Correr contra uno mismo

Revistas de Economía y Negocios en América Central

DeportesEstilo de Vida

Correr contra uno mismo

Tres atletas costarricenses cuentan como fue su experiencia de participar en una maratón virtual.

¿Se imagina correr una maratón donde su único rival sea usted mismo, sin público que lo apoye, ni puestos de asistencia, ni policía de tránsito o ambulancia que lo cuide? Solo usted y el asfalto.

Algo así como lo hizo el mensajero griego Filípides, -claro guardando las distancias del caso – quien tuvo que correr 42 kilómetros y 195 metros desde Maratón hasta Atenas para anunciar la victoria sobre el ejército persa en la Batalla de Maratón, que dio origen al nombre de esta prueba atlética.

Así es que se hacen las carrera hoy en día, luego de que la pandemia del COVID-19, le diera un giro al deporte y este año las grandes maratones por excelencia de Nueva York, Chicago y Boston en Estados Unidos, la de Berlín y Londres en Europa y la de Tokio en Asia, deberán esperar para volver a ver sus calles tapizadas con atletas de todo el mundo.

Los organizadores de estas competencias se adaptaron a las circunstancias y encontraron una forma de seguir vigentes con las maratones virtuales.

Tres costarricenses participaron en algunas de estas competencias virtuales y nos cuentan su historia.

Un experimentado maratonista

Omar Jiménez es un experimentado maratonista, realizó su primera maratón hace 28 años cuando corrió la Maxi Malta. Este año tenía planeado competir en la maratón de Boston, en el Ironman Roth Challenge, en Alemania, y en el Ironman de Cozumel, México. Además, estaba inscrito para la carrera de MTB de 100 Millas en Leadville, Estados Unidos. Él vio como el coronavirus se trajo abajo toda su agenda deportiva, pero vio en la competencia virtual la opción de seguir corriendo.

“A la hora que informaron de la cancelación del evento de Boston, ofrecieron la opción de inscribirse a la versión virtual. Una vez inscrito y aceptado, recibí un app exclusivo para registrar los datos de la carrera y enviar la información”, explica.

Su preparación fue igual a la de otras ocasiones, ya que la mayor parte del tiempo entrena solo. “Sin tener el ingrediente de la motivación y estímulo del tumulto de gente el día de la competencia, obliga a preparar más la “cabeza” para el día del evento”, asegura.

Si bien Omar Jiménez corrió sin público, contó con el apoyo de su familia.

El 7 de septiembre fue el día escogido por Jiménez para hacer su maratón. Salió a las 5 a.m. de Tres Ríos (al este de San José), pasando por Curridabat, Zapote, San Francisco, Desamparados, Escalante y San José Centro para concluir en el aeropuerto de Pavas (al oeste de la capital), para un crono de 3:59:00.

“Un tiempo que considero bueno dentro de mis planes pues no quería superar las 4 horas, considerando lo quebrado del recorrido y en especial por hacerlo solo”. Omar resume esta experiencia en “un fondo con medalla”, es decir, “correr solo es como un entrenamiento donde se corre contra uno mismo. Sin duda la adrenalida de la competencia y todo lo relacionado con el ambiente previo alrededor del evento hace una sensible diferencia”, concluye Jiménez, que asegura que volvería a hacer una competencia virtual, “estoy acostumbrado a entrenar solo y la verdad seguiría haciendo eventos virtuales”.

Dueña del asfalto

La primera maratón que Laura Marín corrió fue la Royal Victoria, en Vancouver, Canadá, en el 2005. “A partir de ahí comencé mi pasión por el running”, afirma.

Esa prueba fue el banderazo de salida para hacer las siete maratones más importantes a nivel internacional, la de Paris, Chicago, Boston, Nueva York, Berlín, Tokio y Londres, y recibir la medalla de Abbott World Marathon Majors.

Este 2020, en la agenda de Marín estaba correr la maratón de Boston, los organizadores le mandaron un comunicado donde le indicaban que solo 15.000 corredores a nivel mundial tenían la oportunidad de correr de forma virtual y sin pensarlo mucho se inscribió.

Para ella el proceso de preparación en esta ocasión fue completamente diferente. “Cuando en marzo se concretó el primer caso de COVID-19 y nos mandaron a cuarentena a todo el país, empece a realizar los entrenamientos sola, siempre en las madrugadas. Muchas veces con las restricciones de placa, tenía que salir corriendo de mi casa a buscar una altimetría un poquito más plana. En general la preparación fue un proceso muy solo y un poco cansado pero aún así traté de llevarlo al pie de la letra”, explica.

