Hace más de dos décadas apostó por una nueva oferta académica en Miami, Florida, en los Estados Unidos.
Por Milagros Sánchez Pinell
El doctor Arístides Maza Duerto lidera Millennia Atlantic University (MAU) en Doral, Florida, una institución de educación superior que surgió como una iniciativa impulsada por su familia y que hoy forma profesionales en programas de negocios y gestión empresarial.
Desde su posición como presidente, ha reafirmado una convicción que define su trabajo dentro del ámbito académico y que suele compartir al conversar con jóvenes interesados en continuar su formación universitaria.
“La educación al final del día cambia vidas, cambia condiciones económicas y mejora las vidas del ser humano. Eso es lo que hago y lo hago porque sé que es el camino más seguro para el bienestar socioeconómico de la sociedad”, dice con firmeza.
MAU comenzó a impartir clases en 2007 con apenas dos estudiantes, una apuesta que en ese momento implicaba asumir un riesgo considerable en un entorno universitario altamente competitivo y con una estructura ya en marcha.
“Teníamos doce empleados, un edificio, cuatro salones de clase y todos los gastos que eso implicaba, y al mismo tiempo solo había dos estudiantes”, dice.
Aquellos primeros alumnos, comenta, se convirtieron en el centro de toda la atención del equipo fundador, en una universidad que apenas daba sus primeros pasos y donde cada decisión y cada esfuerzo giraban alrededor de ellos.
Durante los primeros cinco años, su hermana Orianna Maza-Moss asumió la conducción diaria de la operación en Miami mientras él dividía su tiempo entre Estados Unidos y Venezuela, hasta que en 2010 decidió trasladarse definitivamente y asumir la conducción directa de la universidad.
En el proyecto también participan sus hermanos Janice, Octavio, Arabella y Juliana, quienes asumieron distintas responsabilidades dentro de la iniciativa.
“La gente me atribuye el éxito porque soy la cara visible, pero mi familia ha sido fundamental. Ellos hacen que yo me vea bien”, afirma como un reconocimiento al trabajo de sus hermanos y de su equipo.
El origen de una vocación
Maza Duarte, nacido en Maturín, Venezuela, posee licenciaturas en administración de empresas y economía, además de maestrías en administración bancaria e ingeniería bancaria y financiera de universidades en los Estados Unidos.
Su trayectoria profesional incluye una experiencia en el sector financiero, con una pasantía en The Chase Manhattan Bank en Nueva York. Posteriormente se desempeñó como asesor del presidente del Banco Caroní y miembro de la junta ejecutiva de Seguros Caroní en Venezuela.
Más adelante se vinculó al ámbito universitario en la Universidad Gran Mariscal de Ayacucho, donde asumió responsabilidades relacionadas con la gestión institucional y la vida estudiantil, llegando a ejercer como vicerrector de Asuntos Estudiantiles e impulsando la creación de la primera vicepresidencia de Asuntos Estudiantiles dentro de una universidad pública o privada en Venezuela.
Recuerda que durante ese período comenzó a involucrarse cada vez más en la dinámica académica. Lo que inicialmente había sido un trabajo vinculado a la gestión financiera de la institución terminó acercándolo a las aulas, cuando la facultad de Ciencias Administrativas y Económicas lo invitó a impartir clases de economía.
“Me di cuenta de que me gustaba mucho más la educación que las finanzas. Empecé a involucrarme cada vez más con los estudiantes y con la vida universitaria, y siempre encontraba alguna razón para quedarme allí”, recuerda.
Motivado por esa experiencia decidió profundizar su formación en el ámbito educativo, llevándolo a realizar estudios doctorales en administración de instituciones de educación superior y asuntos estudiantiles en Virginia Polytechnic Institute and State University (Virginia Tech), donde se graduó en el 2005.
Junto a su familia y socios impulsó la planificación de una nueva institución de educación superior que posteriormente abriría sus puertas en Miami como Millennia Atlantic University, donde hoy se desempeña como presidente, miembro de su junta directiva y profesor asociado de Ética y Responsabilidad Social en los Negocios.
Asimismo, integra el Consejo General Universitario de la Universidad Tecnológica del Centro (UNITEC) en Venezuela, preside el Instituto Caribeño de Estudios de Gestión de la Educación Superior y forma parte de la junta directiva de la asociación de egresados de MAU.
La vocación de enseñar
A pesar de las responsabilidades administrativas que implica dirigir una universidad, asegura que el rol que más disfruta sigue siendo el de profesor. Para él, el aula es el espacio donde mantiene el contacto más directo con los estudiantes y con las inquietudes de las nuevas generaciones.
“Me motiva estar en el salón de clase, estar con los muchachos, saber qué piensan, qué hacen y qué viven. Es una manera de mantenerme cercano a mi población”, comenta.
Recuerda además una idea que escuchó durante sus años de formación en Virginia Tech y que, asegura, marcó profundamente su forma de entender la educación, pues su mentor solía repetir que conocer a los estudiantes es el primer paso para poder servirles como educador.
Por otro lado, sus responsabilidades académicas, empresariales y de liderazgo institucional le han permitido comprender la diversidad de perspectivas que conviven dentro de cualquier organización.
“Cada cabeza es un mundo y cada mundo es una cabeza. Liderar equipos de trabajo es un arte que se puede aprender y mejorar a medida que lo vas experimentando”, afirma al reflexionar sobre lo que ha aprendido al dirigir equipos de trabajo.
Añade que el liderazgo dentro del ámbito educativo también implica comprender las distintas realidades de quienes forman parte de una comunidad universitaria, desde profesores y administradores hasta los propios estudiantes.
Cuando reflexiona sobre lo que ha significado dedicar su vida a la educación, asegura que una de las mayores satisfacciones ha sido observar cómo la formación académica puede transformar el rumbo de quienes pasan por las aulas.
“Es muy satisfactorio saber que le has dedicado tu vida a algo que realmente cambia familias y crea futuros”, afirma al recordar a los jóvenes que llegaron a la universidad en busca de una oportunidad y hoy trabajan en empresas como Apple, Ericsson, AT&T, UPS o Amazon.
Más allá de la gestión institucional, uno de los aspectos que más cuida en su trabajo es el equilibrio entre las distintas responsabilidades que conviven dentro de una universidad.
“Siempre he tratado de ser justo, ético y una persona de confiar en todos los aspectos. Tienes profesores, estudiantes, administradores, todo un sistema operativo de técnicos, de acreditación y de licencias que a todo mundo hay que satisfacer de alguna u otra forma”, expresa.
Ese equilibrio, explica, requiere responsabilidad, transparencia y la capacidad de tomar decisiones pensando en el bienestar de toda la comunidad universitaria.
Al hablar del éxito, responde con modestia y explica que suele mirar su trayectoria como el resultado de un trabajo asumido con compromiso y convicción.
Fuera del ámbito académico, procura dedicar tiempo a su familia, especialmente a su esposa, Anahid Koubelian Rengel, y a sus hijos, Esteban Arístides y Ariana Sophia.
“Me gusta mucho compartir con mi esposa e hijos y salir a montar bicicleta al aire libre”, comenta.
Ante la pregunta de cómo se define, vuelve a destacar el papel que su familia ha jugado a lo largo de su trayectoria.
“Soy un emprendedor que ha tenido la buena fortuna de tener una familia que lo apoya como lo han hecho en todos estos años. Siempre pienso que hay que reconocer el esfuerzo de los otros que hacen que las cosas salgan. El esfuerzo de mi hermano y hermanas hace que yo me vea como el empresario exitoso que soy”, afirma.
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