Roger Schulman, uno de los escritores del fenómeno cultural, reflexiona sobre la belleza interior.
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Por Álvaro Martínez
En 1998, la producción de Shrek había llegado a un punto de inflexión. Fue alrededor de esa época cuando Roger Schulman se incorporó a la película como uno de sus guionistas.
La forma en que ocurrió fue inusual.
El papel de Shrek había sido interpretado originalmente por Chris Farley, quien llegó al punto de grabar todas las líneas de las primeras versiones del guión. Pero tras morir de manera trágica, la compañía debió buscar a alguien nuevo para Shrek.
De alguna manera, llegaron a Mike Myers, cuyo representante también representaba a Schulman. Cuando mencionaron que estaban buscando a alguien que hiciera el guión más divertido, el representante recomendó a Schulman.
“Definitivamente había una intensidad porque ya habían trabajado en esta película durante años, y ahora básicamente estaban empezando desde cero”, recuerda Schulman.
Siguieron adelante, encontrando el corazón de la película en el proceso. Cuando Myers decidió usar un acento escocés y las voces de los personajes comenzaron a volverse satíricas, supieron que tenían algo diferente.
¿Shrek u otros personajes tienen partes de su personalidad?
“Sí, creo que sí. Con Shrek, es el hecho de que esconde su sentimiento de soledad. Dice que se basta a sí mismo y vive solo en un pantano. Pero desde el momento en que lo conoces, sabes que necesita algo más. Y ciertamente me identifico con eso. Solo más adelante en mi vida empecé a permitirme sentir la necesidad de estar con otras personas.
Burro fue una historia diferente. Para mí, es un personaje aspiracional. Hay partes de mí que desearían ser como Burro. Tiene un corazón abierto y siempre ve el mejor lado de las personas. Sabe quién es, qué puede hacer, qué le gusta y qué preferiría evitar”.
¿Qué verdades descubrió mientras escribía Shrek?
“Hay algo muy importante sobre el final de Shrek. Y todos tuvimos una discusión creativa. Había quienes querían que Shrek le dijera a Fiona: ‘pero tú eres hermosa para mí’. Y había quienes decían: ‘la línea debería ser: pero tú eres hermosa’.
Parecía una pequeña diferencia semántica. Pero para mí era algo enorme. Y tal vez es porque estaba descubriendo una verdad: la belleza está en todo ser vivo. Que tú la veas depende de ti. Eso es algo que he sentido desde entonces. Creo que realmente nos ayuda con la compasión y la empatía”.
Schulman cree que la belleza interior es una de las grandes razones por las que la gente disfruta tanto ver esta película.
“Personalmente, me gusta pensar que la razón por la que las personas vuelven a ella una y otra vez es porque a la gente simplemente le encanta esa sensación de que puedes tener miedo de algo, incluso odiarlo, y luego finalmente ver su belleza y amarlo. Eso es muy atractivo”, añade.
Basta mirar las redes sociales para ver que sigue muy viva en la cultura.
Va más allá de las películas. Es parte de la cultura popular, pues hay personas que aman Shrek hoy sin haber nacido todavía cuando se estrenó la película.
“Creo que debe haber personas allá afuera que aman Shrek y nunca han visto la película. Solo la conocen por los memes. Es un referente para algo que están tratando de explicar. Y estoy muy agradecido de haber desempeñado algún papel en la película; luego, algún poder mucho más grande que yo tomó el control, y es como si todo el mundo simplemente la hubiera tomado y seguido adelante con ella”, agrega.

La integración de la escritura y la vida
Schulman también dirige un programa de coaching llamado The Writer Coach, donde acompaña a escritores mientras integran la escritura y la vida.
“Lo llamé The Writer Coach en lugar de The Writing Coach porque si puedes encontrar la conexión entre lo que estás escribiendo y lo que estás viviendo, entonces creo que ambas cosas mejoran”, explica.
Considera que para convertirse en un verdadero escritor, hay que estar dispuesto a hacer algo que va más allá de la técnica.
“Si realmente estás tratando de convertirte en escritor de principio a fin, entonces tienes que estar dispuesto a ponerte a ti mismo en la página de alguna manera. Si puedes escribir una escena sobre algo que crees que es un secreto, descubrirás que hay muy pocos secretos. Todos hemos hecho cosas parecidas y hemos sentido de todo”.
Equilibrando la mente y el corazón
Además de escribir y hacer coaching, Schulman es Artist-in-Residence en Sacred Heart University, en Connecticut, donde imparte cursos de posgrado en guionismo y ocasionalmente clases magistrales.
Como parte de su misión, la universidad pregunta: “¿A dónde te llevará tu corazón?”. ¿Puede el corazón llevarte a lugares distintos de los que te lleva la imaginación?
“La imaginación es principalmente una función del cerebro, y el corazón es el órgano en el que hemos decidido colocar algo más espiritual. Creo que hay que tener cuidado con ambos. Puedes imaginar cosas que te incapaciten en la vida. Y lo mismo ocurre con el corazón. Puedes soñar cosas con tu corazón. Puedes seguir a tu corazón hasta caer por un precipicio.
Así que todas esas cosas tienen que estar equilibradas. Porque si solo tienes sabiduría, entonces puedes ser cruel con las personas usando tu conocimiento. Si solo tienes compasión, entonces puedes tener las mejores intenciones y aun así lastimar a la gente. Pero si tienes ambas juntas, puedes intentar ayudar a las personas sin hacerles daño. Y eso es lo que quiero decir. Se necesita ecuanimidad, se necesita equilibrio”, puntualiza.
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