Las provincias del interior de Panamá concentran el 80% del tesoro turístico del país.
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Más allá de las esclusas del Canal, los rascacielos y la histórica ciudad amurallada del Casco Antiguo, el turismo panameño se juega su verdadero salto internacional en un momento clave para transformar al país en un imán de inversiones y en un destino global de alto valor, plantando cara a gigantes consolidados de la región.
Detrás del repunte semestral del 17,4% en la entrada de visitantes internacionales y con una actividad que históricamente representa cerca del 10% del producto interno bruto nacional, la banca multilateral prepara su estrategia financiera para apuntalar esta reconversión.
El momento cobra especial relevancia al ser Panamá una nación con un modelo económico caracterizado por una estabilidad macroeconómica, una baja carga impositiva y reglas claras para los inversionistas, aseguró en una entrevista a Capital Financiero, el oficial de Inversión en Turismo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) Invest, Daniel Arévalo.
Como muestra, el representante del brazo del sector privado del BID, señaló que la entidad apoyará a movilizar una cartera de colocación de hasta US$1.000 millones para el país hacia el bienio 2026-2027, un fondo donde los proyectos turísticos sostenibles competirán hombro a hombro con iniciativas de energía, agua y saneamiento, infraestructura logística, manufactura, agronegocios y servicios financieros.
«Este año será extraordinario en la colocación de crédito, tanto de corto como de largo plazo. Existe una apuesta institucional muy activa para colocar hasta $1,000 en Panamá. Aunque no fijamos cuotas cerradas por adelantado porque cada proyecto se mide por su impacto en el desarrollo y su viabilidad, el turismo está plenamente identificado como un pilar estratégico dentro de nuestra estrategia de país«, indicó Arévalo.
Cabe mencionar que la alianza anunciada por el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) contempla financiamiento y acompañamiento técnico del BID Invest para proyectos privados, sin que ello represente la creación de un fondo público ni la administración de recursos por parte del Estado. La entidad gubernamental actuará como socio estratégico y facilitador para promover un entorno propicio para la inversión.
Solo en el primer semestre de 2026, BID Invest comprometió cerca de US$200 millones en diversas operaciones dentro de la plaza panameña.
Para el vocero multilateral, las cifras históricas de ocupación hotelera y el aumento en el flujo de pasajeros internacionales representan un hito alentador, pero sostuvo que se requiere un cambio urgente en la hoja de ruta nacional. «Estamos muy emocionados con el ritmo de crecimiento que muestra Panamá, superando con creces los números previos de visitantes», apuntó Arévalo. Sin embargo, centró su interrogante en la calidad y el valor que se ofrecerá a los que llegan.
“El desafío inmediato será transitar de un crecimiento basado en volumen a un modelo cimentado en el valor añadido, en elevar el gasto promedio y en lograr una mayor permanencia del viajero en las comunidades locales«, apuntó el también economista.
De acuerdo con el balance oficial presentado por la Autoridad de Turismo de Panamá (ATP), entre enero y junio ingresaron al país 1 755 998 visitantes, según datos suministrados por el Instituto Nacional de Estadística y Censo de Panamá (INEC), lo que representa un incremento del 17,4% en comparación con el mismo periodo del año anterior y una derrama económica estimada en cerca de US$3.500 millones.
En 2025, la industria turística cerró con el ingreso de 3 004 266 visitantes y viajeros internacionales, es decir un crecimiento de 8,2% respecto al mismo periodo de 2024.
Sobre el reto estructural, advierte el experto del BID, radica en romper la concentración metropolitana para irrigar riqueza al resto de la geografía nacional, por ello indicó que, la organización trabaja en el Programa de Desarrollo Urbano Integral de Ciudades con Vocación Turística.
«El 80% del potencial para convertirnos en un atractivo de clase mundial está fuera de la capital, en el interior del país… Un inversionista privado puede financiar un hotel, una operación de ecoturismo o una ruta gastronómica, pero difícilmente va a pagar por una planta potabilizadora, un sistema de recolección de basura o el tendido eléctrico del pueblo«, argumentó el especialista sobre las condiciones a las que se podría enfrentar el capital corporativo sobre el riesgo territorial en destinos desprovistos de servicios esenciales.
Frente a esa disyuntiva, el delegado de BID insistió en la necesidad de reducir los riesgos en los territorios del país, mediante la articulación público-privada. «Cuando la inversión del Estado entra primero y resuelve los servicios básicos como agua potable, saneamiento, conectividad terrestre y estabilidad energética, disminuimos el riesgo al destino», puntualizó el vocero.
Esta figura, según Arévalo, se traduce para el empresario privado en menores costes operativos, menores riesgos ambientales y reglas del juego transparentes.
“El turismo tiene una ventaja especial. Puede llevar inversión y oportunidades a distintos territorios, beneficiar a la cadena de empresas y de valor, de ahí el potencial en las áreas del interior del país”, sentenció.
Como ejemplos tangibles de este enfoque en el territorio panameño, Arévalo mencionó las iniciativas que conectan el senderismo en Boquete y Volcán con las cadenas de café de especialidad, así como los desarrollos en Santa Catalina orientados a la conservación marina y la gastronomía local. Esta visión integradora abarca igualmente a los territorios comarcales.
Al abordar el ámbito financiero, Arévalo desglosó el mecanismo con el que la entidad busca subsanar el mayor dolor de cabeza de los operadores locales: la aversión al riesgo de la banca comercial tradicional. «El turismo suele sufrir por ingresos estacionales y falta de colaterales hipotecarios», admitió el experto.
Para sortear esta barrera, BID Invest implementó un programa de garantías soberanas por US$150 millones para el sistema bancario panameño.
Sostuvo que la herramienta abre la puerta a pequeñas y medianas empresas que son perfectamente viables pero que, sin este respaldo, quedarían marginadas del crédito bancario.
El tablero competitivo frente a Costa Rica y Dominicana
Al mirar el tablero centroamericano y caribeño, el analista financiero descartó que Panamá deba entrar en una guerra de tarifas con gigantes consolidados, instando a emular las mejores prácticas regionales.
«Costa Rica construyó una ventaja sólida combinando una ventanilla única de inversiones con más de 400 empresas certificadas en sostenibilidad ambiental y una marca país potente. Por su parte, República Dominicana, en tanto, invirtió de forma masiva en infraestructura habilitante previa, capacitación continua del talento humano y una rentabilidad muy atractiva para proyectos hoteleros a gran escala«, señaló el especialista.
A juicio del representante de BID Invest, Panamá cuenta con atributos estructurales que ningún vecino reúne simultáneamente, tales como economía dolarizada, estabilidad macroeconómica indiscutible y el centro de conexiones aéreas más poderoso de la región.
Para Arévalo, el verdadero examen de Panamá no se ganará en las vitrinas de promoción, sino en la capacidad de afianzar la riqueza en el territorio.«Panamá ya tiene la conectividad aérea y la atención de la demanda internacional; el siguiente gran salto consiste en transformar ese interés en inversión productiva, empleo formal y prosperidad para las comunidades del interior».
Fuente: El Capital Financiero
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