• 20 agosto, 2026

Norchad Omier, con hambre de más

Norchad Omier, con hambre de más

Cumplió su sueño de llegar a la NBA y ahora transita una etapa de nuevos desafíos profesionales, paternidad y el deseo de inspirar a otros jóvenes.

Por Milagros Sánchez Pinell

Norchad Omier aparece en la pantalla unos minutos después de la hora acordada y lo primero que hace es disculparse, con la misma sencillez y amabilidad que mostró tres años atrás cuando conversó por primera vez con Vida y Éxito.

Originario de Bluefields, Nicaragua, llegó a Estados Unidos a los 17 años para continuar un camino en el baloncesto que comenzó casi por casualidad durante su adolescencia y que años después lo llevó a convertirse en el primer nicaragüense en jugar en la NBA.

Cuando conversamos en 2023 tenía dos grandes metas, terminar la universidad y llegar a la NBA para convertirse en el primer nicaragüense en hacerlo. Hoy puede decir que cumplió ambas.

“Honestamente es una meta cumplida y me impulsa a trabajar fuerte para llegar a obtener más cosas, porque ya llegué ahí y ahora tengo hambre de más”, expresa.

Desde aquella primera conversación también han cambiado muchas cosas fuera de la cancha, pues ahora es esposo de Savannah y padre de Norchad Jr., de cinco meses.

La paternidad termina explicando aquellos minutos de retraso al comenzar nuestra conversación, pues antes de despedirse vuelve a disculparse y cuenta, con naturalidad, que estaba intentando dormir a su bebé y terminó quedándose dormido junto a él.

Entre todo lo vivido desde que salió de Nicaragua, reconoce que una de las etapas más complejas sigue siendo precisamente aquella que marcó el comienzo de su historia lejos de casa.

“Yo nunca había dejado mi casa con mis padres para irme a un país totalmente distinto al que estaba acostumbrado, nunca había experimentado algo así”, recuerda.

Lejos de una familia a la que siempre ha estado muy unido, tuvo que aprender a desenvolverse sin la cercanía de sus padres, con quienes acostumbraba conversar y buscar consejo para muchas de sus decisiones.

Disciplina dentro y fuera de la cancha

La vida como estudiante y atleta en Estados Unidos también le exigió aprender a combinar entrenamientos, clases, competencias y responsabilidades personales, una experiencia a la que atribuye buena parte de la disciplina que continúa acompañándolo.

“Si uno ha sido un atleta estudiante en los Estados Unidos, puede hacer cualquier cosa en la vida porque es bien difícil levantarse temprano, entrenar bien duro a las cinco de la mañana, después ir a clases, rendir bien en clase, rendir bien en el baloncesto, tener una vida social y estar lejos de la familia”, comenta.

En 2024 se graduó de Administración Deportiva en la Universidad de Miami, un logro que recuerda especialmente por la satisfacción que significó para sus padres.

“Estoy muy feliz de que cumplí esa meta también e hice a mi papá y a mi mamá felices, pero yo creo que ellos están más felices de que me gradué que de que llegué a la NBA”, cuenta con una leve sonrisa.

Después de su etapa universitaria, el camino hacia la NBA llevó a Norchad a Cleveland Charge, equipo de la NBA G League, donde jugó durante la temporada 2025-2026 antes de recibir la oportunidad que había perseguido durante años.

En febrero de 2026, Los Angeles Clippers lo firmaron bajo un contrato de doble vía que le permitió formar parte tanto del equipo de la NBA como de su filial en la G League y posteriormente debutar en la máxima liga del baloncesto estadounidense.

Tras participar recientemente en la NBA Summer League con Los Angeles Clippers, continúa enfocado en su carrera y en los desafíos de esta nueva etapa, con la misma confianza que lo ha acompañado durante su recorrido.

“Lo mejor está por venir, yo nunca pongo expectativas porque siempre me sorprenden, así que honestamente solo trabajo duro, confío en Dios y espero lo mejor”, asegura.

Abrir camino para otros

Ser el primer nicaragüense en jugar en la NBA también le ha permitido descubrir el alcance que su historia comenzó a tener entre niños y jóvenes, especialmente cuando regresa a Nicaragua.

“Muchos me han dicho esta frase, ‘por ti comencé a jugar baloncesto’, y me alegra haber inspirado a una nueva generación a hacer deporte”, expresa.

Para él, esa posibilidad de inspirar trasciende el baloncesto y alcanza cualquier sueño que un joven decida perseguir.

“Yo siempre les digo que puede ser cualquier sueño que tengan, si quieren ser un gran ingeniero, doctor, astronauta, jugar béisbol, fútbol o lo que sea, y si yo puedo ser una inspiración para ti, me alegra”, asegura.

Al preguntarle qué le produce mayor orgullo de todo lo conseguido, necesitó unos segundos para encontrar una respuesta y terminó mirando hacia quienes comienzan a recorrer un camino parecido al suyo.

“Creo que abrí una puerta, honestamente, porque hay otros que ahora están jugando baloncesto en los Estados Unidos y hay muchos niños que han venido detrás de mí haciendo lo mismo y que tienen los mismos sueños”, señala.

El mismo de siempre

Las experiencias vividas desde que salió de Nicaragua lo han llevado a reconocer cuánto ha madurado, especialmente desde que hace cinco meses se convirtió en padre por primera vez.

“Soy papá ahora, así que esa es una gran responsabilidad que me ha ayudado a ver la vida de diferentes formas, soy responsable de alguien y creo que he madurado mucho”, expresa, y agrega que se imagina formando una familia de hasta tres hijos.

A pesar de las responsabilidades y experiencias acumuladas desde que llegó a Estados Unidos a los 17 años, asegura que todavía reconoce en sí mismo buena parte de aquel joven.

“Siempre voy a ser bromista, siempre voy a reírme mucho, bromear con todo y ese niño interior nunca quiero soltarlo, así que, aunque he madurado mucho, siempre voy a tener ese niño interior que siempre tuve”, asegura.

La fe continúa ocupando un lugar central en la manera en que entiende el camino recorrido y resume también la principal lección que asegura llevar consigo.

“Algo muy simple, que con Dios todo es posible y yo soy una prueba viviente de eso, Él nunca me ha desamparado”, expresa.

Hace tres años, cuando le preguntamos por su mayor sueño, Norchad Omier tenía una respuesta concreta que incluía terminar la universidad y convertirse en el primer nicaragüense en llegar a la NBA, dos metas que forman ya parte de su historia.

Ahora, cuando la pregunta vuelve a ser qué sigue soñando, su respuesta apunta menos hacia un logro específico y más hacia la manera en que quiere vivir lo que todavía tiene por delante.

“Ser la mejor versión de mí y vivir una vida plena, sin arrepentimientos”, concluye.

Etiquetas: baloncesto / bastekball / con hambre de más / Estados Unidos / Miami / NBA / Nicaragua / Norchad Omier / superación

Recomendaciones sobre este tema

Creando hábitos financieros

Creando hábitos financieros

Muchos padres aprovecharon esta oportunidad para abrir cuentas y empezar a crearles hábitos importantes a sus hijos.
La meta que impulsa el camino de Santino Manzoni

La meta que impulsa el camino de Santino Manzoni

El joven paraguayo encontró en las finanzas y la tecnología las herramientas para regresar a su país y…
Coronel Inés Osorio, un legado de servicio, valor y superación

Coronel Inés Osorio, un legado de servicio, valor y superación

El coronel Inés Osorio perteneció a aquella generación de oficiales profesionales que sirvieron en las fuerzas armadas de…