Familias, parejas, grupos de amigos y viajeros con intereses distintos encuentran en Los Sueños Marriott una propuesta que combina naturaleza, gastronomía, deporte y bienestar bajo una misma experiencia.
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En unas vacaciones familiares alguien quiere jugar golf al amanecer, mientras otra persona prefiere una sesión de yoga y los más pequeños esperan la siguiente actividad del club infantil. Más tarde, todos pueden coincidir alrededor de una mesa o frente al paisaje del Pacífico costarricense. Esa convivencia es parte del desafío que enfrenta hoy la hotelería y también una de las claves de la propuesta de Los Sueños Marriott Ocean & Golf Resort, en Herradura.
Para Florencia Arenaza, gerente general del resort, la diversidad de perfiles forma parte de la esencia del viaje contemporáneo. “Nunca hay dos viajeros iguales”, señala al explicar una estrategia basada en crear espacios y experiencias capaces de responder a diferentes intereses durante una misma estadía.
La apuesta se refleja en una combinación que reúne actividades acuáticas, bicicletas de montaña, golf, bienestar, entretenimiento infantil y recorridos vinculados con la biodiversidad de la zona. A esto se suman alternativas gastronómicas y distintos tipos de alojamiento, pensados para acompañar las necesidades de quienes comparten el viaje.
La tendencia hacia los viajes multigeneracionales plantea una paradoja, compartir tiempo se vuelve tan importante como disponer de momentos individuales. Arenaza considera que precisamente allí surge una oportunidad para el sector hotelero.
Las piscinas, las actividades deportivas y los espacios comunes funcionan como puntos de encuentro, mientras cada integrante puede elegir cómo ocupar parte de su jornada.
Para los aficionados al golf, La Iguana Golf Course ofrece una experiencia vinculada con el bosque y el paisaje; quienes buscan descanso encuentran alternativas de bienestar, y las familias cuentan con actividades diseñadas para distintas edades.
La ubicación también amplía el abanico, ya que el hotel se encuentra en Herradura, en la Costa Verde del Pacífico costarricense, con acceso a experiencias relacionadas con la naturaleza y destinos cercanos. Su propuesta actual incorpora además espacios recreativos y actividades que van desde noches de cine hasta tenis, pickleball y encuentros alrededor de una fogata.
La gerente general identifica una razón particular detrás del regreso de los huéspedes: la posibilidad de encontrar algo familiar y, al mismo tiempo, descubrir una experiencia diferente en cada visita.
“Esa sensación de descubrir algo nuevo en cada estadía aunado a la nostalgia de revivir momentos especiales y el que los colaboradores los recuerden son sin duda, de las razones más importantes que impulsa a nuestros huéspedes a regresar una y otra vez”, afirma Arenaza.
La frase apunta a un cambio en la relación entre huésped y hotel, ya que la experiencia deja de concentrarse exclusivamente en la habitación para abarcar los recuerdos asociados con una estancia, una actividad compartida, un restaurante, una conversación, un paisaje o el reconocimiento de un colaborador.
Arenaza explica que el conocimiento de los huéspedes recurrentes permite ajustar la experiencia a sus preferencias y construir una relación que trasciende la estadía puntual.
La versatilidad también permite que un mismo huésped llegue por razones diferentes en distintas etapas de su vida. Por ejemplo, una visita puede estar relacionada con unas vacaciones familiares; otra, con una escapada en pareja, una actividad deportiva o un evento.
La capacidad de cambiar de escenario dentro del mismo destino se apoya en una oferta que combina aventura, deporte, bienestar, gastronomía y naturaleza. La sostenibilidad forma parte de esa visión, especialmente por la relación del resort con el entorno natural de la Costa Verde.
El propio resort destaca actualmente su ubicación frente al Pacífico, el acceso a experiencias de naturaleza, el campo de golf, el spa y una oferta gastronómica amplia como parte de su propuesta en Herradura.
Para Arenaza, la fortaleza está precisamente en esa capacidad de recibir perfiles diferentes bajo una misma identidad. “La versatilidad de Los Sueños Marriott significa que cada huésped puede vivir el resort de una manera diferente”, resume.
Más que buscar una única manera de viajar, la propuesta parte de una realidad cada vez más visible: las personas llegan al mismo destino con expectativas distintas y cambian de ritmo varias veces durante una misma estadía. La hotelería que logra acompañar esos cambios convierte esa diversidad en parte de la experiencia.
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