Transformando vidas

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Transformando vidas

“Cambiamos vidas creando empresas”, ese es el lema de la Fundación Dominicana de Desarrollo, que por 45 años ha llevado alegría a los sectores más empobrecidos de República Dominicana, brindándoles el financiamiento económico y la asesoría necesarios para que creen su empresa, y alcancen una mejor calidad de vida, para ellos y sus familias.

La fundación se creó, en 1966, con el objetivo de brindar y mejores oportunidades para los segmentos más excluidos de la población dominicana, mediante la asunción de una visión integral de los aspectos de desarrollo social, económico y personal.

“Ser la institución líder en el diseño e implementación de servicios financieros que satisfagan las necesidades y excedan las expectativas de las microempresas en la República Dominicana, conformada por un equipo humano comprometido, íntegro y proactivo”, esa es la visión de la Fundación Dominicana de Desarrollo.

Estos principios la han llevado a elaborar proyectos de ayuda en los que ha sido pionera, como el de los productores de arroz, en San Juan de la Maguana; el fomento y apoyo de cooperativas, en Baní; el desarrollo del asentamiento agrario de Fondo Negro, entre Azua y Vicente Noble, la promoción y capacitación de los clubes de amas de casa y organizaciones de mujeres, las muñecas sin rostro de Bonao y las pieles de Higüey, entre muchos otros. Además, en 1981, introdujo el microfinanciamiento para los sectores de pocos recursos.

Los beneficiados

Durante estos 45 años de existencia, la fundación ha dado apoyo financiero a más de un millón de dominicanos, y su labor de seguir contribuyendo con el desarrollo de República Dominica continúa, capacitando a más de 15.000 mujeres y hombres de bajos ingresos, para que puedan crecer de manera individual y familiar.

“El 75% de los préstamos son directamente a microempresas”, el resto a mejoras de vivienda, para algún tipo de urgencias de salud o necesidades, como libros para la escuela de los niños, comenta Francisco Abate, director ejecutivo de la fundación, en la página web de la institución.

El sector comercio es al que más impulso económico le da la organización, en especial a los llamados colmados (negocios detallistas), asimismo, financian los salones de belleza y las ventas ambulantes. Sin dejar de lado, la manufactura, que todavía no ha sido lo suficientemente explotada en la nación caribeña.

La mujer dominicana también tiene su atención, en su mayoría son la cabeza de hogar que trata de sacar adelante a sus hijos.

Abate recuerda uno de esos casos de mujeres luchadoras, “una señora de pueblo que logró hacer progresar un pequeño colmado. Cuando sus hijos crecieron y buscaban más independencia, se las ingenió para transformar el pequeño negocio en una fábrica de jabones, logrando que ellos tuvieran un rol mayor en la empresa familiar. Esto convirtió un problema en una oportunidad y en reto de crecimiento, lo que llevó a un mayor desarrollo personal y familiar”, relata el director ejecutivo de la institución.

Reconocimiento internacional

El buen trabajo que realiza la fundación en República Dominicana trascendió las fronteras y la llevó a recibir recientemente la Presidencia del Consejo de Fundaciones Americanas de Desarrollo, Solidarios, puesto que no ostentaba desde 1973, cuando se convirtió en fuerza creadora de la primera red regional de instituciones de desarrollo y la única con estatus de organismo internacional.

Además, fue incluida en el Social Performance Task Force (SPTF), cuerpo creado por la Fundación Ford para asegurar que el sector microfinanciero cumpla el rol social para el que fue instituido.

Las capacitaciones son otro punto que destaca en el trabajo de la fundación, por lo que han firmado convenios con la Universidad Iberoamericana (Unibe) y con Acción Pro Educación y Cultura (APEC), para que los estudiantes universitarios tengan los conocimientos necesarios para convertirse en emprendedores.

Otros acuerdos firmados, en el 2011, fueron con el Alto Comisionado de las Naciones Unidas, la Procuraduría General de la República y el Centro para el Desarrollo Agropecuario y Forestal, para servir a la comunidad refugiada, a los internos y exinternos del sistema carcelario.

Y se unieron al proyecto “Construye tus Sueños”, del Cuerpo de Paz de los Estados Unidos, y, en conjunto con la Fundación Citi, pudieron darle vida al programa “Jóvenes en Riesgo”, que les permitió trabajar con unos 250 muchachos de la provincia de San Cristóbal que habían abandonado sus estudios secundarios.

El futuro de la Fundación Dominicana de Desarrollo se ve lleno de proyectos y deseos de ayudar a las personas a crecer, fiel a su misión de facilitar que todo aquel que resida en el territorio dominicano tenga la oportunidad para ser y hacer aquello que valora.

Susana Ruiz
el autorSusana Ruiz

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