Por Milagros Sánchez Pinell
Feminidad, movimiento, textura y algún detalle inesperado distinguen las creaciones de Sitka Semsch, aunque para ella lo esencial está en cómo se siente la mujer al llevarlas.
A lo largo de 25 años, su estilo ha evolucionado desde los vestidos de novia y madrinas y la ropa de ocasión hasta el ready-to-wear, manteniendo una esencia que ella describe como una elegancia sin esfuerzo, femenina y alejada de lo ostentoso.
“Una mujer puede encontrarnos para un momento muy especial de su vida, pero también para vestirse un día cualquiera y sentirse igualmente especial”, señala.
De esa convicción nació la “Garantía de los 3 Piropos”, bajo la premisa de que si una mujer recibe menos de tres piropos al vestir Sitka, la marca le devuelve su dinero.
El camino que la llevó a desarrollar esa identidad comenzó en 1995, cuando decidió regresar a Perú después de estudiar en Rhode Island School of Design, graduarse con honores, realizar sus prácticas con Michael Kors en Nueva York y trabajar en retail con The Limited.
Podía haberse quedado en Estados Unidos, pero sentía que en Perú había mucho por hacer, recuerda Semsch, quien comenzó desde abajo utilizando una mesa de ping-pong en el sótano de la casa de su mamá como espacio de trabajo.
“Comencé llamando a amigas, tías y conocidas y haciendo prendas a medida. Durante muchos años hice vestidos de novia, madrinas, ropa de ocasión y cocktail”, añade.
Construir una propuesta propia en un mercado de diseño que todavía estaba lejos del desarrollo que tiene actualmente representó uno de sus mayores desafíos, ya que, según explica, debía educar al consumidor mientras daba forma a una marca capaz de sostenerse como empresa.
“Siempre hablo de cuatro palabras que me han acompañado durante toda mi carrera: Pasión, Perseverancia, Paciencia y Propósito. Mirando hacia atrás, creo que esas cuatro ‘P’ explican mucho mejor mi carrera que cualquier premio”, sostiene.
Su trabajo comenzó a proyectarse también fuera de Perú y la llevó en más de ocho oportunidades al Mercedes-Benz Fashion Week de Moscú, donde participó como única diseñadora latinoamericana, un recorrido internacional que antecedió por años a su posterior expansión comercial en Estados Unidos.
Una identidad que evoluciona
Con el paso de los años, la propuesta enfocada principalmente en novias, madrinas y ropa de ocasión comenzó a extenderse hacia una forma de vestir más relajada, versátil y contemporánea, una evolución que llevó su sensibilidad como diseñadora al ready-to-wear.
En 2019, Semsch inició Saya junto a una socia, un proyecto que le permitió llevar su diseño a la cotidianidad de esa misma mujer, con una propuesta más relajada, versátil y accesible en precio que conservaba las fibras peruanas, el trabajo artesanal y la feminidad presentes en su identidad.
La llegada a Estados Unidos le permitió descubrir que las clientas integraban diferentes categorías en su manera de vestir, ya que una misma mujer podía elegir un vestido para una ocasión especial y también una blusa, un pantalón o un tejido para su vida cotidiana.
Esa experiencia condujo a integrar ambas categorías bajo Sitka Semsch, permitiendo que las prendas de ocasión y el ready-to-wear convivieran bajo una misma identidad, con distintos niveles de precio y manteniendo la calidad y esencia de la marca. Saya continúa existiendo, aunque Semsch precisa que actualmente está desvinculada de su diseño.
Volver a empezar
Hoy, la diseñadora cuenta con dos boutiques, una ubicada en 330 Miracle Mile, en Coral Gables, y otra en Pancho Fierro 131, en San Isidro, Lima, mientras Estados Unidos se ha convertido en uno de los mayores desafíos de su trayectoria.
Su primera tienda en Miami abrió en febrero de 2022 en Merrick Park, seguida posteriormente por la experiencia de Aventura Mall, dos ubicaciones que le dejaron aprendizajes sobre la clienta estadounidense, los costos, el tráfico, el producto y la manera de comunicar una marca con una larga trayectoria en Perú.
“Miami me ha enseñado mucha humildad. Puedes tener 25 años de trayectoria en otro país, pero cuando llegas a un mercado nuevo tienes que estar dispuesta a aprender nuevamente”, reconoce Semsch.
Al mismo tiempo, su experiencia en Estados Unidos le ha demostrado que su propuesta puede trascender fronteras y conectar con mujeres de distintas nacionalidades, edades y culturas, algo que considera especialmente valioso para una marca nacida en Perú.
Esa conexión con nuevas consumidoras forma parte de una etapa en la que busca consolidar la presencia internacional de su marca, con Estados Unidos como su principal oportunidad de expansión a través de tiendas, comercio electrónico y wholesale.
“La idea de abrir nuevas tiendas sigue vigente, pero he aprendido que el objetivo va más allá del número de tiendas. Cada tienda tiene que fortalecer la marca, ser rentable y ayudarnos a crear una relación con nuestra clienta. Prefiero crecer de manera consistente y sostenible”, dice.
En medio de esta etapa de crecimiento, Semsch fue seleccionada como 2025 Tory Burch Foundation Fellow, un programa de un año orientado al crecimiento y fortalecimiento de empresas lideradas por mujeres.
Fuera de la moda y los negocios, se define primero como mujer, esposa, mamá, hija, hermana y amiga, con una familia que considera su centro y su cable a tierra.
“Con los años también he aprendido que el éxito profesional tiene mucho más sentido cuando puedes compartirlo con las personas que quieres. Mi familia ha vivido conmigo los buenos momentos, pero también las dudas, los sacrificios y los momentos difíciles que inevitablemente existen detrás de 25 años de carrera”, reflexiona.
Disfruta viajar, conocer nuevos lugares, estar cerca del mar, compartir una buena comida y, especialmente, los momentos sencillos que, con el tiempo, ha aprendido a valorar.
Su curiosidad y capacidad de observación la acompañan incluso fuera del trabajo, donde una mujer caminando por la calle, un color, una textura, una conversación o algún elemento de la naturaleza pueden convertirse en fuente de inspiración.
Semsch aspira también a demostrar que desde Perú es posible construir una marca con relevancia internacional, poniendo en valor las fibras, el talento y las técnicas artesanales de su país desde una mirada contemporánea.
El legado que desea dejar trasciende la moda y está especialmente vinculado con las mujeres, tanto aquellas que participan en la elaboración de sus prendas como quienes finalmente las visten.
“Si dentro de muchos años alguien recuerda a Sitka Semsch, me encantaría que además de decir que hacía ropa linda, dijera que ayudamos a las mujeres a sentirse lindas, seguras y auténticas; que generamos oportunidades para otras mujeres y que mostramos una cara contemporánea, sofisticada y humana del Perú al mundo”, expresa.
Al final, resume en una frase el propósito que ha acompañado su trayectoria, It’s not about the clothes. It’s about the woman.
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