Las mujeres alcanzan una participación ligeramente mayor en la actividad emprendedora temprana (14,9% frente a 13% de los hombres), pero la brecha se invierte en los negocios establecidos: 4,4% frente a 8,2%, respectivamente.
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En Costa Rica, un 13,9% de la población adulta está involucrada en actividades emprendedoras en etapas tempranas (TEA), ya sea en iniciativas de puesta en marcha o nuevos negocios que se han gestionado por hasta 42 meses. Las motivaciones combinan factores económicos y aspiracionales. El 83,1% de las personas involucradas en emprendimientos tempranos señaló que emprende para ganarse la vida debido a la escasez de empleo; esta razón alcanza el 88% entre las mujeres y el 77% entre los hombres. A la vez, el 74% señaló que busca “marcar una diferencia en el mundo”. A este dinamismo también lo acompaña una serie de desafíos que mantiene el país para generar las condiciones que permitan a estos emprendimientos consolidarse, crecer, innovar y generar empleo.
Así lo revela el Informe Nacional: el emprendimiento en Costa Rica GEM 2025-2026, elaborado en el marco del Global Entrepreneurship Monitor (GEM), mediante un trabajo conjunto de la Cátedra de Innovación de la Universidad de Costa Rica (UCR) y la Cámara de Industrias de Costa Rica (CICR), con el apoyo del Sistema de Banca para el Desarrollo (SBD). El estudio combina los resultados de la Encuesta a la Población Adulta (APS, por sus siglas en inglés) y la Encuesta Nacional a Expertos (NES, por sus siglas en inglés), lo que permite conocer tanto las percepciones, capacidades y experiencias de las personas adultas sobre el emprendimiento, así como la evaluación de una serie de condiciones del entorno que favorecen o dificultan el desarrollo del emprendimiento en el país.
El informe 2025-2026 caracteriza el panorama nacional como el de un ecosistema emprendedor activo, pero con debilidades persistentes. Costa Rica obtuvo una calificación de 3,8 en el Índice de Contexto Emprendedor Nacional (NECI) ubicando a Costa Rica en la posición 50 entre las 53 economías participantes; y, de las 13 condiciones del entorno evaluadas por personas expertas, solo el acceso a infraestructura física y servicios alcanza un nivel considerado suficiente. Persisten retos en ámbitos como educación emprendedora en etapas tempranas, burocracia, transferencia de investigación y desarrollo, prioridad del emprendimiento de las políticas públicas y el acceso al financiamiento, entre otros.
“Es importante incorporar la materia de emprendimiento en los procesos de educación primaria y secundaria. Crear programas de formación técnica acordes con las necesidades de diversos grupos y tipos de emprendimiento. En la educación superior, extender la educación emprendedora a diversas carreras y establecer mecanismos para acompañar los negocios hasta la etapa de consolidación en el mercado. Crear condiciones para fortalecer los emprendimientos basados en conocimiento, estableciendo condiciones especiales, agilizando la transferencia de la I+D y los procedimientos para establecer un nuevo negocio”, indicó Rafael Herrera, investigador de la Universidad de Costa Rica.
El estudio identifica oportunidades para fortalecer la próxima generación de emprendimientos: la intención de iniciar un negocio en los próximos tres años pasó de 44,9% en 2024 a 22,6% en 2025. Además, el porcentaje de personas que, aun identificando oportunidades, no emprendería por miedo al fracaso pasó de 36,1% en 2024 a 44,0% en 2025 un fenómeno que también se ha registrado en la mayoría de las economías a nivel internacional.
El informe también permite observar diferencias relevantes en la trayectoria emprendedora de hombres y mujeres. En 2025, la participación femenina en la actividad emprendedora temprana alcanzó el 14,9%, frente al 13% registrado por los hombres. Sin embargo, esta relación cambia al observar los negocios establecidos: la tasa alcanza 8,2% entre los hombres y 4,4% entre las mujeres.
“Estos resultados nos muestran un país con un renovado dinamismo emprendedor, pero también nos plantean un desafío muy claro: lograr que esa capacidad de emprender se traduzca en empresas que permanezcan, crezcan, innoven y generen empleo. Para el Sistema de Banca para el Desarrollo, contar con información como la que proporciona el GEM es fundamental para orientar mejor nuestros instrumentos de financiamiento, capital semilla y servicios de desarrollo empresarial hacia las necesidades reales de las personas emprendedoras. No se trata únicamente de impulsar más emprendimientos, sino de construir las condiciones para que puedan consolidarse y convertirse en motores de desarrollo económico y social”, señaló Patricia Rojas Morales, directora ejecutiva del SBD.
El informe también identifica que buena parte del aumento de la TEA se concentra en emprendimientos nacientes o de puesta en marcha 9,1%. El perfil de los emprendimientos también muestra que el dinamismo registrado se concentra principalmente en negocios de pequeña escala, en cuanto a la actividad económica, 45,2% de los emprendimientos tempranos se concentra en comercio minorista, hoteles y restaurantes, seguido por servicios de salud, educativos y sociales, con 12,9%, y manufactura, con 11,5%. El estudio señala que varias de estas actividades presentan bajas barreras de entrada, pero también una elevada competencia, lo que plantea retos para mantenerse y crecer mediante mejoras de productividad y estrategias de diferenciación.
Por otro lado, en 2025 se registró una disminución en la tasa de discontinuidad empresarial, 6% de la población adulta abandonó o transfirió una actividad emprendedora durante los últimos 12 meses; entre quienes reportaron esa discontinuidad, la falta de rentabilidad fue la razón principal, con un 33,8%.
“Los resultados muestran un mayor dinamismo emprendedor, pero se requiere de políticas y estrategias de apoyo específicas para fortalecer la transición a la estabilidad del negocio. La mejora del acceso a financiamiento, así como servicios de apoyo, entre estos el cuido, redes de mentoría y medidas para reducir las brechas podrían contribuir a equilibrar, desde la perspectiva de género, la tasa de éxito de emprendimiento tempranos a la consolidación de negocios, asegurando que más iniciativas lideradas por mujeres logren crecer y consolidarse en el tiempo”, señaló Arianna Tristán, subdirectora ejecutiva de la Cámara de Industrias de Costa Rica (CICR).
Las percepciones muestran una base de capacidades sobre la cual seguir construyendo: el 65,9% considera contar con los conocimientos y habilidades necesarios para emprender, frente al 75,4% de 2024. Asimismo, la proporción que identifica oportunidades para iniciar un negocio pasó de 61,9% en 2024 a 55,2% en 2025. Y se da un leve incremento entre quienes perciben que en Costa Rica es fácil iniciar un negocio de 36% a 38% percepción que se registra tanto dentro como fuera de GAM.
El Informe Nacional GEM Costa Rica 2025-2026 concluye que el reto para el país es que el dinamismo emprendedor pueda traducirse en una mayor cantidad de empresas capaces de permanecer, aumentar su productividad, innovar, generar empleo y crecer en el tiempo.
La presentación oficial del Informe Nacional: el emprendimiento en Costa Rica GEM 2025-2026 se realizó este 19 de agosto en el Auditorio de la Escuela de Ciencias de la Computación e Informática (ECCI) de la Universidad de Costa Rica.

