• 14 octubre, 2026

Magdalena, evolución, sostenibilidad y desarrollo compartido

Magdalena, evolución, sostenibilidad y desarrollo compartido

En cada etapa de nuestra operación integramos ciencia, personas y energía para aprovechar mejor los recursos y convertirlos en nuevas oportunidades de desarrollo.

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En Magdalena estamos avanzando hacia una gestión que integra de manera cada vez más clara los criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ASG) en la toma de decisiones, la gestión de riesgos y la planificación del negocio. Esta visión acompaña nuestra evolución como organización y nos permite crecer con una mirada más amplia sobre nuestros impactos, las oportunidades y las relaciones que construimos en los territorios donde operamos.

Lo que comenzó como un ingenio azucarero hoy avanza hacia una organización multifábrica y multipaís, con operaciones en Guatemala, Perú y Portugal, y con una visión que amplía el aprovechamiento de la caña de azúcar hacia nuevos productos, soluciones y mercados.

La sostenibilidad forma parte de esta evolución. La incorporamos en la manera en que usamos los recursos, gestionamos riesgos, desarrollamos nuestros proyectos y nos relacionamos con las personas y comunidades que forman parte de nuestro entorno.

La caña sigue siendo el punto de partida. A partir de ella producimos azúcar, alcohol y energía, y avanzamos en el desarrollo de nuevos productos y subproductos que amplían las posibilidades de esta materia prima. Este proceso acompaña nuestra transición de la agroindustria hacia la bioindustria, con una visión de aprovechamiento integral y crecimiento de largo plazo.

Ese crecimiento también tiene una dimensión social. Para nosotros, operar en un territorio implica conocerlo, escucharlo y construir relaciones que permitan identificar necesidades, gestionar impactos y crear oportunidades para el desarrollo.

Nuestra Gestión Social se desarrolla a partir del relacionamiento con comunidades, autoridades locales, COCODEs, centros educativos y familias de nuestras áreas de influencia. Este trabajo nos permite conocer mejor cada realidad y acordar acciones que respondan a las condiciones de cada territorio.

Alas para Crecer impulsa el liderazgo femenino dentro de la organización.

La educación es uno de los principales ejes de trabajo. A través de Educación con Valores, durante el período 25-26 participaron 3 555 niñas y niños, 3 338 padres de familia, 153 docentes y 18 directores.

También trabajamos para acercar tecnología y oportunidades educativas a las comunidades rurales. El programa Municipios Digitales registra 9 994 estudiantes beneficiados, 430 docentes y 1155 equipos entregados en La Gomera, Sipacate y La Democracia, mientras Masagua se encuentra en proceso de incorporación.

En productividad, los Huertos Familiares permiten trabajar con familias en seguridad alimentaria, nutrición y producción local. Durante el período se implementaron 130 huertos familiares, con beneficio directo para 130 familias, equivalentes a más de 650 personas.

Cada uno de estos programas parte de una misma forma de trabajo: escuchar, coordinar y dar seguimiento. Cada comunidad tiene condiciones distintas y requiere respuestas acordes con su realidad.

Crecer con una visión de largo plazo

La expansión de Magdalena abre nuevas posibilidades para el negocio y también nuevas responsabilidades.

Nuestro crecimiento debe avanzar junto con una gestión responsable de los recursos, relaciones cercanas con las comunidades y decisiones que consideren los impactos sociales y ambientales de nuestras actividades.

El desarrollo compartido parte de esa visión: crecer como organización mientras acompañamos el desarrollo de los territorios donde operamos, generamos oportunidades y ampliamos las posibilidades que nacen de la caña de azúcar.

Una caña, múltiples destinos

Azúcar • Alcohol • Energía • Nuevos usos para derivados.

La estrategia de aprovechamiento integral convierte una materia prima agrícola en una plataforma para diversificar productos, energía y soluciones dentro de la bioindustria.

Responsabilidad en cifras (periodo 2025-26)

• 118 acuerdos con COCODEs y líderes comunitarios.

• 3 555 niñas y niños participantes en Educación con Valores.

• 3 338 padres de familia.

• 153 docentes y 18 directores.

• 9 994 estudiantes beneficiados en Municipios Digitales.

• 430 docentes beneficiados en Municipios Digitales.

• 1 155 equipos tecnológicos entregados.

• 130 huertos familiares.

• Más de 650 personas beneficiadas mediante huertos familiares.

Redaccion
Etiquetas: desarrollo compartido / evolución / Guatemala / Magdalena / sostenibilidad

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