• 15 julio, 2026

Las incubadoras impulsan la innovación

Las incubadoras impulsan la innovación

Estudio internacional liderado por profesor de INCAE Business School cuestiona uno de los principales mitos del emprendimiento.

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Durante años, las incubadoras de negocios han sido presentadas como una de las herramientas más efectivas para impulsar el emprendimiento, generar empleo y aumentar las probabilidades de éxito de las nuevas empresas. Sin embargo, la evidencia científica más amplia disponible hasta ahora revela que su principal aporte no está donde tradicionalmente se ha creído.

Un estudio internacional liderado por Jorge Vinicio Murillo Rojas, profesor de INCAE Business School, concluye que las incubadoras sí producen un impacto positivo en el desarrollo de las empresas, pero ese impacto se concentra principalmente en la innovación, mientras que no existe evidencia estadísticamente robusta de que aumenten la supervivencia de las empresas o la generación de empleo.

La investigación, publicada en Strategic Entrepreneurship Journal, una de las principales revistas científicas del mundo en emprendimiento, analizó los resultados de 39 estudios realizados en distintos países que, en conjunto, evaluaron el desempeño de más de 55 000 empresas.

«Durante muchos años las incubadoras han sido evaluadas bajo la expectativa de que resuelvan simultáneamente problemas de innovación, crecimiento, rentabilidad, empleo y supervivencia empresarial. Nuestro estudio demuestra que esa expectativa es poco realista. Su mayor fortaleza está en acelerar la innovación y fortalecer las capacidades empresariales», explica Murillo.

La innovación sí, poco empleo

El metaanálisis encontró que las empresas que participan en programas de incubación desarrollan más patentes, invierten más en investigación y desarrollo y lanzan más productos innovadores que aquellas que no reciben este acompañamiento.

En materia de crecimiento empresarial también se identificó un efecto positivo, aunque más moderado

Sin embargo, cuando se analizaron dos de los indicadores más utilizados para justificar la inversión pública en incubadoras —la supervivencia de las empresas y la creación de empleo— los resultados fueron diferentes.

La evidencia no mostró mejoras estadísticamente significativas en la permanencia de las empresas en el mercado y tampoco encontró un incremento consistente en la generación de empleo.

Según los investigadores, esto no significa que las incubadoras no funcionen, sino que sus beneficios responden a objetivos distintos de los que tradicionalmente se les atribuyen.

El diseño importa más que la infraestructura

El estudio también identificó que no todas las incubadoras producen los mismos resultados.

Las que generan mayores beneficios son aquellas que priorizan la conexión de los emprendedores con inversionistas, clientes, mentores, universidades y redes de conocimiento, por encima de ofrecer únicamente oficinas, infraestructura o servicios administrativos.

«Los resultados muestran que el verdadero valor de una incubadora no está en ofrecer un espacio físico, sino en conectar a los emprendedores con el ecosistema que necesitan para crecer», señala Murillo.

La investigación también encontró que, en términos generales, las incubadoras privadas y universitarias obtienen mejores resultados que las públicas. Las privadas destacan por su orientación al mercado y las universitarias por aprovechar el conocimiento y las redes académicas para impulsar la innovación. En contraste, las incubadoras públicas suelen operar con estructuras más burocráticas, lo que puede reducir la fl exibilidad de su apoyo. Como resultado, las startups incubadas por organizaciones privadas y universitarias alcanzan, en promedio, mayores niveles de supervivencia y rentabilidad.

Un llamado a replantear las políticas de emprendimiento

Los hallazgos tienen implicaciones directas para gobiernos, universidades, organismos de cooperación internacional y entidades que financian programas de apoyo al emprendimiento.

Para los autores, las incubadoras continúan siendo una herramienta valiosa para fortalecer ecosistemas de innovación, pero su éxito depende de que sus objetivos estén claramente definidos y alineados con los resultados que realmente pueden generar.

«Las incubadoras no son una fórmula mágica, pero tampoco un mito. Funcionan cuando están diseñadas para desarrollar capacidades de innovación y construir conexiones estratégicas, más que para convertirse únicamente en espacios de protección para las nuevas empresas», concluye el profesor.

Para América Latina, donde el emprendimiento ocupa un lugar central en las estrategias de desarrollo económico y competitividad, el estudio aporta evidencia científi ca que puede contribuir a diseñar políticas públicas más efectivas y a orientar mejor las inversiones destinadas al fortalecimiento de los ecosistemas emprendedores.

 

Redaccion
Etiquetas: creación de empleo / INCAE / incubadoras impulsan la innovación

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