• 18 mayo, 2021

Hacer lo correcto paga bien

Hacer lo correcto paga bien

Los programas estructurados de responsabilidad social empresarial permiten, más que nunca, lograr la sostenibilidad de las compañías ante un panorama incierto. La pandemia así lo demostró.

Ser buenos es el único camino posible.

La pandemia ocasionada por el COVID-19 revaloró, justificó y fortaleció el rol imprescindible que juegan los planes de responsabilidad social empresarial (RSE) dentro de las empresas y en las comunidades en que se desarrollan.

Muchas compañías demostraron con sus decisiones que las buenas acciones en tiempos de emergencia ayudan a sus empresas a sobrevivir. Ante la opción de despedir personal por la disminución de sus operaciones, algunas compañías decidieron reducir las jornadas laborales y, consecuentemente, sus salarios, para mantener a su equipo completo y evitar que las familias de sus colaboradores se quedaran sin fuentes de ingreso y sustento. Otras realizaron donaciones, ajustaron sus productos a precios más cómodos para los consumidores. Lo importante es que en medio de la tormenta, utilizaron su ingenio adaptado a sus características específicas para evitar que su barco se hundiera y sus tripulantes lo hicieran con él.

“La pandemia llegó a agudizar problemas sistémicos que ya existían en nuestro modelo de desarrollo. Más allá de la emergencia sanitaria, hoy sabemos los enormes efectos sociales y económicos que está provocando y que continuarán durante los próximos años. Por lo tanto, debemos dejar atrás a la vieja normalidad. Debemos reconstruirnos mejor, bajo un modelo más sostenible e inclusivo. Ahora más que nunca, la sostenibilidad es imprescindible para las empresas, va mucho más allá de acciones aisladas y debe formar parte integral del modelo de negocio de las compañías”, asegura Pablo Rojas, asesor regional en Cambio Climático de la Agencia de Cooperación Alemana para el Desarrollo (GIZ).

María Gómez Tristán, socia en Riesgo Estratégico y Sostenibilidad de Deloitte, afirmó que la pandemia ocasionada por el COVID-19 viene a ser un punto de inflexión en temas de RSE. La experta asegura que la tendencia apunta a que las empresas sostenibles, que a su vez han venido incorporando estrategias internas de RSE, han tenido mayor capacidad de adaptación y mejor respuesta ante los cambios ocurridos como consecuencia del COVID-19.

La pandemia ocasionada por el COVID-19 revaloró, justificó y fortaleció el rol imprescindible de los planes de responsabilidad social empresarial.

“La pandemia nos pone como sociedad en un punto de inflexión hacia un nuevo paradigma donde las empresas requieren incorporar la sostenibilidad dentro de su ADN de manera integral y transversal, donde los directores estén comprometidos con estos temas y, a su vez, sean desarrollados por todo el entorno organizacional”, asegura Gómez.

Karen Wantland, directora de estrategia3, firma de consultoría especializada en sostenibilidad corporativa, asegura que la pandemia evidenció la importancia que debe tener para una empresa relacionarse con sus grupos de interés.

“Aquellas compañías que mantenían un diálogo con sus grupos de interés lograron sobrellevar mejor las crisis de las cuarentenas y consolidar las relaciones con sus clientes, proveedores y distribuidores, entre otros. Una de las lecciones más importantes que está dejando la pandemia es que todos los temas son importantes y que, por lo tanto, debemos buscar la integralidad. En la pandemia, nos percatamos de que tanto la salud como la economía son importantes y que ambos se complementan. En nuestros países, algunas veces se habla de desarrollo social o desarrollo económico pero, en realidad, ambos van de la mano si se trabaja en coherencia e integralidad”, asegura Wantland.

La experta dice que muchas compañías que estaban enfocadas hacia afuera empezaron a ver hacia adentro “que es en realidad lo que se debe hacer” y volcaron algunas iniciativas externas hacia sus trabajadores para procurar mantener su empleo y apoyar psicosocialmente a sus trabajadores, entre otras cosas.

“Aunque algunas compañías ya hablaban sobre la calidad de vida del trabajador y tenían opciones como el teletrabajo, tickets de emergencia para ausentarse, entre otras, la pandemia hizo que muchos se ajustaran a esta ‘nueva tendencia’, en donde la confianza es imprescindible y el apoyo psicosocial al trabajador es fundamental”, dice Wantland.

Si desea leer el artículo completo, puede encontrarlo en la página 36 de nuestra edición digital

Arturo Castro
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Etiquetas: comunidades / COVID-19 / Empresas / Responsabilidad Social Empresarial (RSE) / sostenibilidad

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