• 6 febrero, 2026

Nos vemos en la fuente

Nos vemos en la fuente

Un homenaje a don Chalín que recuerda una amistad forjada en el trabajo y la fe, marcada por la frase “nos vemos en la fuente”, y que culmina con la gratitud de haberlo abrazado una última vez cuando el corazón “inquietado” los llevó a buscarlo.

Por Karla Icaza M. Vicepresidenta Ejecutiva Gobierno Corporativo de Grupo Promerica.

Hace unos días partió a los brazos del Padre un amigo muy querido, don Chale; bueno, para mí, don Chalín. Lo conocí en mi adolescencia porque era el papá de un gran amigo mío y de casualidad, también de mi esposo. Un amigo entrañable para los dos.

Aunque nos volvimos a encontrar en mi juventud cuando vivimos en Miami, no fue hasta en los años 90 cuando nos convertimos en colegas, que lo llegué a conocer mejor, y a compartir con el y su amada Lucy en eventos del trabajo y de amigos comunes.

Trabajamos juntos por un tiempo en un banco y unos años después nos volvimos a encontrar en otro banco y posteriormente, en el ente regulador financiero de nuestro país durante los años convulsionados del sistema financiero. Don Chalín podía ser mi papá, pero siempre tuvimos una relación de amigos y colegas. Yo respetaba “sus canas” y el respetaba “mi pasión y valentía”; en más de una ocasión, durante reuniones de trabajo muy difíciles, me tuvo que hacer señas para que “bajara los decibeles”. En ese tiempo yo era muy joven con un cargo de responsabilidad bien alto, y algunas personas no me respetaban por mi juventud y me lo dejaban saber; en esos momentos era cuando se me “encendía la mecha” y don Chalín estaba ahí para transmitir su tranquilidad y enseñarme la forma correcta de manejar las situaciones. Aprendí mucho de él, maduré bastante durante el tiempo que trabajamos juntos.

La oficina estaba en un lugar donde había dos edificios y una fuente en medio. Nuestras oficinas quedaban en edificios distintos. Una vez que quedamos de salir a almorzar me dijo: nos vemos en la fuente. Así fue como por años cada vez que nos veíamos al despedirnos nos decíamos, nos vemos en la fuente.

Karla Icaza M. Vicepresidenta Ejecutiva Gobierno Corporativo de Grupo Promerica.

Nuestras vidas tomaron rumbos distintos y nos mudamos de país. Aunque nos comunicábamos poco y los encuentros fueron cada vez menos frecuentes, el amor y el respeto siempre estuvo presente.

Hace unos meses, mi esposo y yo decidimos visitar a unos amigos que habían atravesado una situación muy difícil. Sentíamos la necesidad de abrazarlos y compartir con ellos, aunque fuera un fin de semana.

Don Chalín vivía en la misma ciudad, pero el tiempo lo llevábamos limitado. Estando allá mi esposo me dijo: tenemos que ver a los Canales, pero estaba difícil por las distancias y el poco tiempo que teníamos. Pero no se quedó tranquilo, me lo mencionó nuevamente y yo me inquieté también.

Desde nuestra fe, hemos aprendido que muchas veces el Espíritu Santo nos inquieta el corazón con algo; no siempre le hacemos caso, pero esta vez sí lo hicimos. Recordé lo que dice el Salmo 143:10: “Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios. Que tu buen Espíritu me guíe por un terreno firme”.

Logramos cuadrar un desayuno con Chale y Bella (su hijo y nuera), y después nos llevaron a su casa donde estaban don Chalín y su amada Lucy. Pasamos un rato con ellos, felices de compartir, recordando momentos vividos y anécdotas con familia y amigos.

El 24 de diciembre, estando en Alemania celebrando la Navidad con nuestros hijos, llamamos por FaceTime a nuestros familiares y decidimos llamar a don Chalín. Así de la nada, el Espíritu Santo otra vez inquietando. No sabíamos que estaba en el hospital. Había sufrido una caída y estaba delicado, pero logramos hablar con él. A pesar de su condición, como siempre, estaba muy animado; nos reímos, y antes de colgar le dije: lo queremos mucho, ¡nos vemos en la fuente!

Cuando el Espíritu Santo nos inquieta con algo es mejor hacerle caso. Nos hubiéramos arrepentido una y mil veces si no hubiéramos ido a ver a don Chalín. Quién iba a decir que sería la última vez que le daríamos un abrazo.

¡Hasta pronto don Chalín, nos vemos en la fuente!

Etiquetas: Columna / conecta2 / Estilo de Vida / homenaje / recuerdos

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