Claves para acompañar su envejecimiento con bienestar.
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A medida que perros y gatos envejecen, sus necesidades de cuidado también cambian. Algunas variaciones pueden aparecer de forma gradual y pasar desapercibidas dentro de la rutina, por lo que el acompañamiento veterinario adquiere especial relevancia para identificar oportunamente cambios en su salud y bienestar.
En los perros, el tamaño, la raza, los antecedentes médicos y la expectativa de vida influyen en el momento en que comienzan a requerir cuidados propios de una etapa avanzada. En los gatos, las guías veterinarias sitúan generalmente la etapa senior alrededor de los 10 años. Más que esperar una fecha específica, lo importante es conversar con el Médico Veterinario sobre cuándo comenzar un seguimiento adaptado a cada animal.
“Un buen cuidado geriátrico comienza antes de que aparezca un problema evidente. La idea es conocer bien a cada paciente, acompañar cómo va cambiando con los años y contar con información que nos permita actuar de manera oportuna cuando algo empieza a ser diferente”, afirmó Francisco Leal, Gerente Técnico & Sell Out de Animales de Compañía en MSD Animal Health – Centro América, Caribe, Ecuador y Venezuela.
Pero ¿qué debería contemplar un plan geriátrico? Aunque debe ajustarse a las necesidades particulares de cada perro o gato, existen diferentes áreas que el Médico Veterinario puede considerar durante el seguimiento:
- Evaluación clínica integral: revisión del peso, condición corporal, masa muscular, piel, ojos, oídos, corazón, sistema respiratorio, articulaciones y otros indicadores relevantes para conocer el estado general de la mascota.
- Pruebas diagnósticas: según los antecedentes y hallazgos clínicos, el Médico Veterinario puede recomendar análisis de sangre, orina, medición de la presión arterial u otros estudios que permitan dar seguimiento a cambios en el organismo.
- Nutrición y condición corporal: la alimentación debe revisarse conforme avanza la edad, considerando el peso, la masa muscular, el nivel de actividad y cualquier necesidad particular identificada por el profesional.
- Salud oral: dientes y encías también forman parte del cuidado preventivo. Cambios al masticar, mal aliento persistente o rechazo a ciertos alimentos pueden indicar que es necesaria una valoración.
- Movilidad y dolor: caminar más despacio, presentar dificultad para levantarse, evitar escaleras o dejar de realizar actividades habituales son cambios que deben comentarse con el médico veterinario y no asumirse simplemente como consecuencia de la edad.
- Comportamiento y bienestar: modificaciones en el sueño, interacción, orientación, hábitos de eliminación o respuesta a estímulos pueden aportar información importante sobre la salud del animal.
- Medicina preventiva: el plan también contempla la valoración de vacunación, control de parásitos y otras medidas preventivas de acuerdo con el estilo de vida y los riesgos particulares de cada mascota.
Además de la consulta veterinaria, la observación en casa es una pieza importante del plan. Las familias pueden detectar variaciones en el apetito, consumo de agua, peso, movilidad, descanso, comportamiento o disposición para realizar actividades habituales. Registrar estos cambios y comunicarlos durante la consulta ayuda a construir un panorama más completo de la evolución de la mascota.
El entorno también puede adaptarse conforme cambian sus capacidades. Facilitar el acceso al agua, alimento y zonas de descanso, disponer de superficies que disminuyan el riesgo de resbalones y evitar esfuerzos innecesarios pueden contribuir a mantener una rutina más cómoda para perros y gatos con cambios en su movilidad.
“El envejecimiento nunca debería llevarnos a pensar que todo cambio es normal por la edad. Cuando una mascota modifica su rutina, deja de disfrutar actividades que antes hacía o presenta cambios en su movilidad, alimentación o comportamiento, vale la pena prestarle atención y comentarlo con el Médico Veterinario. Muchas veces, esas señales cotidianas son las que nos indican que su plan de cuidado necesita ajustarse”, concluyó Leal.
Envejecer forma parte natural de la vida de perros y gatos, pero la manera de acompañar esa etapa puede marcar una diferencia importante en su bienestar cotidiano. Observar sus cambios, mantener controles veterinarios periódicos y adaptar sus cuidados conforme evolucionan sus necesidades permite brindarles una atención más consciente, individualizada y acorde con cada momento de su vida.
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