Los servicios que conquistaron al público con suscripciones libres de publicidad ahora impulsan planes con anuncios. El cambio responde a nuevas exigencias de rentabilidad y a una audiencia que se ha acostumbrado a convivir con la publicidad digital.
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Durante años, las plataformas de streaming construyeron su atractivo sobre una promesa: acceder a series y películas bajo demanda, con una cuota mensual y sin las interrupciones de la televisión tradicional. Sin embargo, ese modelo cambió. Hoy, servicios como Netflix, Amazon Prime Video y Disney+ incorporan anuncios en sus planes y han conseguido que millones de usuarios acepten esta nueva forma de consumir entretenimiento.
El giro responde, en buena medida, a las presiones económicas que surgieron después de la pandemia. El crecimiento de las plataformas comenzó a desacelerarse y empresas como Netflix experimentaron una pérdida de suscriptores. En ese escenario, los inversionistas de Wall Street empezaron a prestar mayor atención a la rentabilidad y a los ingresos, más allá del número de cuentas registradas.
Según explica Elena Neira, profesora de Comunicación de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), el cambio en las expectativas financieras llevó a las compañías a buscar nuevas fuentes de ingresos. La publicidad ofrecía dos ventajas: aumentaba la rentabilidad de cada usuario y permitía conservar a quienes buscaban una suscripción más económica.
La estrategia también modificó la relación entre las plataformas y sus clientes. Los planes con anuncios ofrecen tarifas más bajas, mientras que las opciones libres de publicidad suelen tener precios superiores. De esta manera, las empresas reciben ingresos tanto por la suscripción como por los espacios comerciales.
Las cifras reflejan el atractivo de este modelo. De acuerdo con estimaciones de WARC Media citadas por Xataka, la publicidad digital alcanzará US$1.340 millones en 2026, con un crecimiento del 11,9% respecto al año anterior. En el caso de las plataformas de streaming bajo demanda, los ingresos publicitarios llegarán a US$48.400 millones, un aumento del 15,1%.
En América del Norte, los planes con publicidad facturarán alrededor de US$45.000 millones durante 2026, según Ampere Analysis. Esa cifra equivale al 54% de los ingresos que las compañías obtienen mediante suscripciones.
La expansión también está relacionada con el crecimiento general de la publicidad en Internet. Lo que comenzó como una herramienta para financiar blogs y pequeños proyectos digitales se convirtió en una industria de enorme escala. En Estados Unidos, los ingresos por anuncios en línea pasaron de US$8.090 millones en 2000 a US$294.590 millones en 2025, según datos recopilados por Statista.
En ese entorno, YouTube, Instagram y TikTok consolidaron la publicidad como parte habitual de la experiencia digital. YouTube, en particular, aprovecha el aumento de su consumo en televisores para ampliar su alcance comercial. En Estados Unidos, la plataforma concentra el 13,8% del tiempo de pantalla en televisión, frente al 8% de Netflix y el 19,2% de la televisión tradicional, de acuerdo con datos de Nielsen citados por Xataka.
La aceptación de los anuncios también responde a un cambio en los hábitos de consumo. Mónica Moro, fundadora y directora creativa de la agencia This is Libre, señala que las marcas encontraron en las plataformas audiencias atractivas y espacios publicitarios más económicos que los de la televisión convencional.
Aunque la cantidad de anuncios suele ser menor que en la televisión tradicional, la percepción de los usuarios ha cambiado. Neira apunta que el público necesitó tiempo para acostumbrarse a las interrupciones, especialmente porque el streaming surgió como una alternativa a la programación televisiva con bloques comerciales. Sin embargo, los estudios sobre el mercado español muestran una proporción considerable de usuarios que migraron desde planes libres de publicidad hacia modalidades con anuncios.
La adaptación también se refleja en la forma de contratar los servicios. Algunas personas alternan entre plataformas con publicidad y una suscripción sin anuncios, mientras otras optan por paquetes convergentes de operadores de telecomunicaciones que incluyen acceso a distintos servicios de entretenimiento.
En las redes sociales, la publicidad forma parte de la experiencia desde hace más tiempo. Instagram y TikTok aumentaron sus ingresos comerciales junto con el consumo de videos cortos. Según WARC Media, la inversión publicitaria en redes sociales en Estados Unidos alcanzará US$394.600 millones en 2026, un 21,3% más que el año anterior.
Este crecimiento también abre espacio para formatos distintos. Las marcas exploran contenidos más extensos y narrativos, capaces de conectar con las audiencias mediante historias y producciones que se integran de manera más natural en el consumo digital.
El cambio de las plataformas de streaming muestra cómo evolucionó el modelo de entretenimiento en línea. La suscripción dejó de ser la única fuente de ingresos y la publicidad recuperó protagonismo en un sector que había construido su identidad alrededor de una experiencia sin interrupciones. Ahora, el desafío para las compañías consiste en equilibrar la rentabilidad, el precio de sus servicios y la tolerancia de los usuarios frente a los anuncios.
Fuente: Xataka
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