Ha llevado su música a escenarios como el 30th Asian Expo Food Fair and Cultural Show y el Grand Living Park at Lake Mary, además de compartir escenario con Tito Puente Jr. como integrante de Sebastian’s Latin Sound.
Por Milagros Sánchez Pinell
Para Ariel Faria, la música pierde sentido cuando se convierte únicamente en una demostración de talento, pues más que un espacio para el ego, la entiende como una herramienta para servir a los demás, conectar con las personas y crear experiencias que trascienden el escenario.
A sus 22 años, el pianista, compositor y profesor de piano nacido en Miami cursa una licenciatura en Interpretación de Piano Jazz y una especialización secundaria en Emprendimiento en la University of Central Florida en Orlando.
Fundó y dirige Pocket Sand, un grupo de jazz fusión con el que busca acercar este género a nuevas audiencias, mientras combina las presentaciones en vivo con la enseñanza y el desarrollo de composiciones propias como Abecedarian, Huriya, When ICE Melts y Dead on the Scene.
Entre sus principales influencias menciona a la pianista japonesa Hiromi Uehara, por su manera de presentar el jazz de forma original y accesible; al saxofonista Patrick Bartley, por aplicar su técnica a la música de videojuegos; y al cantautor dominicano Juan Luis Guerra, a quien admira por impulsar el crecimiento de otros músicos y poner su talento al servicio de su comunidad.
Aunque su padre es guitarrista, reconoce que fue principalmente el ejemplo de su madre, Vanessa Apólito, de origen dominicano y con experiencia en la actuación, el que lo inspiró a perseguir una carrera artística.
Antes de dedicarse por completo a la música, también se desempeñó como instructor de artes marciales, una etapa que fortaleció su vocación por la enseñanza y le permitió desarrollar habilidades de liderazgo, disciplina y trabajo en equipo, cualidades que hoy traslada tanto a sus clases de piano como a los proyectos musicales que dirige.
En esta conversación con Vida y Éxito comparte cómo descubrió el piano, las experiencias que marcaron su camino y la visión con la que espera construir una carrera acorde con su manera de entender la música.
¿Cómo nació su interés por el piano?
Mi mamá trabajaba en una escuela de actuación y yo pasaba muchas horas ahí después de salir del colegio. En uno de los salones había un teclado que casi nadie usaba y, de tanto aburrirme, un día decidí intentar aprender algo.
Lo primero que hice fue poner una canción de Billy Joel en el celular y tratar de sacar algunas notas de oído. Hasta ese momento nunca había tocado un instrumento. Después vinieron las clases y los profesores, pero ahí fue donde realmente comenzó mi relación con la música.
Comenzó prácticamente de forma autodidacta. ¿Cómo fue ese proceso?
Al principio tomé algunas clases en una academia, pero duraron muy poco. La mayor parte de lo que aprendí fue escuchando canciones, viendo videos en YouTube y tratando de reproducirlas de oído. Especialmente en el jazz, uno termina dependiendo mucho del oído, así que esa fue mi principal escuela.
En los últimos años de high school empecé a tocar con otros músicos, asistir a jam sessions y dedicarle mucho más tiempo al piano. Cuando entré a la universidad ya llevaba un par de años estudiando de esa manera. Ahora mi formación es mucho más organizada gracias al acompañamiento de mis profesores.
¿Qué aprendizajes le han dejado las presentaciones que ha realizado a lo largo de los años?
Recuerdo que una vez, después de tocar una pieza de jazz en una casa de retiro, una señora me preguntó si podía interpretar «música de verdad». Al principio me sorprendió, pero luego entendí que se refería a una canción que ella pudiera reconocer.
Ese momento me enseñó que la música nunca se trata del ego, sino de conectar con las personas y hacer que disfruten la experiencia.
Ha mencionado que la música consiste en servir a los demás. ¿Cómo entiende hoy su papel como músico?
El jazz me enseñó a escuchar. Cuando uno improvisa, además de pensar en lo que uno va a tocar, también piensa en cómo puede ayudar a que los demás músicos desarrollen sus ideas.
Recuerdo que una vez estaba acompañando a un saxofonista y me concentré únicamente en hacerlo sonar mejor. Al terminar la presentación, todos fueron a felicitarlo. A mí nadie me dijo nada, pero entendí que soy la mejor versión de mí cuando ayudo a otra persona a brillar.
¿Cómo nació Pocket Sand y qué busca transmitir a través de él?
Pocket Sand nació porque quería encontrar una forma de presentar la música que amo de una manera más accesible. Vi que muchos músicos hacían un arte muy bonito, pero que muchas veces el público tenía dificultad para conectar con él.
Con el grupo combinamos influencias del jazz, el rock y la música popular brasileña para acercar ese sonido a más personas sin perder su esencia.
¿Cómo es su proceso creativo al momento de componer?
Intento dedicar varias horas cada semana a componer. Muchas veces las primeras ideas quedan en el camino, pero ese proceso de intentarlo una y otra vez es lo que termina generando inspiración.
Siempre comparo la composición con un terremoto. La presión se acumula durante mucho tiempo hasta que, de repente, las ideas comienzan a surgir. Para mí, las mejores ideas son el resultado de muchas horas de trabajo.
¿Hay alguna composición que tenga un significado especial para usted?
Una de las composiciones que más significado tiene para mí es Dead on the Scene. Es la historia de una persona que, tras sufrir un accidente automovilístico, atraviesa sus últimos momentos mientras recuerda su vida hasta ese instante. La canción explora esa sensación agridulce que surge al recordar momentos que ya quedaron en el pasado.
Además de interpretar y componer, también da clases de piano. ¿Qué disfruta de la enseñanza?
Antes de enseñar piano fui instructor de artes marciales. Esa experiencia me enseñó que un buen profesor, además de transmitir conocimientos, ayuda a sus estudiantes a desarrollar disciplina, confianza y a creer en sí mismos.
Hoy intento llevar esos mismos principios a mis clases de piano en Beat and Tunes, acompañando a cada alumno en su propio proceso de aprendizaje.
¿Cuál es el mayor sueño que espera alcanzar a través de la música?
Mi mayor sueño es construir una carrera estable que me permita vivir de la música y, al mismo tiempo, ayudar a mi familia. Me gustaría poder retribuirles todo lo que han hecho por mí y apoyarlos a través de mi trabajo.
Admiro a Juan Luis Guerra porque, además de su talento, ha impulsado el crecimiento de otros músicos. Me gustaría seguir ese ejemplo y contribuir al desarrollo de mi comunidad. Con el tiempo entendí que mi razón de ser es ayudar a otras personas y conectar con ellas. La música es la herramienta que encontré para lograrlo.
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