• 27 octubre, 2023

¿Libros en papel o digital? Cuál es mejor para la salud y la comprensión de lectora de los niños

¿Libros en papel o digital? Cuál es mejor para la salud y la comprensión de lectora de los niños

Diversas publicaciones científicas pusieron el foco en los efectos que generan ambas versiones, además de su impacto en el bienestar ocular.

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“El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho”, dijo Miguel de Cervantes Saavedra, el autor de Don Quijote, sobre la afición por la lectura. Esa sugerencia ha sobrevivido desde el siglo XVII y la revolución de la inteligencia artificial también parece compatible con ella. Para los padres que intentan inculcar el hábito de la lectura a los hijos, una decisión central es: en qué tipo de soporte hacerlo.

Los niños están acostumbrados al uso de dispositivos electrónicos, por sus elementos animados e interactivos, de acuerdo a la revista científica Developmental Psychology. Así que una computadora o una tablet son candidatos fáciles, lo cual no está mal ya que los ebooks los ayudan con el aprendizaje y la comprensión de la lectura. Pero ¿por eso deben dejar de lado los libros de papel?

La lectura aporta numerosos beneficios: estimula la creatividad, ejercita la memoria, contribuye a ampliar el vocabulario y mejora la ortografía, además de fomentar nuestro bagaje cultural. La pandemia de COVID-19 fue un punto de inflexión, en el cual el consumo de libros, tanto tradicionales como digitales, registró un nuevo auge.

Para mejor comprensión: ¿pantallas o papel?

La lectura en papel logra que la comprensión sea más constante que leer el texto en una pantalla, debido a que desaparece más rápido de la memoria. Se considera que comprensión es más superficial y existe una desconexión multisensorial.

Según resaltan desde Harvard, se registran diferencias “observables en las interacciones cuando los padres leían libros a sus hijos pequeños en una tableta en lugar de en un libro impreso”, siendo que al aplicar los dispositivos los chicos “estaban menos interesados y era más probable que se alejaran”. Aunque desconocen las razones, los expertos aseguran que puede estar relacionado con que “les guste tocar y sostener cosas, y que pasar las páginas físicamente los atraiga más que tocar una pantalla”.

Es que los libros impresos tienen características físicas, como su peso, su textura y los olores a papel y tinta, que a algunas personas da un placer específico —bibliosmia—, y a otras simplemente les resulta más fácil relacionarse con ese tipo de objeto. Incluso, puede vincularse a que les gusta evitar la luz de las pantallas: todas ellas prefieren leer de la forma antigua. Existen aplicaciones que simulan pasar la página en un libro electrónico, pero evitando ese componente sensorial extra que refuerza la lectura.

Según una investigación publicada en International Journal of Environmental Research and Public Health, “los libros electrónicos bien seleccionados, animados e interactivos presentados en contextos y situaciones cuidadosamente diseñados por investigadores mostraron mejores resultados en habilidades de alfabetización que los tipos más antiguos de libros digitales estáticos”.

En tanto, en un pequeño estudio realizado por científicos españoles, publicado en la revista científica Investigaciones Sobre Lectura (ISL), impulsada por la Universidad de Málaga y la Asociación Española de Comprensión Lectora (AECL), advirtieron, mediante el “análisis de la expresión facial y el promedio de los ojos”, que “el libro de texto digital no ha alcanzado el mismo nivel de aceptación y atención como el libro de texto en papel, posiblemente por su contenido, estética y diseño, más que por su función como medio”.

“Aunque el libro de texto digital se considera una fuente de motivación para los estudiantes, los datos recogidos tanto por frontal asimetría, así como por la actividad electrodérmica y dilatación, muestran que el libro de texto en papel ha tenido una mayor aceptación e implicación por parte de nuestros participantes”, indicaron en el trabajo. Es por eso que concluyeron que los libros de texto digitales tienen muchas posibilidades de obtener los resultados similares a los impresos “si mejoran aspectos relacionados con el contenido, el tipo de ejercicios, así como elementos visuales (estética, colores, formato, patrón de diseño)”.