La travesía de Laura fue el 12 de septiembre, en una altimetría en la que su entrenador trató de simular un poco el terreno de Boston. Salió a las 5 a.m., de la iglesia de Salitral, en Santa Ana (al oeste de San José) y terminó en Turrucares para un tiempo de 3:22:49.

Laura Marín es la mejor costarricense en correr la Maratón Virtual de Boston.

“Ese tiempo lo calificó bastante bien, de hecho me confirmaron el lunes, después de la carrera, que había sido la mejor tica en correr la maratón virtual. Ese fue un día muy caliente, con demasiada humedad y correr en un país con estas condiciones hace que el cansancio se sienta más, se sude mucho más, y correrla sola, hace que sea más duro”, recuerda.

Además de correr con mucha humedad, la fondista tuvo que sobrepasar otro obstáculo en la etapa final, cuando la persona que le daba asistencia se perdió. “Del kilómetro 31 al 38, más o menos, me faltó la hidratación y el gel, y eso me jugó mentalmente una mala pasada. Obviamente en una maratón muy organizada, donde están los puestos de hidratación cada cierto tiempo, eso es imposible, pero como corredora experimentada, me iba automotivando, diciendo; “yo si puedo, vamos Laura, ya falta poco…”, seguí, seguí corriendo, me esforcé y lo logré”.

A pesar de esto Laura volverá a competir en una maratón virtual, la de Nueva York, ahora en octubre. “En estos tiempos de pandemia siempre busco tener una meta que me motive a entrenar”, concluye.

En honor a su padre

La motivación es importante cuando uno decide tomar parte en una competencia, y esta se hace más grande si se quiere hacer un homenaje a un ser querido. Eso impulsó a Luis Diego Quirós a correr Air Force Marathon.

“Escogí esa maratón en honor a mi papá, que siempre le gustaron mucho los aviones, y por mi sobrino mayor, que es piloto en Hong Kong. También por la fecha, que me servía que fuera en septiembre”, comenta.

Su ingreso al mundo de las maratones se dio a principios del 2015, y desde ese tiempo a la fecha ha corrido nueve de estas pruebas. Este año tenía programado correr la de Londres.

Una vez inscrito en la maratón virtual, su objetivo era preparse de la mejor forma. “En intensidad fue similar, lo diferente es que casi todo el entrenamiento fue en solitario. Hubo días en los que solo vi dos o tres corredores más, lo que a veces se volvía muy aburrido. También hubo diferencias en los trabajos de pista y mucho trabajo largo con cuestas y de ascensos”, asegura.

El desafío de Quirós fue el 19 de septiembre, a las 5 a.m. en el plano de San Joaquín de Flores (al norte de San José). Un circuito de 3,2 Km que se usa mucho para correr y andar en bicicleta. “Es una ruta interesante, con cuestas y planos. Mi tiempo fue de 3:02:53, me siento muy contento porque ha sido el mejor en una maratón”, afirma.

Para él, “el día de la carrera fue lo mejor que he experimentado”. Su entrenador Carlos Andrés Sequeira preparó un ambiente de carrera, convocó a miembros del equipo de atletismo para que hicieran una prueba de 15 Km en el mismo circuito.

Luis Diego Quirós detuvo el reloj en 3:02:53, su mejor tiempo en una maratón.

“Por otro lado, tres compañeros me ayudaron como pacers y varios amigos me apoyaron desde sus bicicletas y autos. En la última vuelta, sin ese apoyo difícilmente lo hubiera logrado. Me impulsaron con sus palabras y apoyo”.

En la meta lo esperaban algunos amigos y familiares, respetando los lineamientos sanitarios por el COVID-19. “En el momento me emocioné muy poco, pero ahora que me acuerdo se me hace un nudo en la garganta porque estaba gente querida apoyándome, algo que es poco común en otros países. Además, mi coach me dijo faltando un kilómetro: ‘…ni la puerta de Brandeburgo en Berlín es tan emocionante como lo que le espera…’ y así fue”, recuerda.

Para Quirós lo más difícil fue el recorrido. “Escogí una ruta que en total tenía un ascenso de 380 metros, además que dar 12 vueltas al mismo lugar es matador. También me propuse hacer el mejor tiempo y gracias a Dios lo logré”.

Esta carrera le ayudó a soltar un poco de la carga emocional generada por el COVID19.“Tenía susto que eso me afectara, pero más bien correr me ayudó a distraerme”. Asegura que volvería a correr una prueba virtual. “Entrenar para un objetivo lo ayuda a uno a ser constante y correr en casa es lo más bonito”.

Susana Ruiz
el autorSusana Ruiz

Deja una respuesta