• 29 octubre, 2026

Google lleva la IA al espacio y abre camino a los centros de datos orbitales

Google lleva la IA al espacio y abre camino a los centros de datos orbitales

La compañía ejecutó su modelo Gemma 4 desde un satélite equipado con procesadores TPU. El experimento forma parte de Project Suncatcher, una iniciativa que busca desarrollar infraestructura informática en órbita y aprovechar la energía solar.

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La posibilidad de instalar centros de datos en el espacio comienza a tomar forma. Google consiguió ejecutar su modelo de inteligencia artificial Gemma 4 desde un satélite en órbita, un avance que representa un paso importante en su investigación sobre sistemas informáticos espaciales, aunque todavía está lejos de materializar una infraestructura de gran escala.

La compañía anunció el resultado el 30 de octubre, después de recibir una respuesta generada por su modelo mediante una unidad de procesamiento tensorial (TPU), un chip especializado en acelerar operaciones de inteligencia artificial. El dispositivo forma parte de un satélite desarrollado en colaboración con Planet y lanzado el 1 de octubre mediante una misión de SpaceX.

La prueba consistió en enviar una instrucción al satélite para que escribiera un haiku sobre el espacio. La respuesta llegó cuando el aparato sobrevolaba las cercanías de Svalbard, en Noruega. Más allá del breve poema, el objetivo principal era comprobar que el equipo podía procesar una solicitud en órbita y transmitir el resultado de vuelta a la Tierra.

El experimento se enmarca en Project Suncatcher, iniciativa con la que Google investiga la posibilidad de construir una red de satélites equipados con procesadores y conectados mediante enlaces ópticos para ejecutar tareas de inteligencia artificial.

El prototipo incorpora cuatro TPU, aunque actualmente solo puede utilizar una a la vez y durante periodos breves, de aproximadamente 20 minutos. Por esa razón, el resultado representa una prueba tecnológica y una validación inicial de componentes, más que la operación de un centro de datos espacial.

La apuesta se apoya en la experiencia de Google con sus propios aceleradores de inteligencia artificial. La empresa presentó sus TPU en 2016, después de utilizarlas internamente desde el año anterior, como una alternativa especializada para acelerar los cálculos que requieren estos sistemas.

La ejecución de inteligencia artificial en órbita tiene antecedentes. En 2020, la misión Φsat-1 de la Agencia Espacial Europea empleó un sistema de IA para filtrar imágenes de la Tierra antes de transmitirlas. Además, en 2025, la empresa Starcloud lanzó un satélite equipado con una GPU NVIDIA H100 y posteriormente anunció que había ejecutado a bordo el modelo Gemma de Google.

La particularidad del avance reciente está en el uso de una TPU de categoría centro de datos, diseñada por Google, para procesar una solicitud directamente en el espacio.

Uno de los principales atractivos de Project Suncatcher es el potencial energético. Google plantea que determinadas órbitas, con exposición casi permanente a la luz solar, permitirían obtener hasta ocho veces más electricidad que paneles solares equivalentes instalados en la Tierra, según sus estimaciones. Esta condición podría ofrecer una alternativa para ampliar la capacidad de procesamiento que demanda el desarrollo de la inteligencia artificial.

Sin embargo, trasladar centros de datos al espacio implica resolver obstáculos técnicos importantes. La refrigeración es uno de ellos: aunque el entorno espacial presenta temperaturas extremas, el vacío carece de aire para transportar el calor generado por los procesadores. Por eso, la compañía estudia sistemas de conductos térmicos y radiadores, que ya ha sometido a pruebas en cámaras de vacío.

La radiación espacial también representa un desafío, debido a su capacidad para alterar el funcionamiento de los circuitos electrónicos. Google realiza ensayos para evaluar la resistencia de sus componentes y determinar cómo responden ante condiciones de exposición prolongada.

Los próximos experimentos buscarán medir el comportamiento de las TPU frente al estrés térmico y la radiación mientras permanecen en órbita. La siguiente meta anunciada por la empresa consiste en probar dos satélites interconectados durante 2027, con el propósito de estudiar cómo pueden coordinar sus operaciones.

El resultado obtenido con Gemma 4 representa una primera demostración de que un procesador especializado puede recibir una instrucción, ejecutarla y devolver una respuesta desde el espacio. La construcción de centros de datos orbitales todavía depende de resolver cuestiones relacionadas con la refrigeración, la resistencia de los equipos, las comunicaciones y los costos de despliegue.

 

Fuente: Xataka

Redaccion
Etiquetas: centros de datos espaciales / Google / Inteligencia artificial / Project Suncatcher / satélites

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