Con una destacada carrera que incluye su liderazgo en FIFCO, Mendiola ahora canaliza toda su experiencia para guiar a AED hacia un futuro donde la sostenibilidad sea el pilar estratégico de las empresas costarricenses.
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La Alianza Empresarial para el Desarrollo (AED) comienza una nueva etapa y en su camino hacia la sostenibilidad, un protagonista surge con una visión clara y un compromiso profundo: Ramón Mendiola, quien asume la presidencia de esta organización.
En esta nueva etapa se apoya sobre el legado de más de 28 años de AED, fundada gracias a la visión del empresario Walter Kissling Gam. La meta es que AED se convierta en un referente en el diseño y la implementación de un modelo de sostenibilidad país. Para 2030, aspiran a impactar al 50% de las empresas que representan el empleo formal de Costa Rica.
A su criterio este es el mejor momento para liderar esta transformación. Hace poco más de un año, se pensionó, pero lejos de retirarse del todo, ha elegido continuar esta vez desde un rol que le permite influir con propósito. La experiencia acumulada durante décadas, transformando una compañía, haciendo de la sostenibilidad una ventaja competitiva y consolidando una cultura empresarial centrada en el valor compartido, hoy se pone al servicio de un ecosistema más amplio: el del país entero.
Mendiola cree que la sostenibilidad debe dejar de ser una etiqueta o una exigencia externa para convertirse en el corazón estratégico del negocio, como una forma inteligente de operar: aumentando competitividad, ampliando mercados, generando empleos de calidad, e impulsando innovación en armonía con el ambiente.
Esa transformación empieza desde adentro, explica. Primero, “poner la casa en orden” con buenas prácticas, luego influir en la cadena de valor, y más adelante en todo el ecosistema de relaciones: clientes, proveedores, comunidad. La sostenibilidad jamás puede reducirse a un área técnica, ni depender de un solo departamento. Requiere liderazgo consciente, convencimiento real desde la junta directiva, y una cultura organizacional comprometida con el triple resultado: económico, social y ambiental.
Desde AED, el nuevo presidente impulsará una evolución en tres dimensiones: liderazgo y cultura, transformación empresarial, y transformación del país. Porque transformar una empresa a la vez, con metas claras y medición rigurosa, es el camino más efectivo para lograr un desarrollo sostenible nacional, asegura.
Uno de los pilares será una herramienta novedosa: el Índice de Madurez al Camino de la Sostenibilidad. Este permitirá a las empresas identificar su etapa de evolución, como si fueran niveles en una universidad y acompañarlas con herramientas de mejora continua, capacitación y asesoría especializada. La alianza con PwC será clave en este acompañamiento, brindando autodiagnósticos, análisis de brechas y metodologías con estándares internacionales.
Ramón Mendiola tiene claridad de que el sector privado debe asumir un rol más activo. El país enfrenta retos sociales y ambientales complejos. “Las empresas deben ir más allá de generar empleo o pagar impuestos; deben atender sus huellas, crear valor para todos los públicos de interés, y construir soluciones de largo plazo”, sostiene.
Su visión es ambiciosa: lograr que las empresas vean la sostenibilidad como una ventaja competitiva, en lugar de un costo. Que la usen para atraer talento, fortalecer cultura, anticipar riesgos regulatorios o reputacionales, y abrir nuevas oportunidades de negocio. Que vean en la sostenibilidad un motor para inspirar, unir e innovar.
La educación será un eje central. Explica que se trata de enfocarse en una línea con impacto medible: formar el talento que el país necesita. Desde etapas tempranas, en alianza con el sector público, académico y empresarial, AED buscará fortalecer las habilidades que permitan avanzar hacia una economía inclusiva y sostenible.
El paso de Mendiola por AED será más que un periodo de liderazgo. Será una etapa de siembra, donde todo lo que aprendió en el mundo corporativo se pone al servicio de un bien mayor. “Estoy aquí porque quiero aportar. Porque creo que si más personas compartimos lo que sabemos, si damos lo mejor sin esperar nada a cambio, podemos realmente mover la aguja del desarrollo”.
“Quienes han trabajado durante años en sostenibilidad lo saben: una empresa que actúa con propósito y responsabilidad logra empleados más motivados, comprometidos y apasionados. Personas que escalan la montaña una y otra vez porque creen en lo que están haciendo y en quien los lidera. Además, gestionar bien las huellas sociales y ambientales permite anticiparse a los riesgos, operar con mayor resiliencia y construir una ventaja competitiva real”, agrega.
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