Un estudio de EY plantea cinco áreas de acción para fortalecer las capacidades de los proveedores locales, consolidar alianzas estratégicas con multinacionales y ampliar la presencia de las empresas costarricenses en mercados internacionales.
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Los encadenamientos productivos representan una oportunidad para fortalecer la competitividad empresarial de Costa Rica. El desarrollo de proveedores locales capaces de ofrecer conocimiento especializado, continuidad operativa y soluciones de mayor complejidad permitiría consolidar relaciones estratégicas con las empresas multinacionales y ampliar las oportunidades de crecimiento.
Esta es una de las principales conclusiones del estudio Built in Costa Rica: Empresas que impulsan la competitividad detrás de las zonas francas, elaborado por EY Centroamérica, República Dominicana y Panamá. La investigación se basa en entrevistas a empresas costarricenses vinculadas directa o indirectamente con las cadenas de valor del régimen de zonas francas.
“El desafío para las empresas locales está en avanzar desde una participación puntual en la cadena de valor hacia una posición en la que sus capacidades permitan resolver problemas críticos del cliente”, explicó Alejandra Arguedas, Associate Partner de Impuestos en EY Centroamérica, República Dominicana y Panamá.
El informe destaca que la contribución de estas empresas va más allá del suministro de productos y servicios. Su aporte incluye soporte técnico, conocimiento especializado, infraestructura, capacidad de respuesta y continuidad operativa, factores determinantes para el funcionamiento de operaciones en las que una interrupción, demora o falla puede tener consecuencias directas para el cliente.
Las empresas analizadas contaban con experiencia sectorial, conocimientos técnicos y capacidades operativas antes de establecer relaciones comerciales con compañías instaladas en zonas francas.
La exposición a estándares y requerimientos de mayor complejidad contribuyó a fortalecer y perfeccionar esas capacidades, lo que abrió oportunidades para transformarlas en procesos y modelos de negocio replicables.
“Hace veinte años Costa Rica competía por atraer inversión. Hoy tiene la oportunidad de competir también por desarrollar y exportar capacidades empresariales”, afirmó Arguedas.
Para impulsar esta transformación, el estudio propone cinco áreas de acción: capacidades, conocimiento, capacitación, colaboración y conexiones.
La propuesta contempla identificar competencias críticas, facilitar el intercambio de conocimientos, formar talento especializado, promover la integración empresarial y vincular a los proveedores con proyectos, compradores y nuevas oportunidades de negocio.
La posibilidad de ampliar estas relaciones depende, en parte, de la capacidad de las empresas para crecer y atender demandas más complejas. Entre los principales desafíos identificados figuran la disponibilidad y retención de talento especializado, junto con factores externos como la infraestructura, la logística, los costos energéticos, la conectividad y el tipo de cambio.
De los encadenamientos a la expansión internacional
El potencial de los encadenamientos productivos también se extiende más allá del mercado nacional. Varias de las empresas entrevistadas identifican oportunidades de expansión en otros países que cuentan con ecosistemas de zonas francas, una perspectiva que permitiría convertir las capacidades desarrolladas en Costa Rica en soluciones exportables.
Para facilitar ese proceso, el estudio plantea cuatro mecanismos: un mapa de proveedores estratégicos para identificar capacidades empresariales; un vehículo de escalamiento que permita financiar tecnología, automatización e infraestructura; una mesa de talento técnico especializado; y una plataforma de internacionalización que conecte las capacidades locales con nuevos mercados.
Estas iniciativas buscan fortalecer la articulación entre empresas, facilitar el acceso a recursos y promover la expansión de los proveedores costarricenses hacia nuevos destinos comerciales.
El desarrollo de los encadenamientos productivos plantea así una oportunidad para elevar el valor de las relaciones entre compañías locales y multinacionales. El objetivo es consolidar empresas con mayores capacidades técnicas y operativas, generar oportunidades de negocio de mayor sofisticación y ampliar la participación de Costa Rica en las cadenas globales de valor.
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