La fundadora de Hidden Innovations y creadora de My Private Pocket se describe como una defensora de la discapacidad comprometida con abrir espacios de accesibilidad.
Por Milagros Sánchez Pinell
Desde muy pequeña Isabella Duarte-Crespo aprendió a convivir con el dolor en sus piernas y con los accidentes en el baño que la obligaban a esconderse durante largos periodos para cambiarse en silencio.
Esa experiencia la dejó fuera de juegos y recreos, marcando una infancia distinta a la de sus compañeros, porque nació con espina bífida oculta, una condición invisible a simple vista pero presente en cada paso de su niñez.
Los accidentes constantes también la expusieron a burlas y comentarios hirientes de sus compañeros, un escenario que fortaleció su carácter y la motivó a buscar soluciones que le devolvieran confianza.
“Siempre fui muy independiente y de pequeña tenía miedo de ser una carga, así que guardaba silencio e intentaba manejar mi discapacidad por mi cuenta”, recuerda.
Admite que, con el tiempo, aprendió a apoyarse en sus maestros cariñosos que la conocían desde prekínder y en sus padres, quienes siempre estaban a una llamada de distancia.
Pese a sus circunstancias, la semilla que transformó esa infancia llegó gracias a la creatividad de su madre, María Teresa Crespo.
Un día, en medio de la frustración, le planteó una pregunta inesperada que abrió un mundo de posibilidades al pedirle que imaginara qué crearía si tuviera una varita mágica.
Para Isabella, ese juego de imaginación fue una puerta hacia la esperanza y el inicio de una etapa de inventos caseros. Recuerda que, con aguja e hilo, comenzaron a coser a mano distintos prototipos, probando telas y diseños.
Fue así como lo que comenzó como un experimento familiar se transformó en una solución real con el nacimiento de My Private Pocket, una ropa interior con bolsillos impermeables para guardar suministros médicos y una muda adicional que, además, podía plegarse en un pequeño estuche.
“Hubo incluso una vez en que me senté y el bolsillo sobresalió de mis pantalones cortos, definitivamente no era la imagen que buscábamos”, rememora entre risas.
Con el éxito del invento, comprendió que quería compartirlo con otros niños que enfrentaban situaciones similares, y esa convicción la motivó a dar un paso más grande.
“Cuando le dije a mi mamá que quería ayudar también a otros niños, entendí que lo que habíamos creado podía cambiar vidas más allá de la mía”, comenta.
Así, en 2019 y con apenas nueve años, fundaron juntas Hidden Innovations in Disguise LLC, una empresa dedicada a desarrollar prendas adaptativas que brindan confianza e independencia.
Cabe resaltar que, para la joven emprendedora, el papel de su madre resultó determinante porque, además de aportar conocimientos, le transmitía seguridad y confianza en el proyecto.
“Mi mamá ha sido la columna vertebral de este recorrido porque, gracias a su experiencia en negocios, finanzas y marketing, pudo guiarme en procesos que jamás habría entendido a tan temprana edad. Sin sus conocimientos, Hidden Innovations probablemente nunca habría pasado de ser una idea”, afirma.
Ese acompañamiento aportó estructura y, además, la animó a hablar de su discapacidad con orgullo, a pedir ayuda cuando lo necesitaba y a convertir su experiencia en motor de cambio.
“Me ayudó a desarrollar la habilidad de comunicarme con los demás y esa capacidad ha moldeado tanto mi camino en los negocios como mi vida entera”, dice.
Una voz en la moda inclusiva
El crecimiento de Hidden Innovations la llevó a convertirse en una voz visible dentro de la moda inclusiva. Una de las experiencias más significativas fue participar en Fashinnovation durante la Semana de la Moda en Nueva York, donde asistió acompañada de toda su familia.
Relata que allí compartió panel con líderes en ropa adaptativa y conoció a diseñadores, empresarios y periodistas.
“Al inicio me sentí intimidada, pero esa experiencia me impulsó a mejorar mis habilidades de networking y me dio una exposición increíble”, afirma.
Dicho encuentro le permitió confirmar que existía una comunidad de creadores comprometidos con la accesibilidad y la sostenibilidad, algo que le dio fuerza para continuar.
“Me marcó ver a tantos otros creadores trabajando ya en moda adaptativa y sostenible porque me hizo darme cuenta de que estaba acompañada en esta misión”, comparte.
A ese momento importante se sumaron otros logros, como su participación en eMerge Americas, en Miami, y el reconocimiento del Silver Knight Award en la categoría de Negocios, recibido en el pasado por Jeff Bezos y otros líderes.
“Mi esperanza es que, al alzar mi voz en espacios así, pueda abogar por la inclusión de la discapacidad e inspirar a otros a hacer de la accesibilidad parte del futuro de la industria de la moda”, expresa.
Un futuro académico alineado con su propósito
Recientemente, Isabella comenzó sus estudios en la Universidad de Notre Dame, donde uno de sus majors previstos es diseño industrial, la parte del negocio que más disfruta porque combina la creación de productos con el desarrollo de marca.
También comenta que planea un doble major en ingeniería y ciencias de la computación, además de considerar un minor en marketing.
Su entusiasmo con esta nueva etapa la llevó a descubrir, en el campus, una comunidad con numerosas organizaciones y programas dedicados a la accesibilidad y la inclusión, impulsándola a colaborar para crecer como defensora de la discapacidad y compartir sus productos con quienes puedan beneficiarse de ellos.
Mientras tanto, sueña con llevar My Private Pocket y otros diseños de Hidden Innovations a una escala global mediante alianzas con grandes marcas interesadas en licenciar sus productos.
Asegura que haber obtenido la patente de utilidad para su ropa interior adaptativa refuerza su confianza en que el diseño tiene un valor único y el potencial de llegar a millones de personas que lo necesitan.
A esa patente se suma la creación del Worry Free Hoodie, una sudadera diseñada con un bolsillo oculto para llevar discretamente suministros médicos o pertenencias.
Al mismo tiempo, proyecta la creación de una rama sin fines de lucro dentro de su empresa para distribuir prendas adaptativas y reinvertir recursos en programas de apoyo a jóvenes con discapacidad.
Entre sus metas, manifiesta su deseo de financiar iniciativas de emprendimiento, brindar mentoría y facilitar herramientas que ayuden a transformar desafíos en fortaleza e innovación.
“Mi esperanza es mostrar que la discapacidad puede convertirse en una fuente de fuerza capaz de inspirar cambio”, afirma.
Un mensaje de fortaleza
Al mirar todo su recorrido, resume su experiencia en una enseñanza que quiere dejar a quienes escuchan su historia.
Para ella, la discapacidad jamás debe convertirse en freno, sino en un motor que impulsa hacia las metas.
“Las personas pueden dudar de ti o tratarte como si fueras menos capaz, pero tienes la posibilidad de alcanzar lo mismo que otros e incluso más. Tal vez lo hagas de manera diferente, pero lo logras”, afirma.
Su mensaje invita a transformar cada obstáculo en oportunidad y cada limitación en fuente de fuerza.
“Siempre existe una manera de adaptarse, de hacer algo accesible o de encontrar tu propio camino. Eres capaz y eres suficiente tal como eres”, dijo para concluir.
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