• 9 abril, 2026

Celebramos la decisión de permanecer

Celebramos la decisión de permanecer

Esta columna habla de una celebración íntima y emotiva sobre cómo 35 años de matrimonio confirman que el amor verdadero se construye cada día con fe, decisión y permanencia.

Por Karla Icaza M. Vicepresidenta Ejecutiva Gobierno Corporativo de Grupo Promerica

El 21 de marzo cumplimos 35 años de matrimonio. Ese día regresé de viaje luego de estar una semana fuera por trabajo; solo pasé por la casa dejando mi maleta y nos fuimos a cenar. Habíamos ordenado algo de tomar y mi esposo se levantó al baño. Cuando regresó, sacó de su chaqueta un sobre: era una tarjeta. Mientras yo la leía puso una cajita encima de la mesa, la vi, pero seguí leyendo. Cuando terminé, abrí la cajita y lo que había en ella era un anillo de compromiso. Mientras todo esto pasaba, mi esposo se reía, se le cayó la servilleta, estaba nervioso y el mesero filmando todo.

Sentí que se detuvo el tiempo, en mi mente resonaban las palabras escritas en la tarjeta y al mismo tiempo, asombrada miraba el anillo. ¡Lloré por dentro!

Nosotros todo lo hicimos al revés. Nos enamoramos y a los pocos meses decidimos vivir juntos. Pero nuestras familias estaban “incómodas” y en una conversación entre mi suegra y mi tía Carmen nos dijeron que debíamos casarnos, y lo hicimos, pero solo civil. Entonces, oficialmente, no hubo propuesta de matrimonio; no hubo anillo de compromiso, solo la decisión de formalizar nuestro deseo de pasar el resto de nuestra vida juntos, el cual lo sellamos cuatro años y medio después cuando decidimos entregarle nuestro matrimonio a Dios.

Mi mamá me había regalado su anillo de compromiso y un día se me ocurrió tomar el brillante y di a hacer un anillo a mi gusto. Por eso hasta el día de hoy, mi anillo de boda está primero y después el que me di a hacer. Y por años mi esposo me decía que tenía pendiente entregarme el anillo. Bueno, sucedió 35 años después con una declaración de amor escrita que derritió mi corazón.

Treinta y cinco años de matrimonio no son solo una cifra. Son una historia escrita día a día, con tinta de decisiones, de perdón, de fe… y, sobre todo, de amor que eligió quedarse.

No ha sido un camino perfecto, pero Dios nos ha sostenido, porque amar en los días buenos es fácil, pero amar en los días difíciles requiere valentía. Cuando las fuerzas humanas no alcanzan, la fe sostiene. Cuando el cansancio emocional pesa, Dios renueva. Cuando algo se quiebra, Dios restaura.

En estos 35 años hemos aprendido que el matrimonio no se sostiene solo con sentimientos. Se sostiene con decisiones. Con la decisión diaria de honrar, de respetar, de perdonar y de volver a elegir al otro, incluso cuando es difícil.

El matrimonio no es para los que nunca fallan, es para los que deciden levantarse juntos. Es para los que entienden que el amor verdadero no es emoción pasajera, sino un compromiso que se renueva cada día.

Treinta y cinco años después, no celebramos solo el tiempo, celebramos la decisión de permanecer, porque cuando la vida nos ha puesto en momentos donde hubiera sido más fácil rendirse, elegimos creer y permanecer… una vez más.

Chele Vega, gracias por no rendirte. Gracias por creer en nosotros. Gracias por apoyarme con mis sueños y mis metas. Gracias por tu fe inquebrantable que ha sostenido a nuestra familia en los momentos más oscuros.

Como dice la canción de Shania Twain, You´re Still the One:

You’re still the one I run to

The one that I belong to

You’re still the one I want for life, oh yeah

You’re still the one that I love

The only one I dream of

You’re still the one I kiss goodnight”.

 

Etiquetas: Celebramos la decisión de permanecer / Columna / conecta2 / Karla Icaza / matrimonio

Recomendaciones sobre este tema

A propósito de la IA

A propósito de la IA

Una reflexión sobre cómo la inteligencia artificial avanza con enorme poder mientras el verdadero desafío humano es conservar…
Nos vemos en la fuente

Nos vemos en la fuente

Un homenaje a don Chalín que recuerda una amistad forjada en el trabajo y la fe, marcada por…
¿Herencia o legado?

¿Herencia o legado?

Una familia celebra reunirse en Europa y convierte esa Navidad en un acto de legado: dejar por escrito…