L&C Bio apuesta por una nueva generación de tratamientos estéticos basados en tejido humano donado, con un producto que podría llegar al mercado a finales de 2027.
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La expansión de los medicamentos GLP-1 para el control del peso está abriendo nuevas oportunidades para la industria de la medicina estética. En Corea del Sur, la biotecnológica L&C Bio Co. prepara un estimulador dérmico inyectable elaborado a partir de grasa humana donada, diseñado para recuperar el volumen facial que algunas personas pueden perder durante procesos de reducción de peso.
La compañía, especializada en el desarrollo de productos a partir de tejido humano, espera aprovechar el creciente interés por tratamientos estéticos asociados a los medicamentos GLP-1. Su objetivo es lanzar el nuevo producto, denominado provisionalmente MegaAdipoECM, hacia finales de 2027.
L&C Bio desarrolló esta tecnología hace aproximadamente cinco años y cuenta con patentes registradas en Corea del Sur, Estados Unidos y China, según explicó su CEO, Lee Whan Chul.
Corea del Sur se ha consolidado como uno de los principales referentes internacionales de la K-beauty, con tendencias que han trascendido las fronteras del país. La compañía busca ahora trasladar ese impulso hacia tratamientos orientados a la recuperación del volumen facial y corporal.
Una tecnología basada en tejido humano
El nuevo producto utiliza grasa donada que es procesada para convertirse en una matriz extracelular, una estructura que puede servir como soporte para que las propias células grasas del paciente vuelvan a poblar las áreas tratadas.
La tecnología representa una evolución frente a Re2O, otro producto desarrollado por L&C Bio a partir de tejido cutáneo donado y orientado principalmente a mejorar la calidad de la piel y reducir la apariencia de arrugas.
Según Lee, MegaAdipoECM podría utilizarse para atender zonas como mejillas hundidas y pérdida de volumen facial, fenómenos que han ganado visibilidad a medida que aumentó el uso de medicamentos para el control del peso.
La compañía también contempla aplicaciones relacionadas con la recuperación de volumen corporal, ampliando el potencial de la tecnología hacia diferentes segmentos de la medicina estética.
Un cambio regulatorio abre la puerta al desarrollo
El proyecto enfrentó durante años una barrera regulatoria en Corea del Sur. La legislación clasificaba la grasa humana donada como residuo médico, una condición que impedía su reutilización por parte de empresas para desarrollar productos.
El escenario cambió este año, cuando los legisladores autorizaron su utilización bajo un nuevo marco legal. L&C Bio prevé completar un período de transición de aproximadamente un año antes de avanzar hacia el lanzamiento comercial.
“Ya habíamos desarrollado por completo la tecnología, pero los obstáculos regulatorios nos obligaron a evaluar la posibilidad de fabricar en Singapur o Estados Unidos, donde recibimos propuestas locales”, explicó Lee.
De acuerdo con Mi Hyun Kim, analista de Morgan Stanley, la grasa donada pasó de representar un costo asociado a su eliminación a convertirse en una materia prima potencialmente disponible para procesos industriales.
L&C Bio proyecta alcanzar ingresos de 1.000 millones de wones, más de US$700 millones, en 2030 mediante su plataforma de productos basados en tejidos humanos, con Re2O como uno de sus principales impulsores.
Un mercado de estética en expansión
El desarrollo de estas tecnologías ocurre en paralelo con el crecimiento del mercado mundial de rellenos y bioestimuladores dérmicos. Según Precedence Research, este segmento podría superar los US$17.000 millones para 2035, impulsado especialmente por la demanda de procedimientos faciales y por el envejecimiento de la población en Asia.
La recuperación de volumen representa uno de los segmentos de mayor interés para la industria. Empresas tradicionales de productos estéticos y nuevos desarrolladores tecnológicos compiten por ofrecer alternativas capaces de restaurar volumen y mejorar la apariencia de la piel.
En Estados Unidos, por ejemplo, productos como Renuva han ganado presencia entre consumidores interesados en alternativas para recuperar grasa perdida asociada al envejecimiento.
El debate sobre el uso de tejido humano
El avance de estas tecnologías también plantea debates regulatorios y éticos sobre el uso de material humano donado con fines cosméticos.
Entre las principales preocupaciones figura el destino de estos tejidos y su posible utilización en otros ámbitos médicos, como la atención de personas con quemaduras o lesiones traumáticas. También existe discusión sobre las condiciones de consentimiento y los mecanismos para garantizar un uso transparente de las donaciones.
L&C Bio sostiene que los donantes entregan su consentimiento explícito para aplicaciones estéticas y considera que una regulación más clara contribuiría a generar mayor confianza en el sector.
“Celebramos cualquier iniciativa que permita reforzar las regulaciones y las directrices”, afirmó Lee. A su juicio, una normativa más definida facilitaría la expansión internacional de estas tecnologías y ayudaría a establecer mayores estándares para el uso de tejidos humanos en medicina estética.
Fuente: Bloomberg en línea
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