeño en lo que hace para estar al nivel de los demás, se autoexige de forma constante y normalmente el exceso de trabajo desencadena en problemas de salud mental y dificultades en sus relaciones personales.
  • El individualista. Es el colaborador que realiza todo por sí mismo. Sin pedir ayuda, ya que al hacerlo, piensa que mostrará un foco rojo sobre sus debilidades. Opta por enfrentar todo solo.
  • El genio natural. Es un colaborador auténtico, real. Acostumbra a calcular su éxito con base en la facilidad con la que realiza las tareas encomendadas. Si una tarea implica un esfuerzo mayor al acostumbrado, considera que no es bueno para esa tarea. El nivel de tolerancia a la frustración es casi nulo.

Para gestionar el síndrome del impostor, la especialista y Co-fundadora de Daucon, señala que, es necesario identificar y trabajar el síndrome desde la aceptación y el reconocimiento, de la mano de las siguientes acciones.

  • Identifique. Primero debe nombrarlo y reconocerlo, es decir, asuma el síndrome del impostor que tiene. Normaliza y recuerda que cualquier persona espectacular lo tiene, piense en ese actor, cantante o esa persona que idolatra y admira, también tiene su propio síndrome del impostor y aún así, no pasa nada.
  • Reflexione. Piense objetivamente por qué cree, que no es capaz de realizar esa tarea o actividad. Si realmente no fuera capaz de hacerlo ¿cree qué estarías ahí? Su trayectoria, experiencia e incluso las habilidades y capacidades que sus líderes han visto y saben de usted, son la prueba fehaciente de qué es exitoso.
  • Interiorice. Asuma y reconozca sus logros como indicadores de éxito ¿Cuántas cosas ha logrado antes de esto?, cuánto tiempo lleva haciendo esta actividad.
  • Autorregule. La conciencia y la autorregulación van de la mano, sea consciente de todo lo que ha logrado y al mismo tiempo, pare, deténgase, ya sabe que tiene el síndrome del impostor. Ahora es tiempo de lidiar con él, no es mayor a usted, porque viene de su mente y esa mente, la controla usted.
  • Fortalezca. Busque redes de apoyo, el contar con un apoyo externo o un círculo de confianza, contribuya a recordar lo que ha logrado y lo qué es capaz de hacer. Le ayudará a cambiar la forma en qué ve las cosas.
Pero y ¿Cuál es el impacto para los negocios, para el grupo? Está comprobado que derivado de este síndrome los negocios también pueden presentar impactos negativos, con afectaciones directas y detonantes como:
  • Procrastinación, generando estrés innecesario, pérdida de tiempo y crisis evitables tanto para el individuo como para los miembros de su equipo.
  • Alternancia constante de trabajo, trae como consecuencia costosas búsquedas de contratación.
  • Exceso de trabajo que conlleva a una pérdida de tiempo y productividad, y un costoso agotamiento.
Melhina Magaña, Co-fundadora & Managing Partner en Daucon, refiere que “El síndrome del impostor está presente en personas exitosas que han tenido grandes logros. Frecuentemente se vive como modelo de supervivencia en hombres, mujeres y minorías al interior de diversas compañías. Sin embargo, la fuerza de este fenómeno es tal, que no le permite al colaborador tener una mente clara de los triunfos obtenidos, y qué, a diferencia del efecto Dunning-Kruger, esta población se olvida de replantearse como expertos reales en lo que hacen o saben e  interiorizar sus logros”.
Fuente: RRHHDigital
Etiquetas: COLABORADORES / Empresas / “Síndrome del Impostor”

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