• 22 febrero, 2026

El derecho a descansar y pedir ayuda es la clave para evitar el colapso del cuidador de adultos mayores

El derecho a descansar y pedir ayuda es la clave para evitar el colapso del cuidador de adultos mayores

Otras opciones para ayudarse son los centros diurnos, residencias de adultos mayores, entre otros.

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El cuidado de una persona adulta mayor es una de las labores más nobles, pero también una de las más demandantes física y emocionalmente. En Costa Rica, el panorama es retador: según la IV Encuesta Nacional de Cuidados (ENACU) presentada por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), en el 2022, el 76,1% de las personas cuidadoras en el país son mujeres, quienes dedican una parte significativa de su vida a labores no remuneradas.

Esta concentración de tareas en una sola figura aumenta exponencialmente el riesgo del «Síndrome del Cuidador Quemado», un estado de agotamiento profundo que surge cuando la responsabilidad no se distribuye, afectando la salud física y mental de quien cuida.

A menudo, el cuidador principal siente que pedir ayuda a otros miembros de la familia es un signo de debilidad. Sin embargo, la evidencia médica demuestra lo contrario. El aislamiento en el cuido aumenta los niveles de cortisol y el riesgo de depresión, lo que impacta directamente en la calidad de la atención que recibe el adulto mayor.

La cultura del sacrificio personal ha hecho creer que una sola persona debe hacerse cargo de todo el proceso. Sin embargo, repartir la carga  alivia al profesional o familiar a cargo, y permite que el adulto mayor interactúe con otros miembros del núcleo, enriqueciendo su entorno social. Pedir ayuda es, en realidad, una estrategia de sostenibilidad para que el cuidado pueda mantenerse con paciencia y cariño a largo plazo.

Verónica Monestel, Licenciada en Enfermería y directora  de Bello Horizonte Centro de Salud explica que «debemos entender que cuidar a quien nos cuidó no tiene por qué ser una labor solitaria ni de sacrificio total. Pedir apoyo a la familia no es fallar, es asegurar que el adulto mayor reciba la mejor versión de nosotros”.

“Cuando el cuidador descansa, el cuido se humaniza. Nuestra misión es promover que las familias costarricenses se organicen para que la responsabilidad sea compartida, permitiendo que el cuidador principal tenga espacios de respiro necesarios para su propia salud. Además se pueden valorar otras alternativas para balancear la responsabilidad por medio visitas a centros de diurno donde el adulto mayor puede compartir con otros y tener una vida social más activa, residencias de adultos mayores donde pasan con otros y bajo atención medica o con asistencia de personal capacitado para el cuido de ellos»,  agregó Monestel.

Estrategias para repartir la carga familiar

Para evitar el agotamiento extremo, es fundamental aplicar una estrategia de corresponsabilidad basada en acuerdos claros.

El primero es tener claras las tareas diarias, desde citas médicas hasta la higiene y la compañía nocturna.

Otro punto es que no todos deben realizar las mismas tareas. Quienes no tienen facilidad para el cuido directo pueden asumir la gestión financiera, las compras de medicamentos o los trámites administrativos.

Un tercero es establecer turnos fijos donde el cuidador principal quede totalmente libre de responsabilidades algunos días a la semana. Este tiempo es indispensable para su salud mental, permitiéndole retomar sus actividades personales y sociales.

Además, las familias pueden valorar que el adulto mayor sea parte de un Centro de Diurno, donde pueda compartir con otros y fomentar su vida social; así como, contar con una profesional que pueda velar por el adulto mayor algunas noches o fines de semana.

Finalmente, otra alternativa para aquellas familias que cuentan con los recursos, es que el adulto mayor ingrese a una residencia, donde conviva con otros pares y tenga atención médica y de personal capacitado para su cuido. Es importante, que la familia lo visité y este al tanto del adulto mayor cuando vive en una residencia.

“El derecho a descansar permite que el cuidador recupere su identidad, regresando con energía renovada para ofrecer un trato digno. La invitación hoy es para los familiares: no esperen a que el cuidador pida ayuda. Asuman tareas específicas y entiendan que un cuidador saludable es la mejor garantía de bienestar para el adulto mayor”, concluyó Monestel.

 

Etiquetas: "Síndrome del Cuidador Quemado" / cuidado de una persona adulta mayor / pedir ayuda

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