• 28 febrero, 2024

Por qué olvidar es una función normal de la memoria

Por qué olvidar es una función normal de la memoria

Olvidar en el día a día puede resultar molesto o, a medida que envejecemos, un poco aterrador. Pero es una parte normal de la memoria, que nos permite seguir adelante o dejar espacio para nueva información.

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De hecho, nuestros recuerdos son menos fiables de lo que creemos. Pero ¿qué nivel de olvido es normal? ¿Es normal confundir los nombres de países, como hizo hace poco el presidente de Estados Unidos, Joe Biden? Veamos las pruebas.

Cuando recordamos algo, nuestro cerebro necesita aprenderlo (codificarlo), mantenerlo a salvo (almacenarlo) y recuperarlo cuando lo necesita. El olvido puede producirse en cualquier momento de este proceso.

Cuando la información sensorial llega por primera vez al cerebro, es imposible que podamos procesarla toda. En lugar de eso, utilizamos nuestra atención para filtrar la información de modo que podamos identificar y procesar lo que es importante. Por eso, cuando codificamos nuestras experiencias, lo hacemos sobre todo con aquello a lo que prestamos atención.

La importancia del ensayo

Los hábitos y la estructura, como poner siempre las llaves en el mismo sitio para evitar codificar su ubicación, pueden ayudarnos a enfrentar este problema.

El ensayo también es importante para la memoria. Los recuerdos que más duran son los que hemos ensayado y repetido muchas veces (aunque a menudo adaptamos el recuerdo con cada repetición, y es probable que recordemos el último ensayo más que el suceso en sí).

En la década de 1880, el psicólogo alemán Hermann Ebbinghaus enseñó a la gente sílabas sin sentido que nunca habían oído antes y observó cuánto recordaban con el tiempo. Demostró que, sin ensayo, la mayor parte de nuestra memoria se desvanece en uno o dos días.

Sin embargo, si la gente ensayaba las sílabas repitiéndolas a intervalos regulares, aumentaba de forma drástica el número de sílabas que se podían recordar durante más de un día.

Esta necesidad de ensayar puede ser otra causa de olvido cotidiano. Cuando vamos al supermercado, codificamos dónde aparcamos el auto, pero al entrar en la tienda estamos ocupados ensayando otras cosas que tenemos que recordar (la lista de la compra). Como resultado, podemos olvidar la ubicación del carro.

Esto nos muestra otra característica del olvido. Podemos olvidar información concreta, pero recordar lo esencial.

Cuando salimos de la tienda y nos damos cuenta de que desconocemos dónde hemos aparcado el coche, probablemente recordemos si estaba a la izquierda o a la derecha de la puerta de la tienda, en el extremo del aparcamiento o en el centro.

Así, en lugar de tener que recorrer todo el aparcamiento para encontrarlo, podemos buscar en una zona delimitada.

Una  persona mayor con gesto de olvido
El envejecimiento acentúa los olvidos.
 

El impacto del envejecimiento

A medida que la gente envejece, se preocupa más por su memoria. Es cierto que nuestro olvido se acentúa, pero eso no siempre significa que haya un problema.

Cuanto más vivimos, tenemos más experiencias y más que recordar. Las vivencias tienen mucho en común, lo que significa que puede llegar a ser difícil separar estos acontecimientos en nuestra memoria.

Si sólo ha ido una vez a unas vacaciones en una playa de España, las recordará con gran nitidez. Sin embargo, si ha estado muchas veces de vacaciones en España, en ciudades diferentes y en momentos distintos, acordarnos si algo ocurrió en las primeras vacaciones en Barcelona o en las segundas, o si su hermano le acompañó a Mallorca o a Ibiza, es más difícil.

El solapamiento entre recuerdos, o interferencia, dificulta la recuperación de la información. Imagine que archiva documentos en computadora. Al iniciar el proceso, tiene un sistema de archivo claro en el que puedes poner cada documento para saber dónde encontrarlo.

Pero a medida que llegan más y más documentos, resulta difícil decidir a qué carpeta pertenecen. También es posible que empiece a poner muchos documentos en una carpeta porque todos están relacionados con ese tema.

Esto significa que, con el tiempo, resulta difícil encontrar el documento adecuado cuando se necesita, ya que desconoce dónde está o porque sabes dónde debería estar pero hay muchas otras cosas entre las que buscar.

El olvido y la toma de decisiones

Olvidar cosas es habitual, y a medida que envejecemos es más frecuente. Pero olvidar nombres o fechas, como le ha ocurrido a Biden,  carece de relación en la afectación en la toma de decisiones. Las personas mayores pueden tener conocimientos profundos y una buena intuición, lo que puede ayudar a contrarrestar esos lapsus de memoria.

Por supuesto, a veces los olvidos pueden ser señal de un problema mayor y surge la necesidad de hablar con el médico. Hacerse las mismas preguntas una y otra vez es señal de que el olvido es algo más que un problema de distracción.

Del mismo modo, olvidarse de cómo moverse por zonas muy familiares es otra señal de que tienes dificultades para utilizar las señales del entorno que le recuerdan cómo moverse.

Fuente: BBC Mundo

Etiquetas: Por qué olvidar es una función normal de la memoria / ¿qué nivel de olvido es normal?

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