• 29 enero, 2026

María del Carmen Mariana, entre estructuras y rutinas de belleza

María del Carmen Mariana, entre estructuras y rutinas de belleza

Un recorrido que comenzó temprano y hoy combina empresa, trabajo y vida familiar.

Por Milagros Sánchez Pinell

María del Carmen Mariana divide sus días entre dos universos distintos que se apoyan en una misma lógica de trabajo sostenido y mirada a largo plazo.

En el sector inmobiliario, se desempeña como broker associate en Fortune International Group, con una trayectoria de más de 17 años y actualmente participa en el desarrollo de St. Regis Residences Sunny Isles Beach, un proyecto inmobiliario valorado en US$11.000 millones.

Paralelamente, junto a su esposo, Freddy Soto, dirige el funcionamiento de Waxmee Salon & Spa en Brickell, con 25 años de experiencia.

La empresaria, graduada en Negocios en Florida International University, hija de padres españoles, nació en Houston, Texas. Durante sus primeros años vivió en España antes de regresar definitivamente al sur de Florida, ciudad donde ha construido su trayectoria personal y profesional.

Es madre de dos hijos, Aurora y Aitor, de 14 y 12 años respectivamente. Ambos practican deporte y destacan en el ámbito académico, una dinámica que forma parte central de su vida cotidiana.

Admite que la organización familiar se apoya en una red de apoyo que le permite equilibrar responsabilidades profesionales y personales, en un día a día que también incluye el acompañamiento cercano a sus padres, de 91 y 90 años.

Trayectoria profesional

Antes de dedicarse al sector inmobiliario y mientras cursaba sus primeros años universitarios, trabajó como aeromoza para Iberia en la ruta Centroamérica–Miami.

“De niña miraba a las aeromozas vestidas lindo y me hacía ilusión. Estuve volando varios años y fue una experiencia divertida, pero sabía que quería hacer algo diferente”, recuerda.

Su ingreso al mundo de los bienes raíces se dio a partir de una experiencia personal. Recuerda que, tras vender por cuenta propia una vivienda en pocos días y recibir ofertas superiores a lo esperado, descubrió una afinidad y una vocación con la negociación.

“Mi esposo quedó sorprendido. Me dijo que tenía un arte para las negociaciones y me sugirió que me dedicara a bienes raíces. De ahí surgió la idea de sacar la licencia, y aquí estoy”, comenta.

Desde entonces, desarrolló una carrera sostenida en bienes raíces, con participación en once proyectos inmobiliarios y una etapa de once años en Cervera Real Estate.

El buen desempeño que comenzó a tener en bienes raíces le dio margen para asumir un nuevo reto, ya que las ganancias de esa etapa le permitieron emprender sin la presión inmediata de generar ingresos y sostener un negocio en sus primeros años.

Recuerda que, al identificar un local disponible, decidió emprender en la industria de la belleza junto a su hermana y una amiga, con quienes dio forma al proyecto inicial.

En sus frecuentes viajes a España notaba que la depilación con cera formaba parte de la rutina cotidiana, a diferencia de lo que ocurría en Miami, donde había poca cultura en esos procedimientos y predominaban otros métodos.

Esa diferencia le permitió identificar una oportunidad concreta en el mercado local y apostar por un negocio enfocado inicialmente en la depilación con cera europea.

En cuanto al nombre del negocio, señala que surgió de manera directa como referencia al servicio con el que comenzaron, con wax como alusión literal a la cera utilizada desde el inicio.

Menos de dos años de su apertura su hermana y su amiga decidieron separarse del proyecto para continuar con otros, quedándose sola al frente de Waxmee, convencida del potencial del negocio.

“Yo miraba el crecimiento y el potencial que tenía. Me iba muy bien en real estate y eso me permitió aguantar al inicio. En la universidad siempre dicen que los primeros dos años son críticos y en la belleza hay mucho movimiento, así que le vi futuro y seguí adelante”, afirma.

El desarrollo de Waxmee se dio de manera gradual y orgánica. Ante una demanda todavía limitada en los primeros años, fueron las propias colaboradoras quienes comenzaron a proponer la incorporación de nuevos servicios como una forma de aprovechar mejor el espacio y responder a las necesidades de las clientas.

Explica que así se sumaron primero las uñas y, más adelante, los tratamientos faciales y corporales, decisiones que se tomaron a partir de la observación diaria del funcionamiento del salón y del contacto directo con las clientas, siempre cuidando la calidad del servicio y el ambiente de trabajo.

Luego surgió la oportunidad de ampliar el espacio cuando el local contiguo quedó disponible, permitiendo incorporar el servicio de cabello y transformar el proyecto en un salón de belleza integral.

Fue en ese proceso cuando su esposo se integró de manera más activa al manejo del salón, asumiendo la dirección del negocio con carisma y liderazgo.

Según su fundadora, Waxmee se ha consolidado como un espacio de referencia para una clientela estable que la acompaña desde su apertura en el año 2000 y que, con el paso del tiempo, ha continuado creciendo de manera sostenida.

Hoy, el salón cuenta con más de 6800 pies cuadrados y un equipo integrado por más de 15 esteticistas y peluqueros, muchos de ellos con una trayectoria que se remonta a los primeros años del proyecto.

Maria del Carmen considera que el ambiente de trabajo ha sido determinante para esa estabilidad y lo define como un espacio donde predomina el compañerismo, la colaboración y una dinámica ligera que se refleja tanto en el equipo como en la experiencia de las clientas.

Esa cultura interna, comenta, ha permitido construir relaciones de largo plazo y reducir la rotación, un desafío frecuente en la industria de la belleza.

Añade que la clientela del salón es en su mayoría ejecutiva y valora especialmente el cumplimiento de los horarios, la organización de las citas y la calidad de los productos utilizados.

A pesar de su trabajo en bienes raíces, su vínculo con el salón se mantiene cercano y constante ya que acude a diario siempre que su agenda se lo permite para revisar procesos, conversar con el equipo y observar de primera mano el funcionamiento del negocio.

Además, se mantiene actualizada en una industria que se mueve rápido asistiendo a ferias del sector, donde conoce nuevas tendencias, productos y tratamientos.

En cuanto a su liderazgo, dice que se sostiene por su forma de gestión cercana y flexible, basada en la comunicación abierta y en la confianza, donde cada miembro de su equipo de trabajo se siente parte del proyecto.

Sobre sus planes futuros, comenta que visualiza explorar más adelante el modelo de franquicia para Waxmee y desarrollar proyectos inmobiliarios propios a mayor escala.

Etiquetas: Brickell / broker / entre estructuras y rutinas de belleza / María del Carmen Mariana / Miami / Personaje de la semana / salón de belleza

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