• 10 octubre, 2026

América Latina y el Caribe apuesta por fortalecer su resiliencia ante los desastres naturales

América Latina y el Caribe apuesta por fortalecer su resiliencia ante los desastres naturales

Un informe regional plantea fortalecer la resiliencia financiera, ampliar la cobertura de seguros e invertir hasta US$31.000 millones anuales en infraestructura preparada para inundaciones y huracanes.

Síganos en Instagram: @revistavidayexito

América Latina y el Caribe enfrenta el desafío de fortalecer su capacidad de prevención y recuperación ante los desastres naturales. Durante los últimos 50 años, estos fenómenos han afectado a cuatro de cada diez personas de la región, con un promedio de un evento por semana, cerca de 100 000 fallecidos y pérdidas económicas superiores a US$360.000 millones.

Tormentas tropicales, huracanes, inundaciones, sequías, olas de calor e incendios forestales generan efectos sobre las comunidades, las viviendas, las cadenas logísticas y las actividades productivas. La adaptación al cambio climático y la planificación financiera adquieren relevancia para proteger a la población, sostener los servicios esenciales y agilizar la recuperación económica.

Estas son algunas de las conclusiones del informe Hacia una Estrategia Iberoamericana de Respuesta a los Desastres de Origen Natural: Resiliencia, Seguro y Alianzas Público-Privadas, presentado por la Fundación Iberoamericana Empresarial (FIE) a la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB), para su análisis en la XXX Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno, prevista en Madrid los días 4 y 5 de noviembre de 2026.

El estudio es impulsado por la FIE, Mapfre y CAF-banco de desarrollo de América Latina y el Caribe, y elaborado por los especialistas Manuel Balmaseda, Ángel Melguizo y Víctor Muñoz.

El documento reconoce los avances regionales en protección civil, incluidos los sistemas de prevención, alerta temprana y evacuación. También plantea complementar estos mecanismos con estrategias financieras que permitan disponer de recursos oportunos para atender emergencias, reconstruir infraestructura y respaldar a las comunidades y sectores productivos afectados.

Entre las medidas propuestas figura la inversión de hasta US$31.000 millones anuales en infraestructura resiliente a inundaciones y huracanes, junto con la movilización de otros US$15.000 millones hasta 2030 para adaptación y gestión del riesgo de desastres.

El informe destaca la importancia de establecer instrumentos financieros antes de que ocurran las emergencias.

Las reservas presupuestarias y los fondos de contingencia pueden atender incidentes frecuentes y de menor impacto, mientras que los seguros, reaseguros, esquemas paramétricos y bonos catastróficos permiten distribuir los riesgos asociados a eventos de mayor severidad.

Estas herramientas, junto con la colaboración entre los sectores público y privado, pueden contribuir a acelerar los desembolsos, financiar la reconstrucción y fortalecer la estabilidad económica y fiscal. Según el documento, la brecha de protección aseguradora alcanza el 81% en América Latina y el Caribe, lo que evidencia la oportunidad de ampliar el acceso a mecanismos de cobertura para hogares y empresas.

La propuesta también subraya la necesidad de priorizar la protección de infraestructuras, servicios y actividades económicas cuya interrupción tenga mayores consecuencias sociales. Para ello, recomienda ampliar el acceso a los seguros, facilitar procesos de indemnización ágiles y transparentes, e incorporar herramientas tecnológicas y financieras que permitan atender las necesidades de distintos países y comunidades.

El informe reúne estas recomendaciones en un decálogo que propone integrar la resiliencia financiera como prioridad de Estado; reducir la brecha de protección ante desastres; priorizar los activos y actividades de mayor impacto; impulsar alianzas público-privadas; preservar la sostenibilidad de las coberturas; garantizar pagos rápidos y verificables; promover la innovación; vincular el aseguramiento con la prevención; desarrollar capacidades compartidas en Iberoamérica, y avanzar mediante una cooperación flexible y orientada a resultados.

Los autores también destacan que los mecanismos de aseguramiento deben acompañarse de medidas de prevención, planificación territorial y preparación ante emergencias. Esta combinación permite mejorar la gestión del riesgo y fortalecer la capacidad de respuesta de las instituciones, las empresas y la población.

La estrategia busca que los países iberoamericanos dispongan de recursos y mecanismos de actuación previamente definidos, con el propósito de agilizar la recuperación, proteger el bienestar de las comunidades y reforzar la resiliencia económica frente a los fenómenos naturales.

El informe completo está disponible en el sitio web de Mapfre.

Redaccion
Etiquetas: América Latina y el Caribe / cambio climático / desastres naturales / resiliencia financiera / Seguros

Recomendaciones sobre este tema

El calor extremo transforma las condiciones laborales de quienes producen los alimentos

El calor extremo transforma las condiciones laborales de quienes producen los alimentos

Un informe de IPES-Food advierte que el aumento de las temperaturas, las brechas en la protección laboral y…
Mapfre Kids ofrece cobertura médica para niños en Guatemala

Mapfre Kids ofrece cobertura médica para niños en Guatemala

El seguro está dirigido a menores desde un año hasta antes de cumplir la mayoría de edad e…
CEPAL analizará en República Dominicana los retos económicos y sociales de la región

CEPAL analizará en República Dominicana los retos económicos y sociales de la región

El organismo regional de Naciones Unidas reunirá a autoridades de 45 países y 14 miembros asociados para abordar…