El peligro de las pantallas

El leer en una pantalla puede dañar los ojos y generar algunos problemas como la miopía (cuando se perciben borrosos los objetos lejanos) y en los niños, principalmente, en los primeros años de vida, facilita la aparición de este trastorno en la vista. Además, con el uso cotidiano, también pueden sufrir del síndrome del ojo seco, la fatiga ocular o —en los casos más severos, debido a la luz azul— la degeneración macular, que afecta la parte de la retina encargada de la visión central y de la percepción de los detalles y los colores.

Es importante hacer un uso responsable de estos dispositivos, descansando cada cierto tiempo y, en la medida de lo posible, protegiendo los ojos. Existen un tipo de pantallas diseñadas de forma específica para no dañar: las denominadas de tinta electrónica, que se caracterizan por no emitir luz. Se presentan en blanco y negro y no emiten radiación de ningún tipo.

Al utilizarlas, el usuario se percatará que su vista no se cansará como cuando observa una pantalla convencional. Son una buena opción para la lectura y la protección de los ojos. Se debe tener en cuenta las mismas medidas de higiene visual: una luz adecuada, descansos periódicos y la distancia correcta con los ojos.

Libros aliados del crecimiento

Los niños de tres y cuatro años logran una mayor concentración cuando leen un libro con un adulto, de acuerdo a la publicación especializada, pues el funcionamiento interno del cerebro reafirma que la interacción humana ayuda a desarrollar la capacidad en los lectores principiantes. También sugieren que leer libros de papel está asociado con ese progreso.

Cuando leían en un dispositivo electrónico, la activación era la más baja de todas. Según otro estudio, la conectividad cerebral en los niños aumenta con el tiempo que pasan leyendo libros y disminuye con la duración de la exposición en pantallas. Las resonancias magnéticas de niños de ocho a 12 años mostraron circuitos de lectura más fuertes en aquellos que pasaban más tiempo leyendo en papel.

Según un estudio recogido por los NIH realizado a un reducido número de niños con trastorno del espectro autista (TEA), al utilizar ambos métodos, los chicos con esta condición “aprendieron más significados de palabras con el libro electrónico que con el libro impreso, y tres demostraron un mayor compromiso con la lectura del libro electrónico que con la lectura del libro impreso”. Asimismo, “cualitativamente, la mayoría de los padres sintieron que el compromiso de sus hijos era mayor con el libro electrónico que con el libro impreso. Los niños con TEA tienden a tener experiencias táctiles mientras leen el libro impreso y experiencias auditivas durante la lectura del libro electrónico”.

Herramientas para incentivar la lectura en los hijos

Los libros electrónicos animados pueden ayudar a mejorar la comprensión lectora, especialmente en niños con una regulación de la atención menos desarrollada. Pero acaso la herramienta principal para que los hijos adquieran el hábito de leer es simplemente predicar con el ejemplo.

Si los niños ven en sus padres la pasión por leer, les llamará la atención. Se preguntarán por qué les gusta la lectura y querrán saber. Si los padres los acompañan, la adquisición será más natural. Después de leer un cuento, por ejemplo, se puede planificar una actividad o juego en familia relacionada con su contenido.

También se aconseja que no se le restrinja a los niños sus gustos por algún género literario, siempre y cuando sean adecuados a su edad, sino que se estimule en general que disfruten de la lectura. Visitar una biblioteca puede ayudarlos a entender la enorme diversidad de la literatura.

Nunca hay que obligarlos a leer: es mejor incentivarlos. Por ejemplo: “Si lees unos 10 minutos, después podemos ir al parque o te compro tu golosina”. También hay que tratar de no corregirlos demasiado, para no desanimarlos. Es de gran ayuda incluir en el mobiliario de sus habitaciones un rincón o una estantería para sus libros, para que los tengan a la mano.

Fuente: Infobae

Etiquetas: hábito de la lectura / lectura / libros de papel / libros digitales / niños

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