Busca convertir la sostenibilidad en competitividad, articulando retornabilidad, reciclaje y alianzas municipales que fortalecen la recuperación de vidrio posconsumo y reducen residuos desde su origen en Centroamérica.
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En Centroamérica, la sostenibilidad es un factor de competitividad: incide en costos, acceso a mercados, reputación y continuidad operativa. Con esa lógica, Grupo VICAL impulsa “La Ruta del Vidrio”, una iniciativa que combina retornabilidad, reciclaje y trabajo territorial con gobiernos locales para reducir residuos desde el origen, fomentar la reutilización y fortalecer la recuperación de vidrio posconsumo.
VICAL opera desde 1964 y está integrado por empresas dedicadas al diseño, la fabricación, la comercialización y el reciclaje de envases de vidrio para industrias como la alimentaria, cervecera, farmacéutica, licorera y de refrescos, bajo sistemas y certificaciones de calidad e inocuidad alimentaria. Con plantas ubicadas en Guatemala y Costa Rica, atiende alrededor de 200 clientes en más de 20 países de la región y suma 1200 colaboradores.
“Para nosotros, sostenibilidad y economía circular están en el ADN de la planeación estratégica y se traducen en cómo operamos”, afirma Eduardo Ordoñez Calderón, gerente de Imagen y Asuntos Corporativos de VICAL. En esa visión, el vidrio es un material ejemplar que permite adoptar buenos hábitos de consumo, reorganizando los flujos de recolección y la eficiencia industrial.
Modelo territorial
La Ruta del vidrio se define como un trabajo colaborativo entre municipalidades, la plataforma educativa Por un Mundo Limpio como el Vidrio y un ecosistema de aliados con un objetivo compartido: transicionar hacia municipios más sostenibles promoviendo cambios de hábitos, el uso de envases retornables y el reciclaje de vidrio, para así disminuir la generación de desechos desde el origen.
La estrategia prioriza un punto de alta frecuencia de consumo: la industria de hospitalidad. La razón es operativa: ahí se consumen productos envasados en vidrio de manera cotidiana y, por tanto, es un espacio eficiente para fomentar la cultura del retornable y recuperación de vidrio posconsumo con menor riesgo de contaminación o pérdida durante la recolección.

“Cuando el vidrio se recupera limpio y separado, el sistema gana eficiencia: desde el acopio hasta la fundición”, resume Ordoñez.
Según VICAL, en promedio un envase retornable de vidrio en la región se reutiliza en promedio 40 veces antes de ser reciclado; eso significa que cada botella puede evitar 39 envases desechables a lo largo de su vida útil. “Ese número explica por qué insistimos que la retornabilidad es prevención de residuos a escala”, enfatiza el vocero.
El vidrio es permanente y 100% reciclable infinitamente, y su reciclaje aprovecha la totalidad del material recuperado mediante un proceso de fundición simple, lo que se asocia con grandes ahorros de energía, emisiones, materias primas y desechos. Esto convierte al vidrio recuperado en la materia prima más importante cuyo valor se incrementa cuando se gestiona correctamente.
Para sostener el modelo, VICAL ha desarrollado una red regional de más de 1000 centros de acopio que proveen más de 129 900 toneladas anuales de vidrio posconsumo para ser reciclado en las dos plantas del grupo (Guatemala y Costa Rica). El vidrio es hoy el material de empaque más reciclado porcentualmente de la región.
“Incrementar año con año el vidrio posconsumo recibido es un objetivo operativo: más material recuperado se refleja en mayor contenido reciclado en la fórmula”, explica Ordoñez.
En una industria con alto consumo de energía, VICAL afirma que trabaja en dos frentes. Por un lado, indica que sus proveedores garantizan que la mayor parte de la electricidad consumida es de origen renovable. Por otro, al aumentar el contenido de material reciclado en la fórmula, reporta eficiencias medibles, ya que el material reciclado ahorra hasta un 30% de energía y 50% de emisiones.
El mayor salto ocurre con el retornable: el rellenado reduce progresivamente la huella de carbono del envase hasta llegar a solo el 5% de la huella de una botella desechable, al evitar la producción de nuevos envases. “Ahí la circularidad deja de ser narrativa y se vuelve un indicador que impacta competitividad”, apunta el vocero.
Inclusión y formalización
VICAL señala que trabaja con municipalidades, recolectores, centros de acopio y aliados comerciales mediante educación ambiental, capacitación, acompañamiento y, cuando se requiere, equipamiento, complementado por un esquema de pago justo y precios estables.
Por su naturaleza replicable, La Ruta del Vidrio ya cruzó fronteras desde Guatemala hacia Costa Rica y el siguiente paso es expandirla dentro del país, saliendo de Cartago (al este de San José) hacia otras provincias. Para VICAL, el objetivo es claro: convertir la circularidad en hábito municipal y en una ventaja competitiva para toda la cadena. “Cuando eso ocurre, gana el ambiente, pero también gana la industria”, concluye.
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