Como máster blender de Ron Zacapa, es una de las pocas mujeres en ocupar esta posición en la industria de bebidas espirituosas y ha formado parte de la evolución de la marca.
Por Milagros Sánchez Pinell
Después de 42 años dedicada al mundo del ron, la nicaragüense Lorena Vázquez conserva intacta la curiosidad que la llevó a hacer de los aromas, los sabores y la química una profesión.
Su padre, quien era médico, quería que estudiara Medicina, una posibilidad que descartó porque le gustaba la fiesta y sabía que aquella carrera implicaba pasar demasiado tiempo estudiando.
La familia también tenía una farmacia y, entre las carreras que podía estudiar en la ciudad de León, terminó inclinándose por Química y Farmacia, aunque una vez en la universidad descubrió que le atraía mucho más el área de alimentos que la parte farmacéutica.
Se trasladó a Guatemala a los 24 años, luego de casarse con un guatemalteco, y encontró su primera oportunidad laboral en una cervecería, antes de dar el salto al mundo del ron.
Su llegada a la industria, relata, ocurrió en la destilería de Licores de Guatemala, donde comenzó en el laboratorio de Control de Calidad y con el tiempo se involucró en las mezclas, el añejamiento y otras etapas del proceso.
“Siempre era lo que a mí me llamaba la atención, toda la parte que tenía que ver con aromas, con sabores, toda esa parte sensorial. Realmente eso me encanta”, comenta.
El arte detrás de una mezcla
Sobre su trabajo como máster blender, explica que la mantiene involucrada en las distintas etapas que intervienen en la elaboración del ron, desde la selección de las variedades de caña y la aprobación de los destilados hasta el añejamiento, las mezclas y la elección de las barricas.
Para ella, desempeñar este oficio requiere tres elementos fundamentales, conocimiento químico, sensibilidad para percibir aromas y sabores y pasión por un trabajo que exige tiempo, dedicación y atención a los detalles.
A su formación científica suma una capacidad sensorial que también se educa con los años, puesto que explica que cada persona percibe los aromas y sabores de manera diferente y que aprender a reconocerlos requiere alimentar constantemente lo que ella denomina una “base olfativa”.
Como parte de su trayectoria, cuenta que cuando llegó al área de producción nunca se detuvo a pensar si aquel era un trabajo para hombres o mujeres, hasta que descubrió que era la única entre alrededor de 200 hombres.
Ganarse la credibilidad profesional fue uno de sus primeros retos y reconoce que muchas veces tuvo que trabajar más para demostrar sus capacidades, especialmente frente a personas que acumulaban décadas de experiencia en la industria.
Frente a esa resistencia, encontró una manera de aprovechar lo que cada uno podía aportar, compartiendo sus conocimientos técnicos mientras aprendía de quienes tenían años de experiencia en el oficio.
“Este señor tiene 40 años de trabajar aquí, pero él desconoce esa parte técnica. Entonces yo le voy a explicar algunas cosas técnicas para que entienda el porqué de lo que hace y yo aprender de su experiencia”, recuerda que se dijo en algún momento.
Hoy prefiere mirar aquellos retos como aprendizajes y considera que su carácter fuerte y persistencia fueron determinantes para abrirse camino en una industria donde actualmente observa a muchas más mujeres ocupando distintos espacios del proceso productivo.
Abrirse camino también ha requerido seguridad en sus decisiones, perseverancia y la capacidad de rodearse de personas que complementen sus conocimientos, ya que considera que los resultados son producto del trabajo conjunto y de la confianza que se construye dentro de los equipos.
“Me gusta compartir con mis equipos y me gusta también escuchar. Siempre soy muy abierta a escuchar y a tener ese intercambio de conocimientos y de ideas”, señala sobre su forma de liderar.
Una historia ligada a Zacapa
La historia de Vázquez corre prácticamente en paralelo a la de Ron Zacapa, una marca que en 2026 celebra 50 años y de cuya trayectoria ha formado parte durante más de cuatro décadas.
Entre los proyectos que han marcado su carrera recuerda especialmente la edición limitada creada para el 30 aniversario de Zacapa, que incluyó el desarrollo de una copa junto a la firma Riedel con el propósito de encontrar la forma en que el ron pudiera expresar mejor sus características.
“Fue un proyecto muy interesante y a mí personalmente me ayudó muchísimo a entender que la copa sí es una herramienta que te permite disfrutar al máximo lo que estás tomando”, comenta.
Ahora, el 50 aniversario vuelve a representar un momento especial con el desarrollo de una nueva edición limitada, pero también le permite mirar en perspectiva una historia profesional que prácticamente ha crecido junto a la marca.
Después de tantos años, encuentra buena parte de su motivación en la posibilidad de seguir creando, investigando y desarrollando nuevas propuestas, pero también en el contacto con los consumidores durante las catas y presentaciones que realiza en distintos países.
“Me encanta el momento cuando una persona desconoce a Zacapa y prueba una copa, y dice ‘wow’. Eso me encanta porque al final decís, entonces sí estamos logrando con nuestro trabajo asombrar a ese consumidor todavía”, asegura.
Su curiosidad también la mantiene involucrada en nuevos proyectos de investigación, entre ellos uno que actualmente estudia diferentes variedades de caña que podrían incorporarse en el futuro.
Al hablar del legado que le gustaría dejar, vuelve la mirada hacia el camino recorrido por Zacapa y destaca su contribución para abrir un espacio a los rones súper premium, en una época en la que esta bebida se asociaba principalmente con mezclas y ocasiones más informales.
Sin dudarlo, expresa que una de sus mayores satisfacciones es haber contribuido a que Guatemala ganara reconocimiento dentro de una industria en la que años atrás resultaba difícil imaginar al país como un referente.
“Nos tocó comenzar a explicar dónde está Guatemala. Hoy el país ya es un referente en el mundo de la producción de rones premium”, sostiene.
Ese recorrido, para ella, demuestra que un sueño puede trascender las fronteras de un país pequeño cuando se trabaja para hacerlo realidad.
Más allá del ron
Para Vázquez la gastronomía ocupa un lugar especial entre sus intereses y disfruta viajar para descubrir los sabores de otros países, ya que considera que conocer su cocina es también una forma de acercarse a su cultura.
A pesar de los años que lleva viviendo en Guatemala, mantiene un fuerte vínculo con Nicaragua, donde permanece parte de su familia y adonde viaja con frecuencia, mientras en casa conserva los sabores de su tierra al punto que sus amigos suelen preguntarle cuándo volverá a preparar “caballo bayo”.
Madre de dos hijos y abuela de tres nietos, disfruta además del arte, especialmente la pintura, la arquitectura y la escultura, e incluso durante una época pintaba en sus tiempos libres.
Y cuando se trata de elegir una forma de disfrutar el ron, tiene su favorito, el Zacapa Old Fashioned, un cóctel que aprecia porque permite percibir el ron y que completa con un toque de cáscara de naranja.
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